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El vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, expresó que el Alba era posible gracias a Venezuela y al gobierno de Hugo Chávez. Tal afirmación, que pudiera percibirse como un lugar común, encierra una gran verdad que comparten todos los presidentes del continente y es que la Alternativa Bolivariana para las Américas debe su existencia, no sólo a una iniciativa política del presidente venezolano, sino a los inmensos recursos que, de manera unidireccional, aporta Venezuela hacia los países que conforman alianza.
Desde esos países, si bien hay una afinidad ideológica hacia el proyecto socialista de Hugo Chávez y que se plantea como un contrapeso al tratado de libre comercio impulsado por EE.UU., al mismo tiempo hay un comportamiento pragmático que, por los beneficios inmediatos, ha atraído hacia esas filas a países con pensamiento y tradición liberal democrática como Honduras y su presidente Manuel Zelaya.
No es casual que, por su componente ideológico, el proyecto de integración se originó en Cuba, en diciembre de 2004, cuando Hugo Chávez y Fidel Castro firmaban la ampliación del Convenio de Cooperación entre los dos países.
Después de Cuba se adhirió Bolivia, en abril del año 2006. Un año después, en la V Cumbre del Alba, se incorporan Nicaragua y Haití. En enero de 2008 se incorpora Dominica. Y en agosto de este año lo hace Honduras.
Para la internacionalista María Teresa Romero, no se trata de una integración de países como las que conocemos en el continente. Es más una alianza que una integración que pretende incluso ser un mecanismo de alternativa frente a la OEA, que va no sólo contra EE.UU. y las políticas liberales, sino en contra de los países democráticos del continente. A su juicio, es un instrumento de expansión del proyecto revolucionario de Hugo Chávez y por ello es fuertemente político, donde lo económico está en un segundo plano, tal como lo ha dicho el Presidente y como se señala en los postulados de la organización.
POR UNOS DÓLARES MÁS
De acuerdo con las cifras que maneja el Centro de Investigaciones Económicas (Cieca) desde su fundación hasta septiembre de 2008, el país ha destinado para los países que integran la alianza la suma de 32,952 millones de dólares. Esto representa el 23.51 por ciento de los ingresos fiscales de Venezuela.
Franklin Rojas, presidente de Cieca, aclara que la cifra recopilada por el instituto económico corresponde a los anuncios oficiales hechos por el Gobierno, razón por la cual pueden o no concretarse efectivamente. Igualmente, las erogaciones pueden ser distribuidas en diferentes años. En algunas oportunidades se hace el anuncio y sin embargo no se indica el monto del gasto. En este caso lo destinado a ese gasto no se contabiliza, por lo cual la cifra total es superior a los 32,952 millones de dólares señalados.
También hay que precisar que es sólo Venezuela el país proveedor, cuya acción financiera se irradia hacia los seis países aliados, en tanto que, con algunas excepciones, como pequeños aportes al Banco del Alba, los países integrantes son sólo receptores de esos beneficios.
Esta gigantesca inversión es percibida internacionalmente como producto del auge petrolero del que disfruta Venezuela. Oscar Arias, demócrata de reconocida trayectoria, premio Nobel de la Paz y presidente de Costa Rica, quien ha sido un aliado de las políticas liberales de EE.UU., expresó en una reciente reunión en la Comunidad Europea, que “la cooperación que está dando Venezuela a los países de América Latina y el Caribe es por lo menos unas cuatro o cinco veces más elevada que la que da Estados Unidos”. En tal sentido, expuso que “Venezuela es un país al que le entran 350 millones de dólares todos los días. Eso le permite a su presidente ser muy generoso con mucha gente”.
Tal generosidad no la dejó pasar de lado el presidente Arias, por lo que no dudó en solicitar la incorporación de Costa Rica a Petrocaribe, otra alianza regional que ya cuenta con 14 países promovida también por Chávez, para enviar petróleo con grandes facilidades de pago, que si bien no tiene las exigencias ideológicas del Alba, los beneficios energéticos que se ponen a disposición tienen influencia en las políticas de esos países con respecto a Venezuela.
El último país en ingresar a la alianza, Honduras, bajo el liderazgo de Manuel Zelaya, ha sido emblemático, porque dadas las dificultades económicas, comunes en Centroamérica, entre otras cosas por los altos costos de los combustibles, encontró en el Alba una tabla de salvación.