- Construcción en declive puede mandar al desempleo hasta 40 mil trabajadores
CORRESPONSAL / COSTA RICA
La crisis económica y financiera mundial ha llegado a Costa Rica mediante el sector construcción, cuyo ritmo se ha estancado y sus consecuencias golpearán directamente a la masa laboral nicaragüense que suple a esta actividad.
En entrevista con LA PRENSA, el director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción, Randall Murillo, aseguró que “efectivamente tenemos una situación complicada de país” en cuanto al desarrollo de este sector.
El principal problema es la falta de créditos de la banca privada y estatal, debido al nerviosismo económico, que no sólo ha llevado a las empresas a paralizar proyectos de varias etapas o cancelar nuevas obras, sino que las familias que buscaban adquirir casas financiadas se abstuvieron de hacerlo.
“No tenemos crédito por ningún lado. Se ha detenido el sector vivienda que abarca entre el 65 y el 70 por ciento (de la construcción) en Costa Rica, por falta de financiamiento. El gran inversionista hotelero también se quedó sin financiamiento y el pequeño inversionista, que yo le llamo la familia (de clase media) que va a comprar una casa también se quedó sin crédito”, explicó Murillo.
60% INMIGRANTES
La crisis en Costa Rica ha dejado al menos 10 mil desempleados y de continuar esta tendencia, 40 mil obreros más perderán sus puestos de trabajo, muchos de los desempleados son nicaragüenses.
Datos oficiales indican que 153 mil personas laboran en construcción, pero la cifra puede aumentar si se contabiliza el sector informal, que no está registrada ante la seguridad social del país o el Ministerio de Trabajo.
Murillo calcula que el 60 por ciento de los obreros no calificados (peones) son extranjeros, casi todos nicaragüenses. Conforme sube el nivel de profesionalización la cantidad baja.
Se estimaba que el próximo año iniciaran a construirse alrededor de 100 enormes complejos turísticos en la zona de Guanacaste y amparado a ese “boom” y el crecimiento en la vivienda, para 2009 y 2010 Costa Rica necesitaría 77 mil obreros de construcción, de acuerdo con el informe Estado de La Nación del año pasado.
Los empresarios urgieron a su gobierno importar mano de obra, sobre todo de Nicaragua, país con el que Costa Rica firmó un convenio hace un año para importar mano de obra temporal.
Pero la crisis provocó que de esos 100 proyectos que estaban a nivel de diseños o solicitud de permisos, se cancelaron más de 90, según Murillo.
FIN DEL CONVENIO
Ahora no sólo miles de empleos se han perdido, sino que Costa Rica dejará de importar mano de obra bajo el convenio firmado con Nicaragua.
“El problema es de tipo coyuntural, se vino esta situación. Esa mano de obra que usted menciona que nosotros negociamos el año pasado, era previendo la demanda que se nos venía con estos proyectos que le comento. Cuando estos proyectos se venían, además que el ‘boom’ que teníamos, como empezarían a la vez harían que una sola empresa tuviera 4 mil trabajadores y no había ya mano de obra en el país para eso, pero al detenerse esos más de 90 proyectos la demanda se viene para abajo”, explicó.
“Hoy los (nicaragüenses) que están aquí pueden dar abasto y con la mano de obra que viene, que es muy poca, y hasta va a sobrar. En momento, más bien las empresas están despidiendo algún personal y no tienen necesidad de ir a buscar mano de obra a Nicaragua”, añadió.
A pesar de esta coyuntura en Costa Rica se sigue construyendo pero a ritmo más lento, porque fueron proyectos que se aprobaron hace uno o dos años.
Como medida emergente el Gobierno envió un proyecto a la Asamblea Legislativa, para capitalizar los bancos estatales con 117.5 millones de dólares, pero el lunes que sería aprobado en primer debate, sufrió un traspié al ser regresado a comisión para que se analicen mociones presentadas por dos diputados.
De aprobarse este presupuesto extraordinario, según Murillo, cambiaría un poco el panorama del sector construcción y por ende la economía del país, siempre y cuando se dirija al sector productivo.
No obstante, también advierte que aún si con este empuje la construcción logra cierta estabilidad, no será en niveles calculados previo a la crisis.