- A la crisis sanitaria en la industria del salmón en Chile, se le suma la crisis financiera de Estados Unidos
La vida del chileno Álvaro Jiménez transcurre entre el aire y el agua. Como gerente general para Chile de la empresa noruega Marine Harvest, acumula millas con sus recorridos de avión entre Europa, Estados Unidos y Chile. Ya en su país viaja desde Santiago hacia un tranquilo poblado en el sur, donde están los salmones cultivados por la empresa número uno del mundo en su producción. Pero quienes piensan que la vida de Jiménez es cercana a lo idílico caen en un profundo error.
Él, como la mayoría de los ejecutivos de las grandes salmoneras de Chile, no sólo ha debido lidiar con la temida Anemia Infecciosa del Salmón —el famoso virus ISA, por sus siglas en inglés—, una enfermedad que puede terminar con la vida de los peces.
Ahora la crisis financiera en Estados Unidos —el segundo destino de los salmones chilenos después de Japón— tiene a muchas salmoneras con problemas de crédito, un drama para una industria sedienta de capital por su estructura de costos y lo extenso de su ciclo productivo. Incluso, ya muchos hablan de “el virus USA”.
Tras el primer brote del ISA en 2007, ya se han eliminado en Chile 11,066 toneladas de salmones. Con el 22 por ciento de los centros en cuarentena, el 6 por ciento con brotes, el 7 por ciento calificados como sospechosos y el 13 por ciento en descanso sanitario, compañías del rubro y relacionadas están con sus números en rojo y ya suman 4,000 personas despedidas. “Aunque es muy difícil de estimar, las pérdidas en la industria por el ISA son del orden de los 500 millones de dólares por productos no vendidos”, dice Jiménez.
Sabe de lo que habla. En 2006, Marine Harvest esperaba que la producción llegara a 140,000 toneladas en 2009 en Chile. Hoy sólo se esperan 40,000. “La diferencia equivale a más de 350 millones de dólares”, dice.
Según un análisis de la clasificadora Fitch Ratings, a raíz del ISA hay una fuerte caída en la rentabilidad por tonelada de salmón vendido. Un ejemplo: Marine Harvest —la primera compañía que informó a la autoridad la presencia del ISA en sus fiordos— en los primeros seis meses de 2008 perdió 1,577 dólares por tonelada, disminuyendo dicha rentabilidad en 1,651 por ciento respecto a la alcanzada en el primer semestre de 2007.
La crisis financiera llegó en el minuto menos adecuado. Estimaciones de SalmónChile, entidad gremial que reúne a las mayores del rubro de Chile, indican que en 2009 podría registrarse una reducción de entre un 15 y 20 por ciento en las exportaciones totales, explicadas por una caída en la producción del llamado salmón del Atlántico, uno de los más consumidos por los estadounidenses, europeos y latinoamericanos, especialmente los brasileños. “Además, la situación que atraviesa el país permite inferir que al menos en 2008 y 2009 la producción nacional presente crecimientos negativos”, dice Waleska Donoso, analista de Fitch Ratings, en Santiago.
Algunos hablan de que el desplome financiero traerá la consolidación del sector, el cuarto en la lista de las exportaciones chilenas después de minería, forestal y frutícola. “Es esperable que continúe el proceso de adquisiciones por parte de las compañías de mayor envergadura”, dice el chileno Germán Serrano, analista de Banchile Inversiones, en Santiago.