El Presidente electo de EE.UU., Barack Obama, confirmó ayer a la congresista hispana Hilda Solís, hija de una inmigrante nicaragüense, como su próxima secretaria de Trabajo y al republicano Ray LaHood al frente de Transporte, con lo que prácticamente deja completado un Gabinete muy diverso.
A falta de nombrar al equipo que se ocupará de Inteligencia, y que según la prensa estadounidense podría estar encabezado por Dennis Blair como director nacional de Inteligencia, el Gobierno de Obama es el de mayor diversidad étnica de la historia, junto al primero que presentó Bill Clinton, en 1993.
La Administración tradicional en el que los varones de raza blanca son mayoría deja paso a un Gobierno en el que figuran por primera vez tres latinos: además de Solís, estará el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, en Comercio, y el senador por Colorado Ken Salazar, al frente de Interior.
También habrá cuatro personas de raza negra: el secretario de Justicia, Eric Holder; la embajadora ante la ONU, Susan Rice; el representante de Comercio Exterior, Ron Kirk, y la responsable de la Agencia de Protección Medioambiental, Lisa Jackson.
Figuran también numerosas mujeres: además de las ya citadas, la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, se hará cargo de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado recaerá en manos de la antigua rival en las primarias, Hillary Clinton.
CREACIÓN DE EMPLEOS
Según Obama, los nombramientos de ayer, sumados al resto de su Gabinete, “ayudarán a trazar un plan de recuperación económica digno del siglo XXI y que tendrá como meta la creación de 2.5 millones de empleos”.
Según Obama, “los nombramientos que anuncio hoy (ayer) desarrollarán un papel integral en nuestros esfuerzos para dar la vuelta a la economía, impresionantes como son los desafíos que heredamos. Estoy convencido de que este equipo y el pueblo estadounidense están preparados para acometerlos”.
Al presentar a Solís, hija de inmigrantes mexicanos y nicaragüenses, el presidente electo se comprometió a “revitalizar” el Departamento de Trabajo, que según él “durante mucho tiempo no ha estado a la altura de su misión”, la protección de los trabajadores.
Solís creció oyendo relatos de las luchas sindicales por parte de su padre, un inmigrante mexicano que era delegado sindical del gremio de los Teamsters (transportistas). Y su madre, nacida en Nicaragua, trabajó en la línea de ensamblaje de una planta industrial.
Esos antecedentes lograron convertir a Solís, de 51 años, en una tenaz defensora de los derechos de los trabajadores y la puso en el camino de convertirse en secretaria del Trabajo del Obama.
“Como hija de migrantes estoy muy honrada por esta oportunidad”, dijo Solís, que se arrancó a hablar en español para agradecer al presidente electo el nombramiento.