(FOTOS: LA PRENSA/B. PICADO)

(FOTOS: LA PRENSA/B. PICADO) Robert Reid, Ex Jugador de la NBA “quería ser músico, pero la NBA era mi destino”

Robert Reid, de 53 años y 6.8 pies de altura, ha sido uno de los mejores jugadores que han pasado en la historia de la organización de los Rockets de Houston en la NBA. Sus números se encuentran en el “Top- Ten” de la franquicia, y en esta entrevista cuenta cómo comenzó su carrera, que […]

  • Robert Reid, de 53 años y 6.8 pies de altura, ha sido uno de los mejores jugadores que han pasado en la historia de la organización de los Rockets de Houston en la NBA. Sus números se encuentran en el “Top- Ten” de la franquicia, y en esta entrevista cuenta cómo comenzó su carrera, que inicialmente la tenía planeada para la música, pero que giró hacia el baloncesto

Inmediatamente a su entrada todos lo miraron. Claro, quién no llamaría la atención con una estatura de 2.07 metros, y que pasa por una puerta con apenas un par de centímetros más alta que él.

El estadounidense Robert Reid, de 53 años, tiene zancas largas, muy largas, y a simple vista nada le distingue de los demás (sólo su altura, por supuesto). Es de una normalidad que impresiona, tanto como su carrera de 14 años en la NBA.

El miércoles de la semana pasada Reid visitó la Sala de Redacción del Diario LA PRENSA, atendiendo gentilmente a una invitación. Tras una sesión de fotos en el estudio, conversó sobre su paso por la NBA, sus experiencias con los mejores jugadores de la historia, su sueño truncado de ser músico, entre otras cosas.

Reid es —quizás— uno de esos ejemplos ideales de atletas que merecieron mejores números en sus estadísticas finales, sin ignorar —claro— que las que tiene son envidiables para cualquier otro mortal en la tierra.

Él no conoce el concepto de consistencia. Sabe mucho más. Él ha convivido con eso. Brilló como jugador de los Rockets de Houston y sus números aún perduran en la historia de esta organización.

Tras ser electo en la segunda ronda del Draft de Novatos de 1977, Reid construyó una carrera cuyas estadísticas se encuentran actualmente entre las mejores diez de los Rockets.

Jugó para Houston de 1977 hasta 1988, luego vistió el uniforme de los Hornets de Charlotte en 1989. Las campañas de 1990 y 1991 las dividió entre el Desio, de Italia, y los 76ers de Filadelfia, para seguidamente anunciar su retiro de la NBA.

Es cuarto en juegos jugados con los Rockets, con 762, en años de servicio con 10; en minutos jugados con 21,718 y en robos con 881. Es quinto en bloqueos (364), anotaciones de campo (8,031), expulsiones (34) y tiros de media (1,165).

Es el sexto máximo anotador de los Rockets con 8,823 puntos, sexto en rebotes con 3,606 y octavo en asistencias con 2,253. Es sexto en anotaciones de media (3,747); décimo en tiros libres (1,253); noveno en intentos de libre (1,710) y tercero en faltas personales (2,502).

Esos números cobran mayor valía cuando se conoce que sus compañeros eran, por mencionar algunos, Calvin Murphy, Moses Malone y Hakeem Olajuwon, los tres actualmente miembros del Salón de la Fama.

“Si la mitad de los pases que recibieron ellos, algunos de parte mía, los hubiese recibido yo, quizás tendría unos 15 mil puntos en mi carrera”, comenta Reid entre risas.

Pero no sucedió así

Sí, claro. Yo fui escogido en la segunda ronda del Draft, y cuando te escogen en esa ronda es porque buscan a alguien que robe balones, que asista, o que defienda bien. No están buscando un anotador, para eso están los jugadores de la primera ronda, los Michael Jordan. Pero, hice más de lo que esperaba, y de lo que incluso esperaban de mí.

Su época en la NBA fue muy especial. Ahí se vio a Michael Jordan, Karl Malone, Magic Johnson, Larry Bird, entre otros

Sí, es la década de la transición en la NBA: anuncios, televisión, espectáculo, y mucho dinero. Surgieron muchas de las grandes figuras que hoy se conocen, y tuve el privilegio de jugar con muchas de ellas y contra ellas, y no salí tan mal (ríe).

Desde luego que en muchas ocasiones le tocó cubrir a Michael Jordan, ¿cómo detenerlo?

Era difícil. Bueno, era imposible (ríe). Me la clavó muchas veces, pero yo también.

¿Cómo se puede pasar 14 años en la NBA y en una época como ésa?

Con disciplina. Me cuidé físicamente, y mucho. Durante mi carrera tuve tres cirugías en mis rodillas. En mi equipo estaban grandes jugadores como Moses Malone, Calvin Murphy y Hakeem Olajuwon, y siempre jugué como si me hubieran seleccionado en primera ronda del Draft, aunque realmente fui de segunda ronda.

Un analista dice que después de Olajuwon, usted ha sido el jugador más completo en la historia de los Rockets, ¿cree que sea así?

Puedo decir algo. Yo, en varias etapas de mi carrera con Houston, jugué la posición uno (armador), la posición dos (escolta), la tres (alero) y hasta la cuatro (ala-pívot). No jugué la cinco (pívot) porque estaba Olajuwon (ríe). Recuerdo que en la final de 1986 contra los Celtics, nuestro armador (John Lucas) no podía jugar por una situación personal, y me designaron a mí para armar, y creo que lo hice bastante bien.

A propósito de finales, usted jugó en dos y en ambas contra los Celtics de Boston, y las dos se perdieron

Sí, pero ese año los analistas no esperaban que fuéramos nosotros a la Final, incluso ni a los playoffs. Los favoritos de nuestra Conferencia eran los Lakers. Para nosotros era un premio estar en una Final que aparentemente no merecíamos. Además, Boston tenía una maquinaria tremenda.

Cuando recuerda su carrera, ¿alguna vez imaginó terminarla así?

No. A mí ni me gustaba el baloncesto, o bueno, no es que no me gustaba, sabía poco de él, cuando era niño. Yo vi mi primer partido de baloncesto como siete años antes de empezar a jugarlo. En serio. Así que nunca imaginé todo esto que hice en el juego.

¿Por qué ese distanciamiento de las canchas?

Mi papá era de la Fuerza Aérea, y mi familia viajaba mucho a todos lados. Estuve en varios países. Fue en Grecia la primera vez que vi televisión, tenía como siete años, y recuerdo que el primer programa que vi fue el Capitán Canguro. Yo recuerdo que en los años setenta, cuando uno encendía la radio escuchaba I want hold your hand, de los Beatles, nunca un juego de baloncesto. No había deporte en la radio, todo era música, sólo beisbol y boxeo como deporte era lo que se escuchaba.

¿Y cómo inició todo?

Yo realmente quería ser músico. Yo tocaba, bueno, aún toco, el clarinete y las percusiones. Y cuando estaba en el colegio unos amigos y yo estábamos armando una banda. Yo quería tocar la batería, pero el director del grupo eligió a su hijo, y bueno, no pude estar en el grupo. Después empecé a jugar baloncesto en el colegio, pero no era tan grande, medía como seis pies (1.82 metros). Pero de pronto comencé a crecer mucho por los ejercicios, y en uno o dos años crecí ocho pulgadas. Mi mamá me tenía que soltar los ruedos de los pantalones para que me quedaran, era chistoso porque de pronto el pantalón no tenía más ruedo. Cuando me miré tan alto empecé a ver los partidos de la NBA y tomé gusto por el juego.

¿Cuándo decidió involucrarse seriamente en el juego?

Fue cuando el entrenador de baloncesto del colegio me miró de abajo hacia arriba, y dijo: “Sí, ahora sí”. Claro, yo medía ya 6.8 pies, y comencé a entrenar con ellos.

Después de todo le ayudó la decisión nepotista del director de la banda

(ríe) Sí, mucho. Luego, lo miré y me dijo a modo de broma que la mitad de mi cheque debe ser de él, porque por él no fui músico y sí jugador. Yo quería ser músico, pero la NBA era mi destino. Cosas de la vida.

¿Y ahora, ya retirado, a qué se dedica Robert Reid?

El Robert Reid de ahora se dedica a tocar su clarinete y jugar golf y visito colegios y ando viajando.

Entiendo que además ofrece clínicas de baloncesto en países pobres

Sí, he andado en algunos países dando clínicas de baloncesto. Les doy técnica y dialogo con los muchachos, sobre drogas y todo eso que no deben consumir. He andado por la India y Europa, y ahora en Nicaragua, donde también compartí algunas clínicas.

“Aquí tienen jóvenes talentosos”

Robert Reid visitó Nicaragua apropósito del IV Torneo Internacional de Baloncesto William Ramírez In Memoriam, donde se desempeñó como entrenador de los Blaze de Houston, que cayeron en la final ante los Capitanes de Arecibo, de Puerto Rico.

Su carrera como entrenador no es propiamente nueva. Tras su retiro como jugador de la NBA, trabajó como asistente del coach de Washington Bullets, ahora Wizzards, en 1993-1994. En Hungría conquistó el título local en la campaña 2004-2005 y dirigió el Juego de Estrellas.

Reid no estuvo muchos días en Nicaragua, pero sí —cree— que los suficientes para valorar el talento pinolero.

¿Cómo vio a los jugadores nacionales?

Por supuesto les hace falta ciertos elementos de técnica, pero lo que he visto me ha sorprendido. Los muchachos del Fupade se midieron de tú a tú con nosotros, sin miedo. Tienen mucho talento y valor, pese a que no eran tan altos. Si se pone atención, podrían mejorar muchísimo el nivel competitivo. Aquí tienen a jóvenes talentosos.

¿Podría existir la posibilidad de que regrese para transmitir sus conocimientos?

Sí, claro. Me gustaría regresar para compartir clínicas. De hecho, estuve dando algunas clínicas a entrenadores de aquí. Con la ayuda de Dios, puedo regresar.

Dicen que es una persona muy espiritual, ¿así es?

Mis padres fueron pastores de una iglesia y, claro, creo que Dios me ayudó mucho en mi carrera, en los momentos más difíciles.

¿De qué modo le ayudó Dios?

Bueno, en mis primeros años de carrera en la NBA, yo ya no quería seguir jugando. Estaba pensando seriamente en el retiro. Uno piensa que tiene toda su vida arreglada y que nunca hará falta nada, pero no es así. Y encontré en Dios un refugio, una esperanza y nuevas fuerzas. Retomé mi carrera y llegué hasta donde Él me permitió llegar.

¿De todos los momentos en la NBA, con cuál se quedaría?

El más especial fue cuando mi coach de los Rockets me dijo: “Robert, hoy abrirás el juego tú”. El primer día que fui titular fue el momento más especial de mi carrera. Fue la oportunidad de demostrar lo que podía hacer.

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