- Por atentados fallidos en Londres y Glasgow en 2007
Un médico británico-iraquí, que dirigió dos fallidos ataques con cochesbomba contra un centro nocturno de Londres y un aeropuerto escocés, fue sentenciado este miércoles a prisión de por vida. Bilal Abdulá, de 29 años, había sido declarado culpable el martes de un cargo de asociación ilícita para asesinar a cientos de británicos y de asociación ilícita para causar explosiones en dos intentos de ataques terroristas el año pasado.
El juez Colin Mackay dictó cadena perpetua a Abdulá, ordenando que cumpla concurrentemente un mínimo de 32 años tras las rejas por cada cargo. Le dijo que él era un “extremista religioso y un fanático”.
La policía dijo que Abdulá, un musulmán suní con nacionalidad doble, nacido en Gran Bretaña pero criado principalmente en Irak, efectuó sus ataques para vengar las muertes de amigos y familiares en Irak.
En el primer ataque fallido, él y un cómplice, el indio de 28 años Kafil Ahmed, dejaron dos sedanes Mercedes cargados con explosivos el 29 de junio de 2007. Uno fue estacionado cerca del centro nocturno Tiger Tiger, en el centro de Londres y el otro fue abandonado en una parada cercana de autobús.
QUERÍAN MASACRE
Ellos esperaban matar y mutilar a jóvenes asistentes al club y a los rescatistas que llegaran después para ayudarlos, pero los vehículos no estallaron y nadie resultó herido.
El día siguiente, Ahmed intentó conducir una camioneta jeep cargada de gasolina y explosivos a través de una entrada para peatones del aeropuerto de Glasgow, en Escocia. Ahmed sufrió quemaduras graves en el intento de ataque y falleció posteriormente.
El juez dijo que la ira de Abdulá contra Estados Unidos por la invasión de Irak en 2003 no justificaba sus acciones, sobre todo viniendo de un profesional médico educado y bien pagado.
“Mucha gente sintió y siente todavía una fuerte oposición a la invasión de Irak. Usted lo hace, es sincero y tiene razonas firmes para defenderlo. Pero nacemos con una inteligencia y usted tuvo una posición privilegiada en Irak y una formación como doctor”, afirmó el juez.
Las creencias radicales de Abdulá lo convierten en un peligro para la sociedad, consideró el magistrado. “Todas las evidencias muestran que usted es un hombre muy peligroso y representa un alto riesgo para la población británica”, afirmó.
ADMITIÓ SER “TERRORISTA”
Durante el juicio, Abdulá admitió ser un “terrorista”, pero también acusó al gobierno británico de terrorismo por haber invadido Irak y afirmó que no había intentado matar ni herir a nadie.
Otro acusado en el mismo caso, Mohammed Asha, un neurólogo jordano de 28 años, fue absuelto de todos los cargos.
La policía descubrió dos vehículos de la marca Mercedes cargados con bombas en las puertas del club Tiger Tiger y al lado de la parada de un autobús nocturno en el este de Londres el 29 de junio de 2007.
Los teléfonos móviles que servían de detonadores fallaron y el gas del petróleo alertó a la policía que investigó el vehículo.
Al día siguiente un todoterreno que llevaba una carga similar fue estrellado en un presunto ataque suicida delante de la terminal principal del aeropuerto de Glasgow en Escocia.
No llegó a haber explosión, pero el vehículo se incendió y el humo espeso llenó la terminal, aunque no hubo que lamentar víctimas. Abdulá, que había trabajado con Asha en el Servicio Nacional de Sanidad, fue detenido en el lugar de los hechos, donde intentó escaparse pero los transeúntes lo retuvieron.
Asha era detenido horas más tarde mientras viajaba por una autopista del noroeste de Inglaterra con su esposa y su hijo. El abogado de Asha dijo que su cliente estaba muy contento de haber sido absuelto de todos los cargos.