- Mayorga no asistió a conferencia tras concluida la pelea
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A diferencia de Ricardo Mayorga, Shane Mosley es expresivo pero hasta después de las peleas.
Mientras el boxeador pinolero decidió abstenerse de asistir a la conferencia de prensa realizada en el propio ring donde minutos antes había sido noqueado, Mosley se tomó el escenario de nuevo y conversó con los periodistas que instantes atrás lo habían visto ir a fondo tras una victoria que lo trae de regreso a los niveles de repercusión en el boxeo.
Mayorga, en cambio, había estado suelto en los rounds previos y se los había adjudicado. Con su vocabulario ardiente y sus gestos maliciosos, Mayorga consigue elevar el voltaje antes de las peleas, pero se está quedando sin energías para agitar a los aficionados una vez que se sube a la tarima brava.
El sábado, por ejemplo, con breves excepciones, quien se robó el show fue Mosley, tras sobreponerse a un complicado inicio ante el pinolero.
“Estoy muy contento con el trabajo que hice esta noche (del sábado). Mayorga no es fácil porque su boxeo es muy enredado, pero yo también soy un guerrero y me detuve a pelear. Creo al final le di a los aficionados lo que ellos querían”, señaló el peleador californiano, que en realidad mantuvo exaltados a los 5,798 fanáticos en el Home Depot Center.
Lo que dio a los aficionados fue el nocaut sobre el controversial pugilista nica, cuando habían transcurrido 2.59 minutos del round 12, en una pelea que pese a sus fluctuaciones llegó a su último asalto con oportunidad de victoria para ambos pugilistas, pero antes de cualquier duda, Mosley apretó el gatillo y con un zurdazo derribó al nicaragüense.
“Mi estrategia fue darle la oportunidad de tirar golpes, es decir, detenerme a enfrentarlo y esperar que se cansara, como efectivamente ocurrió. Luego, me iba a encargar de darle un nocaut. Pero Mayorga es fuerte y resiste. Su ataque sólo tiene una pesada derecha y un jab, así que era un asunto de preparar el terreno para tumbarlo”, agregó Mosley.
Pero las cosas no fueron tan fáciles como podrían sonar.
Mayorga combatió intensamente y pese a que en el séptimo asalto parecía a punto de caerse, se sostuvo, y no sólo eso, sino se recuperó y redujo la diferencia en las tarjetas, al extremo que llegó a la recta final y aún tenía posibilidades de inclinar la balanza a su favor, pero no pudo.
En lugar de eso, terminó noqueado cuando tras ser derribado con una combinación de fuertes derechas que lo enviaron al piso, Mosley con todo su olfato goleador encendido, se le fue encima y antes que de Ricardo pudiera levantar los brazos, le dejó ir una izquierda que pegó en el mentón del nica, y ahí se acabó la historia.