- Pese a la crisis económica, en la mayoría de los hogares nicaragüenses habrá “gorra” para repartir
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En todos los departamentos del país, mañana se escuchará con más fuerza el grito de “¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!”, como parte de los acontecimientos marianos más importantes de Nicaragua.
Cientos de nicaragüenses darán continuidad a los rezos a la imagen de la Virgen María y, a pesar de la crisis, muchos compartirán con las demás personas, tradicionales y nuevos productos de la “gorra” o paquete.
En las catedrales o parroquias se ha programado una serie de actividades que iniciarán con el “grito” oficial de los párrocos. En la ciudad de León, monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo de la Diócesis de León y Chinandega, se siente listo para dar el grito este domingo 7 de diciembre a las 6:00 p.m. en la Catedral.
Monseñor Vivas Robelo manifestó que el 7 de diciembre se abren las puertas de las casas, para exponer la imagen de la Virgen “y obsequiar (caramelos y otros productos) como un gesto de compartir con aquellos que llegan a cantarle a Nuestra Señora”.
Vicenta González Calderón recuerda que cuando era niña y gritaba la Purísima era mejor que ahora. “Antes daban más caña, arroz de leche, ayote y mango en miel, canastitas de bambú, pitos de bambú y barro, matracas, el indio, tazas de jícara, cucharas de palo; esos eran los obsequios que daban en cantidades para la celebración de la Gritería, ahora dan más plástico que lo tradicional”, dijo.
Monseñor Vivas Robelo aclaró que los cambios de los obsequios no es lo primordial.
“Hay lugares donde las personas se aferran a su tradición, aquí en León se conservan los dulces y algunos obsequios comestibles, pero tampoco podemos detener las influencia del uso de los plásticos, que van dejando a un lado nuestros antiguos recipientes en los que dábamos nuestros dulces, como la ollita de barro, huacal, pero lo importante no está en lo que estamos dando, sino en el amor con que estamos dando las cosas; no debe de haber variedad en los nicaragüenses”, dijo.
EN CHINANDEGA
Decenas de altares con los más vistosos arreglos se exponen en la zona urbana y rural de Chinandega en espera del grito de este 7 de diciembre.
María Teresa Moreno es fiel devota de la patrona de Nicaragua, habita a pocos metros de la entrada alta en la colonia Gerardo Lindo. Junto a sus hermanas Alba Luz y Magda, y su progenitora Evangelina Granera, elaboran un vistoso altar para celebrar a la Purísima.
“No queremos perder esta tradición, porque en esta misma casa la celebraban mis abuelos. La gorra que vamos a dar son bolsas de arroz y azúcar, calzoncitos para los niños y platos plásticos”, manifestó María Teresa.
PURÍSIMA AL MEDIODÍA
Con el reventar de triquitraques, bombas y cohetes, los viejanos saldrán a las calles para gritar a la Purísima a las 12:00 del mediodía del próximo domingo, en lo que constituye quizás una costumbre única en el país, de iniciar la celebración a esa hora.
Al atardecer muchos regresan a las calles en busca de altares para cantar a la Inmaculada y recibir la “gorra”, que consiste en nacatamales, chicha, vigorón, rosquetes, cajetas de zapoyol y bollitos de coco.
“Es una costumbre exponer altares a mediodía y repartir lo que tradicionalmente compartimos los nicaragüenses, mucha gente prefiere hacerlo a esa hora por razones de seguridad, a veces falla el fluido eléctrico y antisociales quieren deslucir la celebración”, expresó monseñor Rodrigo Urbina, párroco de la Basílica Menor Nuestra Señora del Trono.
EN MATAGALPA
Matagalpa es un pueblo mariano, y la devoción hacia la Madre de Dios ha prevalecido durante décadas. Sin duda, el amor a la Virgen María se manifiesta siempre, estima el presbítero Ulises Vega, párroco de la Catedral San Pedro Apóstol.
La celebración del novenario, desde el 28 de noviembre, es casi generalizada en los hogares matagalpinos que festejan la tradicional Gritería, durante la noche del 7 de diciembre.
LOS ALTARES
En numerosos hogares, las familias confeccionan los altares con distintos motivos alusivos a la protección de la Virgen María, en una manifestación de creatividad en cada detalle, incluso con representaciones de lugares característicos de la localidad, como el Cerro Apante.
Radio Hermanos, la emisora oficial de la Diócesis, así como la Alcaldía de Matagalpa, promueven concursos para premiar el ingenio y la devoción con que los matagalpinos confeccionan los altares para festejar a la Virgen en la popular Gritería.
La tradicional fiesta Mariana empieza a las 6:00 p.m. con el tradicional grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, de parte del Obispo de la Diócesis, cada año en el atrio de la Catedral. Desde hace tres años lo ha hecho monseñor Jorge Solórzano.
Pero, a esa hora, incontables grupos andan ya recorriendo los diferentes barrios para cantarle a la Virgen.
TODA UNA TRADICIÓN
Mercedes Membreño Herrera lleva casi 50 años celebrando la Gritería, devoción que heredó de sus padres y abuelos. Ella dice que las características de la celebración se mantienen en Matagalpa.
“A diferencia de otros lugares del país, además del grito de ‘¿Quién causa tanta alegría?’, la gente visita los altares y le canta con mucho fervor a la Virgen, mientras los grupos cantan, los anfitriones reparten la gorra o paquete, que incluye dulces tradicionales como el gofio y las cajetas, además de frutas”, explicó.
Caña de azúcar, bananos, naranjas, limones dulces, mandarinas, ayote en miel, cajetas, gofios, caramelos, chicha dulce o fermentada, son algunos de los componentes de la gorra tradicional matagalpina, aunque en hogares más pudientes hay quienes reparten nacatamales.
Antes los paquetes eran envueltos en papelillo, pero últimamente ese material ha sido desplazado por utensilios de plástico: bolsas, vasos y panas con imágenes de la Virgen.
EN MASAYA
La directora de Cultura de la municipalidad de Masaya, Eveling Montoya, destacó que hay alegría y entusiasmo entre los masayas con estas celebraciones, especialmente los artesanos de alimentos que preparan los deliciosos gofios, las cajetas, los nacatamales y toda esa gran variedad gastronómica propia de la tradición nicaragüense.
Mañana a mediodía, en cada humilde casa, los creyentes tienen algo que compartir con sus vecinos, amigos y familiares.
Este año, la celebración tiene una particularidad de pedir por la paz, en vista de los últimos acontecimientos que incurrieron en insultos, ofensa y destrucción de imágenes de la Virgen. “Esta celebración de la Purísima no será más que un acto de reparación de estos actos sacrílegos”, dijo el párroco de la iglesia Nuestra señora de la Asunción, padre César Castillo.
(Con la colaboración de Luis E. Martínez, Félix Rivera, Ileana Padilla).