- Tradición data de tiempos de la conquista y se batalla para que no desaparezca
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Los peculiares pregones acompañados del atabal comenzaron a escucharse en las calles de Granada en este mes de octubre. La Virgen del Rosario es la anfitriona y en su honor suenan los tambores y se dejan escuchar las coplas alusivas a la celebración.
La devoción de los feligreses perdura a la par de esta tradición, que data de tiempos de la conquista española, sin embargo la situación económica que agobia al país afecta también a los devotos que batallan para que ésta no desaparezca.
QUE LA TRADICIÓN NO MUERA
El día más importante es el próximo 31 de octubre. “El sistema del atabal de ahora es con el afán de que la tradición no muera, pues los promesantes cuando están muy pobres se les dice que sólo den la limosna y que vamos a pasar echándoles sus coplitas para que la gente siempre oiga el atabal y se mantenga”, señala Fernando López Miranda, conocido en la ciudad como el “Cabo López”.
Este tradicionalista de 75 años le ha dedicado más de tres décadas a este simbólico espectáculo de corte callejero y dice que mientras pueda caminar estará presente donde el pueblo lo pida.
El “Cabo López” dijo que en este mes de octubre el programa dedicado a la Virgen del Rosario comenzó con una presentación en el atrio de la Iglesia San Francisco, donde se encuentra la imagen en su trono.
Como de costumbre dedicaron coplas a la Virgen. “Le pedimos que nos ayude a desarrollar la actividad como Ella lo merece”, dijo.
POESÍA Y DEVOCIÓN
Según dijo don Fernando López, el atabal nació para denunciar los atropellos y actos de corrupción que cometían los gobernadores en tiempos de la colonia.
También eran coplas de reconocimiento cuando actuaban bien, pero la tónica ha sido dedicar pregones alusivos a la Virgen.
“El atabal es muy rico en cuanto a puesilleros (poesía callejera), antes había hasta cinco poetas y se daban unos mano a mano muy bonitos. Se llegaba a la casa del promesante y se dirigían algunas bromas relacionadas a los festejos de la Virgen”, rememora.
Según explica, en Granada algunos escritores como el doctor Alejandro Barberena Pérez, escribieron sobre esta tradición de 200 años a la época actual, sin embargo no hay nada escrito de sus inicios y aunque no hay certeza en fechas se estima que nace con la conquista española.
LA VIRGEN PROTECTORA
La historia que comparte don Fernando sobre el porqué la Virgen del Rosario es la patrona de los atabaleros asegura que con el manto de la Virgen fueron protegidos los cristianos cuando se daban guerras fratricidas. Se dice que los cristianos siempre resultaban perdedores en estas batallas.
“Los cristianos comenzaron a pedirle a la Virgen y a rezar el rosario para que les ayudara a ganar la siguiente batalla. Se hicieron de abundantes instrumentos de lata y tambores para que el enemigo creyese que venía un gran ejército, por eso los moros al escuchar el gran ruido huyeron”, refiere.
RECORRIDO AMANESQUERO
El atabal de Granada ha estado en manos de la familia Rivas. Según el “Cabo López”, el último mayordomo fue don Genaro Rivas y fueron las épocas de mayor impacto, pues salía a diario por las calles durante el mes de octubre.
“Hoy la modalidad es otra porque la gente está muy pobre, algunos promesantes que venían por tradición recibiendo el atabal ya no lo reciben sólo dan la limosna para la función del 31 de octubre, ahora estamos saliendo sábados y domingo nada más”, sostuvo.
El atabal para este 31 de octubre hará su recorrido mayor. Los sitios son distantes y se debe caminar mucho. Para don Fernando es muy difícil recorrer la ciudad.
“He quedado sólo yo, ya casi todos se han muerto. Genaro Rivas, Mallorquín, el Negro Pirul y la Chancha Muca me acompañaban, ahora sólo se me pega un rato Camañeca. Es devoto de la Virgen del Rosario, dice sus coplitas y se va”, explica.
En La Gran Sultana, el atabal es muy peculiar como los malos apodos en su gente.
Don Fernando explicó que el recorrido le cuesta mucho trabajo. “Hay gente que ese día recibe el atabal y donde esté esa persona tenemos que movilizarnos. Ese día amanecemos en la calle”, refiere.