- Prestigiosa revista rememora labor del púgil pinolero
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Cortesía Boxing Magazine de JapónTraducción Daisuke Shindo
En los años setenta en Japón, Koichi Wajima apasionó a todo su público coronándose dos veces como campeón del mundo del peso superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Pero quien hizo fallar a Wajima en su tercer intento de volver a ser campeón, y fue el último rival del japonés, fue Eddy Gazo, el segundo nicaragüense que ganó un Campeonato Mundial, después de Alexis Argüello.
¿Un campeón del mundo mediocre? Los japoneses expresaron a Gazo de esa manera por su forma de pelear, muy opuesta a la de Argüello, que poseía una técnica y apariencia excelente arriba del cuadrilátero. A pesar de todo, Gazo aún sigue siendo uno de los héroes reconocidos y aplaudidos por sus compatriotas.
Aunque todo el mundo rumoraba de su poderío, uno de los boxeadores que nunca pudimos confirmar sus peleas en Japón fue el argentino Miguel Ángel Castellini.
Después que se eliminó en la previa selección de las Olimpiadas de Tokio 64, inició su carrera profesional. Sin embargo, su talento no fue aprovechado en su totalidad, dado que el argentino pasó un tiempo en Brasil haciéndose hippie, igual que otros jóvenes de esa época.
Al terminar su aventura juvenil, al fin y al cabo Castellini se inclinó al boxeo en forma seria y obtuvo el derecho de disputar el título mundial superwelter de la AMB que tenía en la mano el japonés Koichi Wajima.
La pelea estaba pactada para el 18 de mayo de 1976, teniendo su escenario en Tokio, pero un accidente de tránsito que sufrió poco antes del viaje a Japón arruinó todo el plan.
Entonces, el español José Manuel Durán suplió al argentino y se coronó nuevo campeón del mundo, venciendo al japonés por la vía rápida en el quinto asalto. Ya recuperado, Castellini se fue a Madrid que es local del nuevo campeón, y ahí se consagró. Ya como campeón, aceptó la oferta de enfrentar a Wajima en Tokio.
Pero su destino volvió a declinar la salida al Lejano Oriente. El 5 de marzo de 1977, falló en su primera defensa en Managua, Nicaragua, ante el local Eddy Gazo, por decisión unánime. De este resultado, Gazo fue ordenado para que se fuera a Japón a realizar su primera defensa el 7 de junio del mismo año.
En cuanto al boxeo nicaragüense, los japoneses tenían grabada la impresionante imagen de Alexis Argüello que ya había venido a Japón dos años antes de la llegada de Gazo.
Un “asesino con enorme elegancia”, así vieron los aficionados japoneses al primer campeón mundial de Nicaragua, por lo que se esperó a Gazo con mucha expectativa. Sin embargo, la información que llegó previamente se trataba de la siguiente interrogación: ¿por qué Castellini sufrió la derrota ante Gazo? De hecho, lo que se observó del entrenamiento público del nica no fue algo que nos pudo quitar la duda.
La pelea tampoco estuvo persuasiva ante un Wajima que había pasado sus mejores momentos. Quizás fue la estrategia de Gazo, desgastó la energía del japonés, amarrándole mucho y entonces el público japonés empezó a estresarse. A pesar de que todos sabían que iba a ser el último combate de Wajima, amado por su gente, unas personas desesperadas comenzaron sus riñas durante la pelea.
De esta manera, Gazo derrotó a Wajima, pero los japoneses dieron al mismo boxeador nicaragüense la etiqueta de un campeón mediocre y varios boxeadores japoneses ofrecieron peleas menospreciando a Gazo.
Sin embargo, las armas de este hombre de Nicaragua fueron su boxeo sin importar la forma de ganar. Por otro lado, los miserables fueron sus rivales cuyos talentos fueron deslucidos por Gazo.
El retador de la segunda defensa de Gazo fue otro japonés, Kenji Shibata, quien perdió por la decisión debido a su ataque muy pasivo. Entonces lo criticaron a Shibata como un “retador de segunda clase”.
Pero esto es menos mal. Meses más tarde, el campeón nicaragüense viajó a Corea a pelear contra el local Kim Jae Deum. El coreano sufrió una derrota después de muchos amarres y frustrante pelea. Por esa razón, la comisión de su país aplicó un castigo de suspensión de seis meses a Deum, debido a que el coreano realizó una pelea pésima que podría bajar la popularidad de este deporte.
Llegó el día en que Gazo perdió el título. En agosto de 1978, el retador japonés Masashi Kudo, que antes practicaba lucha olímpica, torturó a Gazo, al contrario, amarrándole hasta imponerse por decisión dividida.