El Tribunal Correccional de París ha dictado sentencia por la que declara al periodista y escritor francés Pierre Assouline culpable de difamación por un pasaje de un artículo suyo en el que afirmó que María Kodama, la viuda del escritor Jorge Luis Borges (1899-1986), había manipulado el testamento del literato argentino.
Anteriormente Assouline había sido declarado inocente en idéntica instancia y de la misma acusación por otro pasaje de ese mismo artículo, que se publicó en el semanario Le Nouvel Observateur en 2006. Según el autor de la información, Kodama bloqueó la edición en francés de una selección de obras de Borges. Assouline se refería exactamente a la colección La Pléiade, de la editorial Gallimard, que contiene las obras completas del escritor argentino y cuyos derechos de autor pertenecen a su viuda. Con el título No podrán leerle más… El escándalo Borges, Assouline criticaba que Kodama dispusiera a su antojo de la difusión de las obras de uno de los mejores escritores latinoamericanos del siglo XX.
La condena implica una multa al acusado de 1,000 euros (1,390 dólares), además de 1 euro simbólico, como reclamó la acusación, y sufragar las costas del proceso judicial, pero la victoria moral de Kodama en relación con la preservación de la memoria de su marido ha sido más importante para ella que el escaso daño económico causado al difamador.
UNA BODA CRITICADA
Nacida en 1945 en Argentina, aunque de nacionalidad uruguaya, Kodama ostenta la presidencia de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Su afán por defender tanto sus derechos como heredera universal como la memoria del escritor, junto con las circunstancias especiales de su boda, han sido motivo de polémica desde la desaparición del autor.
El propio Assouline ya criticó en los artículos por los que fue demandado la validez del matrimonio por poderes entre Borges y Kodama, quien era 46 años más joven que el escritor argentino en el momento de la unión.
Borges dejó de existir en Ginebra (Suiza) en la mañana del 14 de junio de 1986 a consecuencia del cáncer de hígado que se le había detectado tiempo atrás. Consciente de la gravedad de su enfermedad, el escritor había elegido la bella capital helvética para vivir sus últimos días porque le permitía ser un hombre invisible.
Pocas semanas antes del deceso, el 26 de abril, Borges contrajo matrimonio por poderes con Kodama, a través de la abogada Haydée Antonini, en Colonia Rojas Silva (Paraguay). Ésta era la segunda boda del autor de Ficciones. En 1967, y en contra de la voluntad de su madre, se casó con una amiga de la infancia, Elsa Helena Astete Millán. La poderosa influencia edípica y la fuerte personalidad de la progenitora de Borges, Leonor Acevedo fallecida en 1975 a los 99 años de edad, motivaron el fracaso temprano de aquella unión, deshecha de facto en 1970.
La polémica se desató nada más conocerse la noticia de la boda de Borges con Kodama. Se argumentó que la ceremonia podría ser considerada nula, ya que el escritor sólo había obtenido el divorcio vincular (separación de cuerpos y bienes, pero sin posibilidad de volver a casarse) de su primera mujer. En 1991, un periódico de Asunción aportó datos sobre la carencia del poder legal del funcionario que certificó el matrimonio, así como la inexistencia de la legalización de éste en el Consulado paraguayo de Ginebra.
DIVORCIO DE LOS PADRES
La vida de la viuda de Borges no ha sido precisamente un camino de rosas aunque con el paso del tiempo supo tomar decisiones provechosas, en el sitio oportuno y en el momento idóneo. A los tres años sufrió ya el trauma del divorcio de sus padres, el químico japonés Yosaburo Kodama, y la profesora María Antonia Scheweitzer, argentina con antepasados españoles, alemanes, ingleses y franceses.
El dominio de un idioma tan difícil como el japonés, aprendido por vía paterna, unido a sus dotes como pedagoga de Lengua y Literatura Castellanas tras su licenciatura en la universidad de Buenos Aires, le permitió una vida social intensa. Kodama impartió cursos a estudiantes extranjeros, sobre todo, a japoneses, algunos de ellos diplomáticos y ejecutivos obligados a permanecer unos años en Argentina por razones laborales.
Kodama conoció a Jorge Luis Borges cuando ella era un adolescente de doce años y él un hombre maduro de 58. Fue con motivo de una conferencia pronunciada por el escritor a la que ella había acudido acompañada de su padre. Kodama se sintió desde un primer momento fascinada ante la prodigiosa cultura, la clarividencia y la amenidad del escritor, que ya estaba por aquellas fechas completamente ciego.
A partir de entonces se inició una buena amistad entre el literato y la joven argentino-nipona. Al principio nos encontrábamos en bares para charlar intensamente y después comencé a acompañarlo a todos lados y a ayudarlo en sus actividades, recordó Kodama quien asegura que uno de los puntos de unión de ella y Borges fue la pasión mutua por las lenguas antiguas. Juntos se dedicaron al estudio de inglés primitivo y del irlandés o gaélico casi hasta el final de la existencia del escritor.
LA FAMILIA NO LA ACEPTA
Las relaciones de Borges con Kodama no fueron bien vistas desde un primer momento por el entorno femenino que tanto influía en la vida personal del autor, a pesar de que ella procuraba actuar con notable discreción. De hecho, en mayo de 1989 la hermana del escritor, Fanny, inició acciones legales contra Kodama por considerar que utiliza indebidamente el apellido familiar, basándose en las supuestas irregularidades en su matrimonio por poderes.
Casi simultáneamente, el ama de llaves de Borges, Epifania Uveda, entabló otro proceso en el que reclamaba parte de la herencia del escritor. Kodama calificó estos hechos de infundios y campañas en su contra y del propio Borges.
En 1991 un sobrino del literato, Osvaldo A. Ferrari, impugnó el testamento para intentar repatriar los restos a Argentina, contraviniendo la voluntad del escritor y la viuda. Y en 1992, tras el propósito familiar de conseguir la incineración, basándose en un supuesto escrito en el que lo autorizaba, un juzgado bonaerense rechazó tal pretensión y admitió que Kodama era la única heredera testamentaria.
En 1996 las editoriales Emecé y Alianza pagaron cada una a Kodama, en calidad de viuda del autor, un millón de dólares por los derechos de publicación de las obras de Borges que, en el caso de Alianza, empezaron a aparecer en 1997 en la colección Biblioteca Borges.
SECRETARIA Y AMIGA
La relación entre Kodama y Borges se hizo más intensa e íntima tras la muerte de la progenitora del autor de El libro de arena. A partir de entonces, los viajes se convirtieron casi en un hábito del escritor, y a todos ellos le acompañó desde entonces María, convirtiéndose en su secretaria privada y amiga indispensable. Sin embargo, cuando no le acompañaba en sus viajes, hacía una vida independiente como profesora en Argentina al tiempo que iniciaba una carrera literaria.
Desde la desaparición de su marido, Kodama se dedica intensamente a la Fundación Internacional que lleva el nombre de éste, y en la que ella ocupa la presidencia. El primer proyecto de la Fundación fue la coedición crítica de las obras completas de Borges, y entre los fines se encuentran el patrocinar un premio internacional de poesías y cuentos breves, la concesión de becas para estudiosos de su obra y la creación de un Centro de Investigaciones de Universidades.
El 24 de agosto de 1995 fue inaugurado el centro de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, en Buenos Aires, donde, además de la Biblioteca, existe un museo con objetos personales que pertenecieron al escritor.
En febrero pasado, Kodama llegó a un acuerdo con el Gobierno de la Comunidad de Madrid para instalar la sede europea de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en la Biblioteca Pública Retiro, que también pasará a llevar el nombre del escritor argentino.
Es un sueño cumplido porque, como decía Borges en un lindo poema, su destino era la lengua castellana, dijo a Efe María Kodama, que ha recordado la unión de este escritor con Madrid, ciudad que recorrió con 18 años y a la que volvía como visitante asiduo.
Un tribunal francés acaba de dar la razón a María Kodama, viuda del escritor argentino Jorge Luis Borges, al declarar culpable de difamación a un periodista que había asegurado que aquélla había manipulado el testamento literario del autor de El Aleph. Esta victoria judicial se añade a la larga carrera victoriosa de pleitos de Kodama, una mujer empeñada en defender la memoria de su admirado esposo.