- El propietario de Concentrados El Granjero considera que también hace falta coordinación con las autoridades para incentivar el consumo de huevo en Nicaragua, un producto con virtudes nutricionales, pero escaso en la dieta de los nicaragüenses que comen en promedio 70 unidades por año por persona
Lo que nació en 1992 como una pequeña empresa familiar de corte artesanal en Masatepe, Masaya, se ha convertido en una de las industrias avícolas más modernas y tecnificadas de Nicaragua y Centroamérica. El proceso de crecimiento implicó el cambio de una visión empresarial y de millonarias inversiones.
Se trata de la compañía de Concentrados El Granjero, cuyo propietario, José Bismark Tapia, afirma que la calidad y la innovación empresarial fueron los elementos claves que permitieron a esta industria un crecimiento acelerado desde 1992.
Actualmente es la productora de huevos más tecnificada de Centroamérica, por poseer en su granja un sistema de producción computarizado, una inversión valorada en más de dos millones de dólares.
Por la calidad e inocuidad de los huevos, El Granjero recibió el premio Empresario Líder de la Avicultura Nicaragüense que otorga el comité organizador del XX Congreso de Avicultura Centroamericano y del Caribe, que se celebró en Nicaragua el pasado mes de septiembre.
En esta ocasión, Tapia habla sobre el crecimiento de la empresa, los desafíos del sector avícola para elevar el consumo de huevos, esfuerzos que se ven opacados por el impacto de la inflación creciente.
¿Cómo logró esta empresa dar un paso gigantesco, de lo artesanal a industria tecnificada?
Concentrados El Granjero nace en 1992 en Masatepe. Inicialmente se formó una fábrica de alimentos balanceados, que nace con la finalidad de satisfacer al pequeño y mediano productor avícola. Posteriormente nos fuimos diversificando, creciendo en las demás líneas de productos de alimentos balanceados y en 1994 comenzamos con nuestras propias granjas avícolas. En el 2002 fue cuando empezamos el crecimiento cualitativo y cuantitativo de El Granjero, porque transformamos el negocio. Nos propusimos tres objetivos para lograr posicionar a la empresa en un mejor lugar del que estábamos. Nos propusimos mejorar en la calidad, como lo dice el mismo lema de la empresa: Concentrado El Granjero, calidad y servicio es nuestro compromiso. Hicimos inversiones para lograr ese objetivo, nos propusimos ser una empresa innovadora y con un alto nivel de responsabilidad social empresarial. Entonces, yo creo que a la fecha lo hemos logrado y la preferencia del consumidor lo ha demostrado.
¿Quién certifica la calidad de esta empresa?
Además de nuestros clientes, también el sinnúmero de reconocimientos que hemos recibido a nivel nacional y regional. Por ejemplo, en el 2004, después de la inauguración de nuestro complejo agrícola que se distingue por la calidad de sus instalaciones y muestra de eso ahorita tenemos las mejores instalaciones de Centroamérica, también la mejor bioseguridad, en sí hicimos una granja modelo a partir de la experiencia adquirida por mí años atrás con mi familia, como avicultores, y de que yo en 1985 formé una empresa comercializadora, Disatyr, y que hoy está en cinco países.
¿Cuáles son las claves del crecimiento empresarial, según la experiencia de usted?
Básicamente los tres puntos que te dije. Nosotros nos enfocamos en la calidad, queríamos agarrar el liderazgo del mercado y por eso entonces hicimos las instalaciones adecuadas para conseguir eso y el entrenamiento de nuestro personal. Las galeras fueron prefabricadas de acero, galvanizadas, y fueron diseñadas por mí en base a la experiencia adquirida de tantos años de andar al servicio de la avicultura en Centroamérica; y las fabricaron en Estados Unidos con ambiente controlado y todo es computarizado. El ambiente inocuo que requieren las aves está computarizado.
¿Cuánto ha significado ese crecimiento en inversión?
Eso ha significado más de dos millones de dólares, pero aparte de tener el equipo, donde las aves reciben alimentación está computarizado tanto el agua como el alimento. Se mantiene controlado el ambiente y el estiércol se saca diario. También somos los primeros que tenemos ambiente controlado para ponedoras y creo que tenemos la mejor granja y no sólo en cuanto a construcción, sino también en calidad. Esta granja sirve de modelo al productor sobre cómo puede ser más eficiente. Nosotros tenemos más huevos por gallina alojada por año y eso se logra no sólo con la tecnología, sino también con la capacitación al personal. Se crearon los procedimientos para el aseguramiento de la calidad misma y nosotros en el 2004 obtuvimos la primera certificación HACCP, que es la certificación de análisis de peligro y punto crítico que otorga el Magfor (Ministerio Agropecuario y Forestal). Esa es la máxima distinción en cuanto a calidad del producto y seguridad se obtiene. Otras de las ventajas del consumidor es que recibe un huevo inocuo al mismo precio en el mercado nacional, porque sabemos que estamos en un país pobre.
¿De cuánto es la producción de huevos de ustedes?
Mire, nosotros empezamos nuestro crecimiento significativo, porque en el 2002 nosotros teníamos granja en piso tecnificada, teníamos 50 mil ponedoras y para el 2004 ya teníamos 126 mil ponedoras y a la fecha tenemos 210 mil ponedoras y producimos un promedio de unas cinco mil cajillas de huevos, de 12 unidades, por día.
¿Cómo se comporta el nivel de demanda de este producto en el mercado nacional?
En el 2002 y hasta el 2006 aproximadamente la industria avícola venía creciendo en un cinco por ciento anual en lo que se refiere a huevo de mesa, pero en los últimos dos años hemos crecido al ritmo de crecimiento de la población de entre un 2.3 y un 2.5 por ciento. El crecimiento ha sido más lento, aunque somos un país donde creo que hay grandes oportunidades, pero hace falta tal vez más unidad del sector avícola, que de hecho hay unidad, pero tal vez hace falta más coordinación con las autoridades para incentivar más el consumo de huevo porque éste es un producto que hasta la UNESCO (organismo de la ONU para la Educación y la Ciencia) lo ha reconocido por sus grandes virtudes. El consumo en el país es muy bajo, nosotros estamos entre 68 y 70 huevos per cápita por año. Eso es muy bajo.
¿Cuál es el comparativo del consumo nacional con respecto al regional?
Le pongo un ejemplo: en Costa Rica se consumen 170 huevos por día, en cambio Nicaragua tiene 70. Hace falta cien huevos. Es decir que nosotros podríamos crecer en un ciento por ciento, la industria, pero tenemos que ir en esa dirección, aunque tenemos que recordar que estamos en el país más pobre de Centroamérica y el poder adquisitivo de la gente es bajo, pero si se ofreciera en los colegios de primaria, así como se ofreció el vaso de leche, sería excelente y elevaría el consumo de huevo. En los años setenta hubo una campaña de los cerealeros, que empezaron a hablar sobre los efectos del colesterol y entonces la industria avícola no reaccionó hasta esta década; pero no reaccionó a esa campaña negativa y por eso poco a poco fuimos perdiendo el hábito de consumo de huevo. Por eso el sector avícola ha impulsado una campaña de educar primero a los doctores sobre el huevo.
¿Cómo impacta el alto precio del huevo en el bajo consumo del producto?
Yo entiendo que somos un país pobre y que tenemos un bajo poder adquisitivo. El malestar que causa el aumento del precio del huevo, sobre todo con las clases más pobres que muchas veces no tienen cómo trasladar o aliviar un poco el problema de la inflación, pero si tomamos en cuenta que la inflación es de dos dígitos, la inflación en el precio del huevo no es más de un dígito. Nosotros andamos como en el 9.2 por ciento en inflación de huevo. Además, si tomamos en cuenta que a la fecha el precio del huevo es más bajo del que nosotros lo tuvimos en noviembre del año pasado, cuando asumimos el compromiso con el Mific (Ministerio de Fomento, Industria y Comercio) y el Magfor de mantener el precio del huevo estable. Sin embargo, yo comprendo a la gente que quisiera tener el precio del huevo a como lo tuvimos en 1992, que se tenía a 28 y 30 córdobas la cajilla. Además, el grano y el transporte han subido grandemente.
¿En cuánto se han encarecido sus costos de producción?
A nosotros se nos ha subido grandemente. El maíz entre junio del 2006 a junio del 2008 subió como un 105 por ciento. Nosotros cada día estamos maquinando menos y, por eso, lo que buscamos es la eficiencia, estamos enfocados en eso porque nuestros costos son altos y más porque nuestras granjas, como operan con un ambiente tecnificado, entonces el consumo de luz es muy importante, entonces hemos hecho mejoras significativas en el uso de luz. Y eso es un reto: cómo reducir costos para enfrentar la inflación, porque sabemos que cualquier alza de precios influye grandemente en el bajo consumo de huevo. En el huevo existe mucha competencia, somos más de cien productores y compartimos el mismo problema. Se debe incentivar el consumo del huevo, eso es lo que nos hace falta.
¿El incremento en los costos de producción podría restarle capacidad competitiva a la industria avícola?
Bueno, los altos precios nos influyen a todos. Pero una ventaja que tenemos nosotros, como El Granjero, es que nosotros controlamos muchas variables de producción; es decir, que en la parte de equipos está Disatyr, una empresa distribuidora de equipos y proporciona líneas de desinfectante, materia prima. Pero a la hora de que hay un incremento de precios, a todos nos afectan y si la capacidad de compra de nuestra gente no mejora, lo que sucede es que no vamos a crecer. Todos lo avicultores sabemos ya, porque lo hemos experimentado en años pasados con pérdidas millonarias, que cualquier oferta adicional ahorita, que alguien se dispare a crecer por ejemplo, daña el equilibrio entre la oferta y la demanda y baja los precios.
Entonces, ¿cuál será el futuro del sector avícola, cuando haya una apertura de libre mercado en la región?
Mire, la situación de oferta y demanda se mantiene equilibrada en casi todos los mercados a nivel regional. El único país que tiene una sobreoferta es El Salvador, el que produce más de lo que ellos pueden consumir, por eso algunas granjas de allí envían huevos a Guatemala, a Honduras, pero conociendo a todos los productores de huevos del área, todos estamos conscientes de que el crecimiento dependerá de la demanda; y todos estamos bien claros que si enviamos nuestros productos a otros mercados de la región, lo que causaremos es un desequilibrio y a quien afectamos es al consumidor.
¿No teme entonces la industria avícola nacional la apertura de mercados?
Bueno, en Centroamérica hay una conciencia entre los productores, aunque Nicaragua a veces importa. O a veces nosotros exportamos a Honduras, pero cuando el mercado lo requiere.