- Huya de las hamburguesas, las frituras y las gaseosas, que sólo le aportan calorías vacías. Una experta nos da las pautas para manejar nuestra alimentación desde el trabajo
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Para José Enrique Pérez, la comida no tiene mucho espacio en la agenda diaria. Casi todas las mañanas se va al trabajo sin desayunar y el ajetreo del día muchas veces le interrumpe la hora del almuerzo.
Sin embargo, Pérez encontró en las hamburguesas, hot dogs y frituras empacadas, una alternativa nutricional ante el poco tiempo que le puede dedicar a su propia alimentación.
Pérez está consciente que no es una costumbre muy saludable, “pero como no hay tiempo, es lo más rápido que se encuentra”, asegura.
La comida chatarra, que la dietista Martha Justina González prefiere llamar alimentos no saludables, aportan excedentes de grasa y sodio y carecen de vitaminas, minerales y fibra.
Pero la experta señala que lo más peligroso no es tanto lo que se coma, sino la cantidad y la frecuencia con que se haga.
González afirma que casos como el de José Enrique son muy comunes, pero más que tiempo o dinero, es un problema de organización.
“Hay gente que no desayuna y cuando llega al trabajo se come un vigorón, o una repostería con gaseosa”, dice.
¿QUÉ OPCIONES HAY?
Pero no se trata solamente de señalar, sino de dar alternativas al problema.
Si usted es de esas personas que vive a toda velocidad y que no tiene tiempo para disfrutar una comida sana y balanceada, la nutricionista recomienda evitar el consumo de “alimentos vacíos” y optar por las barras de cereales, que acompañada de un vaso de leche o un yogurt pueden constituir un buen desayuno.
Las frutas son otra buena opción, ya que pueden ser fáciles de llevar al trabajo e incluso se pueden almacenar. Están las frutas secas como las pasas o las ciruelas, que pueden ser una buena merienda a media mañana; pero no se olvide de la semilla de marañón, la granola o el maní sin sal, que son alternativas saludables para no caer en los alimentos menos nutritivos.
“Las semillas, las nueces, las frutas secas son bien ricas en energías y aportan grasas saludables; es mucho mejor comerse un puñito de semilla de marañón o maní que un paquetito de galletas”, enfatiza González.
PARA EL ALMUERZO
La experta sugiere hacer comidas pequeñas, pero más frecuentes e incluir meriendas a determinadas horas del día.
“El cuerpo funciona mejor con comidas pequeñas y frecuentes, que haciendo un ayuno pronunciado y después una comida grande; porque eso da licencia psicológica para comer más”, aduce.
Ahora, si en su centro de trabajo tiene la facilidad de una refrigeradora y un microondas, tiene la opción de congelar algunas comidas como arroz, pastas y algunos tipos de carne, que luego pueden ser calentados en el microondas.
Las ensaladas también resuelven, puede llevar los ingredientes por separado y mezclarlos junto con la vinagreta al momento de comerla. Pero recuerde también que hay comidas, como el salpicón, que pueden comerse frías.
Algo muy importante que se debe tomar en cuenta, es que no es recomendable comer mientras se está trabajando, porque no se percibe el mensaje de saciedad, ya que se está concentrado en otras cosas, “es lo mismo que comer viendo televisión o en el cine”.
HAY QUE BALANCEAR
En promedio, cada persona debe consumir al día entre 2 mil y 2 mil 500 calorías; entonces hay que ver las comidas en su conjunto y no tachar los alimentos de chatarras, sino hablar de una alimentación saludable.
“Puede ser que la persona se haya comido una hamburguesa, pero le puede poner más lechuga y tomate y menos mayonesa (…) Cuando se ve la hamburguesa en el conjunto de alimentación del día no es un problema, porque las otras comidas pueden estar bajas en esos ingredientes”, explicó González.