- Gretta Solís
La familia de la ginecóloga Greta Solís no es muy numerosa, pero en su hogar desde el mes de noviembre se empieza a sentir el espíritu navideño.
Solís cuenta que es una tradición de su familia celebrar la Navidad en casa y esperar las llamadas de familiares que viven en el extranjero, para estar unidos de alguna manera.
El festejo de la Navidad en casa de Solís empieza con el árbol navideño. Lo más bonito es la puesta del árbol, lo ponemos mi hermana, mis hijos, mi mamá, mi papá desde lejos, porque él sólo supervisa, y hasta la mascota de casa (una perrita) anda detrás muy animada.
Algo que Solís ha tratado de inculcarles a sus hijos Álvaro y María José es a transmitir el espíritu navideño, ya que muchas veces las personas por timidez no suelen desearle una Feliz Navidad a sus vecinos o a personas desconocidas. He tratado de enseñarles que a todas las personas hay que desearles Feliz Navidad, porque una sonrisa en estas festividades vale mucho.
Recuerda que las navidades de su niñez eran totalmente diferentes a las de hoy. Había más calor humano. Para mí era una fecha muy esperada, porque siempre hacía mis listas de regalos para el Niño Dios, quien era tan bueno que siempre me traía lo que pedía, cuenta.
Solís llegó a los 12 años escribiendo la carta al Niño Dios; aunque quizás a esa edad ya tenía noción de quién era realmente, siempre las escribía. Con sus hijos trató de mantener la tradición, pero no por mucho tiempo. Solís señala que la inocencia de su niñez quizá tenía que ver con el tipo de programas televisivos que miraba. Ha habido un cambio muy grande, la tradición se perdió, mis hijos a los seis años miraban como ridículo cuando yo les contaba que escribía mis cartas y las ponía debajo de la almohada.
Otra tradición en la familia de Solís era empacar los regalos de los ahijados de sus padres, que eran aproximadamente 20, por lo cual el árbol se llenaba de presentes. Era tradición que el padrino llevara un regalo de Navidad a los ahijados y a mí me encantaba empacarlos, era bien bonito. Recuerdo la Navidad del terremoto, empaqué todos los regalos y salimos vivos de milagro, cuando salimos miré el árbol destrozado y las puntas de algunos regalos; fue una Navidad muy difícil, rememora.
En cuanto a la cena de Navidad, en casa de Solís no falta el tradicional relleno navideño, el cual lo elabora su hermana con una vieja receta de su madre. Además, la mesa siempre está impecablemente decorada con motivos navideños. La cena es a las doce en punto, pero primero hacen una oración en familia para dar gracias a Dios por todas las bendiciones del año.