- Los precios de los carburantes continúan con tendencia a la baja, sin embargo, los alimentos se mantienen
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Ver Infografia > Los combustibles en Nicaragua muestran hoy precios no vistos desde noviembre del año pasado. Desde ayer, el litro de gasolina regular es vendida en los centros de despacho a un promedio de 19.58 córdobas por litro (74.11 córdobas por galón), la gasolina superior ronda los 20.57 córdobas (77.85 córdobas por galón) y el diesel se vende a 17.74 córdobas el litro (67.14 por galón).
La baja de ésta y las anteriores semanas se debe a la drástica caída en el precio internacional del barril de petróleo, el cual cerró en 64.15 dólares el viernes.
En un año, el litro de gasolina (súper y regular) llegó a subir y volver a bajar aproximadamente 6.50 córdobas por litro (25 córdobas por galón), y el diesel aproximadamente 9 córdobas (34 córdobas por galón).
La tendencia alcista en el precio de los carburantes inició desde el año pasado, paralelo al descomunal incremento en el precio internacional del barril de petróleo, que llegó hasta los 147.27 dólares en julio pasado.
En ese momento, la gasolina regular se vendía en el país a un promedio de 25.91 córdobas el litro (98.06 córdobas el galón), la superior a 26.30 córdobas el litro (99.54 córdobas por galón) , y el diesel a 27.32 córdobas (103.40 córdobas por galón).
Esos fueron los precios más altos en los combustibles registrados en el país, a excepción de la noche del 24 de septiembre y la mañana del 25, cuando por un “error” las gasolineras Esso y Shell incrementaron de golpe sus precios.
Durante ese lapso esas estaciones de servicio vendieron la gasolina regular a 28.81 córdobas el litro (109 córdobas el galón) y a 30.65 córdobas el litro de gasolina superior (116 córdobas el galón), según constató LA PRENSA en ese momento.
A mediados de la mañana del 25 de septiembre los precios regresaron a su normalidad, sin dar ninguna explicación del fenómeno.
Los descensos más fuertes en los precios de los combustibles en Nicaragua se han visto en el último mes, coincidiendo con la presión ejercida por el Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (Indec) y la Red de Defensa del Consumidor, quienes han exigido que haya regulación en los precios de los carburantes, como la hay en el gas licuado, y han propuesto que se nacionalice la importación del petróleo.
COMBUSTIBLES SÍ, ALIMENTOS NO
Desde que en Nicaragua inició la caída en el precio de los combustibles, se ha augurado la también reducción en el precio de los granos básicos, perecederos , carnes y productos avícolas, sin embargo, no ha sido así.
Todos esos productos mostraron una alza paralela al de los precios de los combustibles, pero no ha sido igual con la caída de éstos.
La semana pasada, cuando se mostró una disminución significativa en los carburantes, el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Manuel Álvarez, dijo que la reducción permitiría una baja en los costos de producción de los alimentos, y por ende, en el precio al consumidor final.
Sin embargo, en un recorrido que realizó LA PRENSA ayer por varios mercados capitalinos, se constató que los altos precios persisten y en algunos casos aumentan, como es el caso del tomate, que elevó el precio de su cajilla a 540 córdobas, cuando recientemente se cotizaba a 230 córdobas.