- Payasos, acróbatas y malabaristas han maravillado al mundo con este sorprendente espectáculo
Ayer fue noche de alfombra roja. Los payasos, bailarines, acróbatas y animadores que esperaban al público bajo la elegante carpa de circo eran de la más alta categoría. Bien valió la pena vestirse formal y tomar champán previo al sin igual espectáculo.
El mundo de Tihany es mágico, atrapante y de calidad única. Ayer fue la función debut de ese circo internacional que ha sorprendido a 50 millones de personas en 40 países del mundo.
La carpa de los sueños combinó magia, circo y music hall, lo que mantuvo entretenida a una audiencia maravillada y emocionada ante el talento de cada uno de los artistas bajo la carpa.
EXPLOSIÓN DE COLORES
Música de trompetas fue la señal de inicio del show. El telón se fue escurriendo lentamente para dar paso al anfitrión de la velada. Una enorme cabeza flotante dio la bienvenida al público presente. Se trataba del dueño del palacio, Tihany, quien prometió un espectáculo lleno de magia y glamour.
De pronto apareció una marabunta de payasos, pronto se dispersaron en el escenario al ritmo de música alegre y contagiosa. Fue una entrada chispeante y sumamente colorida. Los payasos salían de todas partes, del escenario, de entre el público, todos saltando y bailando.
Los aplausos no se hicieron esperar, el público se contagió de la energía de los payasos, quienes jugaban con enormes bolas rojas que tiraban de un lado a otro.
Y LOS ACRÓBATAS…
Al ritmo de trompetas y timbales aparecieron los acróbatas. Dos puñados de ellos se concentraron en dos enormes columpios en los extremos del escenario y empezaron a balancearse de un lado a otro sin parar.
Cuando estuvo lista una enorme malla blanca, uno por uno, los acróbatas empezaron a lanzarse desde alturas increíbles haciendo impresionantes piruetas en el aire. Cada vez que uno se lanzaba al vacío, la gente gritaba ante el terror de un aterrizaje forzoso.
Después de tanto alboroto y color, apareció una pareja de acróbatas en un escenario más sencillo y de colores oscuros. El público permaneció angustiado de sólo pensar que la bailarina podía caer en una de sus atrevidas y peligrosas piruetas.
El mundo de Tihany manejó a la perfección el humor del público, pues supo saltar de números súper coloridos y movidos a otros de más suspenso y sobriedad.
MAMBO
El baile también robó show en el mundo de Tihany. Los bailarines tampoco se quedaron atrás, entre faldas y lentejuelas multicolores lograron cautivar al público. Apareció en el escenario un espigado y moreno hombre que bailaba al ritmo de Mambo Nº 5, de Lou Bega. Seguido, un grupo de bellas y agraciadas bailarinas vestidas en trajes cargados de vuelos y brillos hicieron soltar varios suspiros ante sus sensuales movimientos.
No faltaron las palomas, los gatos y los perros. Un diminuto perro chihuahua hizo reír al público cuando soltó un chorro de orín de repente.
Tihany ofreció una velada completa. Hizo que el público pasara por diferentes e intensas emociones, lo que al final se entiende por diversión. Diversión de calidad.
Y eso no fue todo, hubo muchas más sorpresas que dejaron al público satisfecho y con sus bocas momentáneamente abiertas.