¡Ay! Me arranqué el cabello…

Ando que me arranco los pelos”, es un dicho popular que se utiliza cuando se está estressado o presionado por alguna situación, sin embargo, éste no se compara con la tricotilomanía, ya que sólo es un dicho y no algo que va a hacer literalmente. Una persona que padece de tricotilomanía llega a arrancarse el […]

Ando que me arranco los pelos”, es un dicho popular que se utiliza cuando se está estressado o presionado por alguna situación, sin embargo, éste no se compara con la tricotilomanía, ya que sólo es un dicho y no algo que va a hacer literalmente. Una persona que padece de tricotilomanía llega a arrancarse el cabello y a sentir una sensación de alivio cuando lo hace.

La sicóloga Adriana Trillos señala que la tricotilomanía es el hábito de arrancarse el cabello de manera compulsiva, es una conducta que se repite con mucha frecuencia y en momentos específicos.

La especialista afirma que este hábito es más común que se presente en la infancia y en casos muy raros en la adultez.

Las causas no son muy claras según Trillos, sin embargo, las personas que la padecen suelen presentar problemas de ansiedad. “Las personas que se arrancan el pelo también pueden ser las que se comen las uñas de manera compulsiva. Tienen ese hábito cuando están nerviosas, se sienten ansiosas, están a la expectativa de situaciones que les causan mucho estrés y sienten que no pueden manejarlo y empiezan a desencadenar una serie de conductas que no pueden controlar”, dice Trillos.

Las personas que han desarrollado esta conducta se han encontrado problemas de ansiedad y de trastornos obsesivos compulsivos. No obstante, Trillos afirma que aún no hay una teoría que deje claro el origen, pero sí hay factores relacionados y todo eso junto con un evento traumático de la infancia, causa una predisposición sicológica a padecer este tipo de trastorno.

Yo, tú, él, nosotros…

Cabe señalar que cualquier persona puede desarrollar dicho trastorno. Cuando una persona llega con este problema a la adultez lo oculta porque le da vergüenza exponerse ante el público, entonces lo que hace es arrancarse los cabellos de zonas ocultas.

La especialista señala que es muy difícil tratar este problema con niños, porque no pueden hacer conciencia del origen de su trastorno. “El principio del tratamiento es reconocer el problema, saber qué fue lo que originó esa conducta y luego hay todo un proceso de concientización y los niños no tienen esa capacidad muy desarrollada, por eso la mayoría de los casos se empieza a tratar o en la adolescencia o en la edad adulta”, expresa Trillos.

En los niños las medidas son de evitación, se trata de evitar que se estén agarrando cabello, por eso deben intervenir los adultos, hasta que tomen habilidades de autocontrol y puedan evitar esta acción continua. Trillos dice que muchas veces aún en tratamientos de adolescentes y adultos, cuando hay recaídas o el paciente tiene muchos problemas para autocontrolarse, se les invita a otras personas a que le ayuden, ya que las recaídas suelen tener mayores consecuencias.

Intervención sicológica

Cabe mencionar que sin intervención sicológica la persona no puede controlarse, ya que no hay un tratamiento médico. “Las personas que padecen este trastorno aprenden a convivir con el estrés. Al inicio se hace un ejercicio de concientización, hay que revisar los eventos significativos que han podido incidir en su problema. Simultáneamente se hace un autorregistro de conducta, donde el paciente hace anotaciones diarias de la frecuencia, intensidad, cuánto tiempo pasa haciéndolo y qué está haciendo cuando lo hace, qué personas están ahí, qué hace, qué se detenga, es decir todos los detalles que estén pasando con esta persona, se anotan”, expresa Trillos.

Algo que no es muy común, pero que también se da es que también suelen arrancarse vellos de las cejas, las pestañas o cualquier otra parte del cuerpo, ya que con ello la persona experimenta una sensación de alivio cuando se arranca el cabello.

Trillos asegura que el avance es paulatino, comienzan con poco y van aumentando y siempre utilizan la mano, no hay casos de que se utilice un instrumento.

Algo que hay que evitar principalmente en los niños son los regaños o atarles las manos, porque en caso del niño puede hacerlo a escondidas y eso le puede causar más ansiedad. También es bueno que mientras esté en tratamiento se le quiten responsabilidades al niño. La familia tiene un rol muy importante, ya que las recaídas son mucho más fuertes, porque se arrancan más cabello del que anteriormente se arrancaban y de una manera más compulsiva, con niveles de ansiedad más alta y difíciles de controlar.

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