- Cartas al Director
Tiranía
“La justicia sobre la fuerza es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía”.
Consecuencias del fraude
Quienes mejor conocen el fraude en las elecciones para alcaldes no son Eduardo Montealegre ni los alcaldes del PLC estafados, sino quienes lo cometieron. Esto es lo más trágico. La cúpula actual del FSLN hace tiempo que dejó cualquier consideración moral, para ascender y permanecer en el poder; basta considerar su actual estatus.
Pero no lo es para miles de personas de las bases del FSLN, que participaron en el fraude, como fiscales, policías electorales, técnicos de cómputos, etc. Creo que Ortega y su corte no han previsto las consecuencias de comprometer a sus bases y enseñarles la forma de conseguir lo que puedan para defenderse de su pobreza, sin considerar la moralidad de los medios para ello.
La práctica de que “el fin justifica los medios” la enseñaron a sus bases y éstas la seguirán poniendo en práctica. Pronto los alcaldes “electos” notarán las consecuencias, cuando no tengan forma de contentar a todos los que se vendieron, y la “serruchadera de piso” será insoportable. Además de que los problemas inmediatos para Nicaragua son ingentes, pues gobiernos y organismos internacionales no se compran con unos córdobas más, y su ayuda está en entredicho; ni la recesión económica mundial pasará de largo porque el FSLN dice que ganó las elecciones.
José Miguel Paz
Héroes de la democracia
Las elecciones del pasado 9 de noviembre demostraron que toda la poderosa maquinaria propagandística del Gobierno, las artimañas para anular miles de votos o extraviarlos, cambiar las actas de escrutinio en los centros de cómputos e incluso los desvergonzados atropellos a Ley Electoral, no fueron suficientes para evitar la gran derrota electoral, política y moral que sufrió el FSL, y por ello acudieron al fraude masivo, el más descarado, cínico e inmoral de la historia de Nicaragua.
Ha comenzado la decadencia final e irreversible del gobierno de Ortega, pues incluso muchos miles de sandinistas no fueron a votar. No votaron por los liberales, pero tampoco por los candidatos de Daniel.
Por primera vez desde la caída de Somoza el pueblo no se había unido tanto alrededor de una causa política con tanta coherencia para decir basta a un proyecto totalitario con la complicidad del Poder Electoral.
El Presidente se engaña a él mismo, pues él sabe que fue rechazado por una amplia mayoría.
Cabe destacar que los verdaderos héroes de esas elecciones fueron los fiscales de la Alianza PLC, quienes contra toda amenaza, agresión e intimidación, defendieron el voto como tigres. Ellos son los nuevos soldados de la Patria, veteranos vigilantes y nobles centinelas de la democracia.
Pero no se puede olvidar el papel decisivo de la Conferencia Episcopal, en denunciar esta gran injusticia y vulgar despojo.
La Iglesia siempre ha defendido la verdad y Dios está con ella por esa valentía y honestidad y no con los enemigos que la atacan sólo porque ésta cumple su misión profética en el mundo.
El pueblo, como los reales vencedores, exige con justa razón se respete su voluntad expresada en las urnas y que no es la misma que hizo público el Consejo Supremo Electoral.
La gente se siente sola y desamparada porque no hay ley ni justicia, las instituciones que las rigen están lejos de serlo por su sometimiento total al capricho del gobernante y las calles son secuestradas por vándalos sin escrúpulos.
Quizás lo peor no ha pasado y esté por venir, pero ya vislumbra el fin que algún día llegará para este Gobierno y sus secuaces.
La verdadera justicia les pedirá cuentas.
Marlon José Navarrete Espinoza
Aprender a trabajar
Está claro que la única forma de que Nicaragua salga adelante es aplicando la ley de las tres T (Trabajo, Trabajo y más Trabajo), porque ni Montealegre, ni Alexis, mucho menos Daniel Ortega, nos van a sacar a los nicaragüenses de la pobreza.
Solamente el esfuerzo que hagamos cada uno de nosotros por salir adelante, pensando en trabajar, y no estar siendo objeto de una persona que lo que quiere es que nos volvamos un país de limosneros.
Daniel Ortega, a todos los CPC les está resolviendo la comida de hoy, pagándoles, ya sea por estar en una rotonda dañando la imagen del país, o para que salgan a agredir, o destruir, tanto a medios de comunicación, como a la población que sí está interesada en la democracia del país.
A las personas hay que enseñarles a trabajar, a producir, a buscar cómo superarse, que piense en el mañana, y no crear delincuentes, porque cuando todo esto termine, tendrán que salir a robar porque no saben hacer nada.
Ya es hora que los nicaragüenses pensemos en sacar adelante Nicaragua, porque a Daniel Ortega, quien ya está en el poder no le interesa. ¡Que Dios bendiga a Nicaragua!
Julio César Rostrán Rizo
Reparar calles
El problema de las calles de Managua, sobre todo del mal estado en que se encuentran es un círculo vicioso.
La demagogia gubernamental con sus pomposos programas de Calles para el Pueblo lo ha agravado.
Mientras no hagan estudios de suelos en cada calle ni rellenen con materiales selectos las partes donde el terreno presenta menores resistencias a las cargas vivas, como son los vehículos, el problema persistirá.
A esto hay que agregar que no existe ninguna coordinación entre la Alcaldía de Managua, el Minsa y Enacal, para instalar de previo las tuberías de drenaje y de agua potable.
Si las calles las pavimentan con pésimas especificaciones o las adoquinan y luego deciden instalar las mencionadas tuberías, es como poner la carreta a jalar los bueyes, porque destruyen parte del trabajo ya realizado.
Estos conceptos chapuceros confirman que los “técnicos” de las instituciones involucradas están por razones políticas y no por sus conocimientos de ingeniería vial y sanitaria.
Juan Rodríguez Dávila
Economías mixtas
Los Ángeles (AIPE).— Han disminuido sus ingresos personales y hasta es posible que haya perdido su empleo.
Así que decidió cambiar su automóvil por uno pequeñito que consume poca gasolina.
Seguramente su esposa y usted están comiendo menos en restaurantes y mucho más a menudo en su propia casa.
Ella hasta pasó sin detenerse frente a su tienda favorita de zapatos.
Todo ha cambiado.
Nada de esto ha sido culpa suya, sino de un gobierno que puso a un lado la defensa de los derechos ciudadanos para meter la mano en todo.
Sí, ahora los políticos están descontentos porque los norteamericanos han dejado de comprar los automóviles grandes de Detroit, razón por la cual van a utilizar los impuestos que usted pagó para socorrer a esas grandes empresas.
En lugar de esperar que los fabricantes que se han equivocado procedan a hacer los ajustes necesarios, los políticos insisten en pagarles por sus equivocaciones.
Éste es apenas uno de los resultados de la economía mixta y del estado de bienestar, donde el individuo es ignorado y a todos nos tratan como si fuéramos hormigas o abejas en un panal.
No se permite usar el sentido común y nos imponen la redistribución de la riqueza, según las reglas que prefieren los políticos.
De esta manera es imposible distinguir al exitoso del fracasado, porque el Gobierno nos mete a todos en el mismo saco y los políticos deciden quién triunfa y quién fracasa.
Esto ya nos lo había anunciado F. A. Hayek en su libro Camino de servidumbre, publicado en 1944. Otros economistas de la escuela austríaca lo habían anticipado también, como Ludwig von Mises, con la publicación de su libro Socialismo, en 1922, donde explica que una economía planificada no es productiva.
Pero los políticos siguen insistiendo que ellos saben mejor que nosotros lo que realmente nos conviene, convirtiendo nuestro sistema en economía mixta, con ciertos elementos capitalistas y otros claramente socialistas.
Esa mezcla funciona a mediano plazo; pero a fin de cuentas no logra sus metas de producir y distribuir la riqueza.
Entonces, bajo el estado benefactor, su prudencia en lugar de ser premiada es castigada.
Tibor R. Machan