Ingrid Betancourt anunció ayer su decisión de aislarse durante un año para iniciar una etapa de “reconstrucción personal” con su familia y “dar testimonio” por escrito del secuestro de más de seis años que vivió en manos de las FARC.
“A partir de que me despida del presidente (Felipe Calderón) y de México me voy a reunir con mi familia y a empezar una etapa de mi vida que va a ser muy importante, de reconstrucción personal”, dijo antes de mantener una reunión privada con el mandatario mexicano.
“Creo que esta etapa va a durar un año, un poquito menos. Voy a hacer excepciones a este aislamiento y a estar muy pendiente de lo que suceda para mis compañeros (rehenes que siguen secuestrados)”, apuntó.
La ex candidata presidencial colombiana, también de nacionalidad francesa, fue liberada el pasado 2 de julio tras permanecer más de seis años en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Pese al anuncio, Betancourt dejó abierta la posibilidad de romper el “drástico ejercicio de disciplina personal” que está por iniciar para tratar de apoyar algunos casos de secuestro que existen.
PENSARÁ REGRESO POLÍTICO
Sobre las posibilidades de volver a la vida política activa en algún momento, dijo que ello lo discutirá con su familia antes de tomar una decisión definitiva.
Tras entrevistarse con Betancourt, Calderón expresó en un comunicado su repudio a “toda acción que atente contra la paz social y ponga en riesgo la libertad de las personas”.
Ambos coincidieron en que el secuestro “carece de justificación alguna” y añadieron que en una América Latina democrática ya no tienen sentido “los movimientos armados y violentos para acceder al poder”, señaló la nota difundida por la Presidencia.