- El correo del lunes
Edgard, me dirijo a usted como una persona conocedora del beisbol para plantearle una situación: estamos jugando un partido de siete innings y en el cierre del sexto los Tigres ganan 11-2, cuando con las bases llenas, Lenín Aragón dispara jonrón con el que queda tendido el equipo contrario, pero dicen en la Liga de Nandaime que el jonrón de Lenín no vale, si no sólo la carrera de tercera. Quiero que me aclare.
La Liga tiene razón. Sólo vale la carrera de tercera, que establece nocaut 12-2. La única ocasión (Regla 4.11) en la que el bateador-corredor y los demás embasados tienen derecho a anotar, es cuando el jonrón sale del estadio, pero el batazo de Lenín fue dentro del campo, por tanto, es sencillo.
Edgard, ¿por qué es una realidad que un atleta en disputa de un título mundial de boxeo en cualquier categoría, no sale jamás victorioso en México?
José Javier Balmaceda
Creo que no sólo es en México. La verdad, cada país trata de proteger a sus boxeadores y al final, el oponente tiene que vapulear o noquear para imponerse como extranjero. Sin embargo, a los mexicanos se les acusa que se les va la mano con su localismo. De los nicas, Alexis Argüello venció a Jorge Reyes en Mexicali y Vicente “Yambito” Blanco a Octavio Gómez en el D.F., pero perdió con “Papelero” Estrada en Guadalajara. En México, al igual que en Japón, hay que noquear para evitar un fallo al revés.
Edgard Rodríguez C.
Licenciado Rodríguez, he visto a este lanzador CC Sabathia de los Yanquis y veo que es muy gordo. ¿No cree usted que ese sea un problema que le impida lanzar durante mucho tiempo y con buen dominio en las Grandes Ligas?
Roberto Pérez
Sabathia, cuyo nombre es Carsten Charles, mide 6’7 pies y pesa 250 libras. Sin embargo, su físico es atlético y se asegura que tiene unos hábitos de trabajo excelentes, es decir, que se prepara intensamente. En el pasado ha habido lanzadores como Rick Reuschell, David Wells y Liván Hernández, que han tenido carreras destacadas pese a sus libras. Pero con Sabathia la exigencia será mayor y lógicamente tendrá que ponerse mucha atención.
Edgard, me gustaría que me dieras tu opinión sobre cómo puede alinear los Yanquis en la próxima temporada y cuál creés vos que va a ser el futuro de Mark Teixeira, es decir, qué equipo creés que se quede con sus servicios?
Jorge Alberto Reyes
Me parece que a los Yanquis les falta un bateador de poder en el medio de su alineación, pero si no lo consigue, a lo mejor puede ir así: Johnny Damon, CF; Derek Jeter, SS; Hideki Matsui, BD; Alex Rodríguez, 3B; Jorge Posada, C; Xavier Nady, RF; Robinson Canó, 2B; Nick Swisher, 1B, y Melky Cabrera, CF. Ahora, los Yanquis buscan a Manny Ramírez, y ése sería el tercer bate. Ahí, definitivamente falta un buen toletero en el centro.
Edgard Rodríguez C.
Licenciado, ¿no cree que Juan Palacios, que ganó un campeonato del mundo y luego lo defendió, tenía más méritos que el “Chocolatito” González para ser declarado Atleta del Año por la Crónica Deportiva?
Manuel G. Loáisiga
Creo que los dos tenían muchos méritos. Incluso, Vicente Padilla también merecía el nombramiento, pero había que escoger uno. Le diré algo, yo hice un pequeño sondeo entre varios amigos cronistas y me decían que las demostraciones de Román ante Hiroshi Matsumoto y Yutaka Niida fueron superiores a las realizadas por Palacios ante Soto y Misawa. Es cuestión de puntos de vista. De todas formas Palacios tuvo un crecimiento formidable este año.
Edgard Rodríguez C.
Edgard, yo le quiero preguntar que si Everth Cabrera va a ser el shortstop titular de los Padres de San Diego el próximo año. De ser así, qué rendimiento considera usted puede tener con el bate. Le saludo con respeto.
Pablo Ruiz
Eso no se sabe. Yo al menos no creo que ese sea el plan de los Padres. Creo que lo extrajeron de los Rockies para ir puliéndolo y cuando crean que esté listo, pues lo van a lanzar al ruedo. El problema es que el beisbol no es una ciencia exacta y el desarrollo de los peloteros no se puede anticipar, pero de lo que no tengo duda, es que Cabrera trabajará duro para ganarse el puesto y hacerse notar en los Padres, un equipo en etapa de construcción.