El otro bloqueo

La cumbre de gobernantes de países de América Latina y el Caribe que integran el llamado Grupo de Río, que se realizó esta semana en Brasil, además de admitir al Gobierno de Cuba como su nuevo miembro acordó pedir a Estados Unidos que ponga fin al embargo económico y comercial que mantiene contra el régimen comunista cubano desde hace más de cuarenta años. De hecho esos fueron los aspectos más relevantes de dicha cumbre, a la que el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llegó tarde como es su mala costumbre y se marchó antes de que el evento terminara. Y cabe resaltar que Ortega se fue de la cumbre del Grupo de Río prácticamente con la cara destemplada, al no encontrar respaldo al ataque que lanzó contra Estados Unidos y los países de la Unión Europa, porque éstos han suspendido parte de su cooperación con Nicaragua como consecuencia del fraude electoral del 9 de noviembre pasado y otras violaciones del gobierno orteguista a las normas de gobernabilidad democrática y los derechos humanos de los nicaragüenses.

Los partidarios de la dictadura comunista de Cuba celebraron el acuerdo de pedir a Estados Unidos que cese el embargo económico y comercial —al cual califican impropiamente como “bloqueo”— con el mismo alborozo con el que han festejado las resoluciones que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha venido aprobando desde el año 2002 en ese mismo sentido. Sin embargo, los cubanos disidentes que viven dentro de la isla y sufren los vejámenes del régimen comunista, aseguran con toda razón que el primer embargo que hay que quitar es el que el totalitarismo castrista le ha impuesto a la libertad y la democracia en Cuba. “Hace tiempo que estoy diciendo que antes de mirar para arriba, hay que mirar para abajo y yo creo que el embargo de Estados Unidos desaparecería en el mismo momento que desaparezca el embargo del Gobierno cubano al pueblo cubano”, expresó la señora Martha Beatriz Roque, una prestigiosa dirigente democrática que fue la única mujer entre los 75 disidentes encarcelados durante la llamada “primavera negra del 2003”. Roque sufrió golpizas y otras vejaciones en la cárcel, y fue condenada a 20 años de prisión, pero el gobierno comunista tuvo que ponerla en libertad en el 2004 debido a una fuerte presión internacional que hubo después que ella sufriera un infarto dentro de la cárcel.

Estados Unidos impuso en febrero de 1962 el embargo económico y comercial al régimen comunista de Cuba, como represalia por las confiscaciones de las numerosas propiedades norteamericanas en la isla, así como por el alineamiento de la dictadura de Fidel Castro con la Unión Soviética y demás países comunistas, en la época más cruda de la Guerra Fría. Además, los gobernantes norteamericanos y la dirigencia del exilio cubano creían que con el embargo el régimen comunista de Cuba se iba a debilitar, y que sería menos difícil para las fuerzas democráticas, forzar un cambio político por medios pacíficos o derrocar de cualquier manera a la tiranía de los hermanos Castro Ruz y del Partido Comunista. Sin embargo, tal como lo previniera el antiguo Secretario de Estado de Estados Unidos, John Foster Dulles, aunque no lo dijo en relación con Cuba sino en términos generales, las sanciones económicas han perjudicado más al pueblo cubano que a la dictadura comunista castrista.

A estas alturas es obvio que el embargo económico de Estados Unidos a Cuba comunista está llegando a su fin. Lo más probable es que el gobierno de Barack Obama que asumirá el 20 de enero próximo, lo va a suspender o cuando menos lo modificará y suavizará sustancialmente. Pero el planteamiento de los disidentes y de todos los demócratas cubanos que viven en la isla y que sufren la opresión de la tiranía comunista de los hermanos Castro, de que así como se pide la suspensión del embargo económico de Estados Unidos también hay que pedir la suspensión del embargo del régimen comunista a la libertad y la democracia en Cuba, es una demanda que tiene y seguirá teniendo plena validez.

Y lo menos que se puede pensar de los gobernantes que le piden a Estados Unidos poner fin al embargo económico a Cuba, pero no le demandan al mismo tiempo al régimen comunista de La Habana que cese el bloqueo contra la libertad y la democracia del pueblo cubano, es que son unos grandes hipócritas.

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