- Las cifras del Banco Central indican que Nicaragua todavía mantiene su flujo de remesas familiares, pero quienes dependen de ese dinero coinciden en que sus parientes en el exterior cada vez les mandan menos. Una familia de Managua hasta se vio obligada a suspender la construcción de su casa por esa razón
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Ver Infografia > La fila es larga. En la entrada un guarda entrega números para que los clientes pasen en orden a retirar las remesas. De mala gana los clientes hacen la fila, que tarda bastante en avanzar y están bajo el sol. La comerciante Norma Gabriela Orozco Aburto, de 32 años, lleva media hora en el local, esperando su turno para recibir el dinero.
Norma tiene un tío que vive en Los Ángeles, California, pero desde hace más de un año dejó de enviar dinero de forma fluida. Primero recortó la remesa porque el sandinista Daniel Ortega ganó la Presidencia y hace unos meses disminuyó más los envíos debido a la crisis económica que padece Estados Unidos.
“Antes mandaba quincenal, él tenía una cuenta y más bien la mandó a cerrar. A veces depositaba mil, dos mil, quincenal, porque estábamos construyendo la casa, pero ahora manda mensual y mucho menos. Tuvimos que parar la construcción”, relata.
Norma explica que su tío trabaja en construcción en Los Ángeles y le ha contado que desde hace meses el trabajo ha disminuido. “Dice que no hay empleo, que está duro, igual que aquí”.
Sin embargo, para Norma las remesas siguen llegando, sólo que en menor cantidad. Es por eso que, por ahora, la construcción de su casa está detenida y el dinero que recibe lo utiliza para cubrir necesidades básicas.
COMPRAR MENOS COMIDA
El hijo de Amparo Ríos también vive en Estados Unidos y cada mes le envía dinero.
Ríos, de 50 años y residente en Boaco, cuenta que sus remesas también han adelgazado y lo único que puede hacer es comprar menos comida, el mayor gasto que suple con ese dinero del exterior.
“Antes hacía otros gastos aquí, ahora no, estamos mal. Pero ni para un calzón me queda”, cuenta Amparo entre risas.
Las empresas que trasladan remesas han informado que el volumen de éstas no ha caído, pero persiste el temor de que la recesión económica en Estados Unidos tendrá efectos a corto plazo en Nicaragua, sobre todo en el campo de las exportaciones y en el flujo de remesas por el desempleo que amenaza a los nicaragüenses y otros hispanos en la nación del norte.
El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, dijo hace días que su país es el principal socio comercial de Nicaragua y cree que habrá una considerable reducción en los indicadores de exportación y remesas en esta nación centroamericana, debido a que en el norte disminuyen las oportunidades de trabajo para los inmigrantes.
RECORTA MÁS DE LA MITAD
Socorro Ocaña, ama de casa, relata que su hijo mayor se fue hace 10 años en busca del “sueño americano”. Desde entonces él envió a su mamá lo suficiente para cubrir los gastos diarios y pagar el alquiler de una casa, pero en los últimos meses la situación ha cambiado y resienten la crisis.
Ocaña recibía en remesas 500 dólares por mes. Su hijo sigue trabajando en Estados Unidos, ahora como vendedor en una tienda, pero el promedio de sus remesas ha caído a 200 dólares. Esta mujer morena de cabello desordenado, afirma que cuando habla con su hijo por teléfono, éste le cuenta cómo ha caído el trabajo, la razón principal para enviarle menos dinero.
Los hispanos en Estados Unidos, sobre todo los indocumentados, se han caracterizado por tener hasta dos empleos para cubrir sus gastos y los de familiares en el país de origen.
“Antes yo vivía aparte, alquilaba una casa; ahora me tuve que regresar a vivir con mi mamá, porque no puedo pagar el alquiler de una casa. Ahora el dinero se me va todo en la comida, el pago de los estudios de mi hijo menor y en medicinas”, explicó Socorro Ocaña.
REMESAS CRECEN MENOS
Las remesas familiares han crecido en Nicaragua de forma constante desde la década pasada, llegando a superar los ingresos por exportaciones e inversiones extranjeras directas. En 1994 el ingreso del país por remesas fue de 50 millones de dólares, según registros del Banco Central, pero el año pasado llegaron a 739.6 millones de dólares, cerca del 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Hasta junio de este año, el Banco Central ha registrado una entrada a Nicaragua de 408.7 millones de dólares en concepto de remesas, superando a ese mismo período del 2007, que fue de 346.5 millones.
Juan Paulo Lacayo, gerente general de Western Union, la más grande empresa de remesas en Nicaragua, afirma que no se ha visto una estrepitosa caída en el ingreso de remesas, pero se ha percibido una reducción en el ritmo de crecimiento de éstas, o sea, una desaceleración del aumento de las remesas.
El año pasado las remesas crecieron en seis por ciento respecto al 2006, que fue de 697.5 millones de dólares, según cálculos del Banco Central. Lacayo cree en esa cifra y espera que este año el crecimiento de las remesas sea entre cinco y seis por ciento.
Sin embargo, Lacayo advierte que si bien el primer semestre del 2008 fue muy alentador, en lo que va del segundo semestre las remesas se han desacelerado.
“Estamos mal acostumbrados que en años anteriores hubo porcentajes altos de hasta dos dígitos”, comentó Lacayo. “Que veamos nosotros un crecimiento del orden del cinco o seis por ciento este año, no tiene que ser motivo de preocupación; a mí me preocupa más qué es lo que la gente hace con la remesa”.
El gerente de Western Union insiste en que hasta el momento no se ha visto una marcada diferencia en el flujo de remesas, como consecuencia de la crisis financiera internacional, sino que continúa la tendencia de crecimiento, aunque a menor ritmo.
“Yo creo que le han metido mucho ruido a las remesas, y no te digo que 2009 es otro panorama y está por verse, pero somos afortunados los nicaragüenses que el ‘uyuyuy’ no ha tenido un efecto significativo en Nicaragua”, opinó.
Agregó que en el tercer trimestre de este año el “peor mes” fue septiembre y aunque “tradicionalmente septiembre es un mes bajo”, este año lo fue más. En octubre se ha percibido una mejoría.
EN OTROS PAÍSES HA SIDO PEOR
A inicios de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) informó que la crisis financiera global provocaría en Centroamérica y México un descenso de las remesas de los inmigrantes en Estados Unidos.
Esta preocupación fue retomada por el Presidente de El Salvador, Elías Saca, quien dijo en esos mismos días que la crisis en Estados Unidos podría provocar una significativa caída en el flujo de las remesas que envían los salvadoreños en el exterior.
Según cifras del Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador las remesas en agosto pasado disminuyeron en 2.1 por ciento respecto al mismo mes del 2007. Ése ha sido el primer decrecimiento registrado desde hace seis años.
En México, las remesas sufrieron en agosto una caída del 12.2 por ciento respecto a agosto del 2007. Ésa fue la peor baja desde 1995, según reportó el Banco Central de ese país el mes pasado.
En Guatemala, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se registró una desaceleración del crecimiento de las remesas. Anualmente las remesas crecían un 20 por ciento, pero en lo que va del año sólo han crecido 10 por ciento.