- Lo único bueno que le ve a su problema es que por él se den a conocer los atropellos que comete Ortega en Nicaragua
El sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal se declaró un “perseguido político” del Gobierno del Presidente de su país, Daniel Ortega, publicó ayer el diario mexicano Milenio.
“Soy un perseguido político, tengo una condena de cárcel de un juez de Daniel Ortega y, además, la congelación de mis cuentas bancarias”, indicó en declaraciones a la prensa en el marco de una visita a la capital mexicana con motivo de la publicación del tercer volumen de su Poesía Completa (Universidad Veracruzana, 2008).
Un juez nicaragüense condenó a Cardenal a pagar una multa de 20 mil córdobas (1,025 dólares) por injuriar al empresario alemán Inmanuel Zerger, con quien tiene al parecer una antigua disputa de tierras.
Cardenal, de 83 años, no acató la sentencia por “injusta e ilegal”, y por considerarla una “venganza” del presidente Ortega.
LE QUITAN LATRANQUILIDAD
La justicia nicaragüense le ha congelado tres cuentas bancarias hasta que pague la multa, pero el religioso centroamericano ha recibido el respaldo de un nutrido grupo de intelectuales de todo el mundo.
“Estoy tranquilo, deseaba que los últimos años de mi vejez fueran placenteros, sin problemas y contemplativos. Parece que no va a ser posible”, lamentó Cardenal, según el diario.
“¿Cómo entender lo que está pasando en Nicaragua? No lo puedo responder. Podría explicar sólo que se trata de la condición humana, que hace que un hombre que ha tenido una vida infame resulte santo o al revés”, señaló.
NO QUIERE PADECER EXILIO
El poeta, Ministro de Cultura en el primer gobierno sandinista (1979-1990) y propuesto en 2005 y 2007 como candidato para el Premio Nobel de Literatura, aseveró que si sus conflictos “pueden servir para que se dé a conocer la realidad en Nicaragua, pues está bien, bienvenido sea todo lo que pueda venir”.
Asimismo, dijo que no desea “padecer el exilio”, por lo que regresará a su país.
Para Cardenal es importante que “no se confunda lo que sucede en Nicaragua con respecto a los gobiernos de izquierda de América Latina”.
Su enemistad con Ortega se inició cuando ambos militaban en el sandinismo, por los “pactos” del hoy Presidente con los liberales y el ex gobernante Arnoldo Alemán, condenado por corrupción.