- Barack Obama y John McCain discuten qué hacer con la crisis financiera internacional y la guerra en Irak
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El candidato demócrata Barack Obama acusó ayer a su rival republicano, John McCain, de apoyar las políticas del gobierno del presidente George W. Bush, que provocaron la actual crisis económica, en el primer debate entre ambos aspirantes a la Presidencia realizado en el Centro Ford, de la Universidad de Misisipi.
Los dos candidatos coincidieron en que el Congreso debe actuar pronto para impedir que millones de estadounidenses pierdan sus empleos y sus viviendas.
El debate, moderado por el presentador de la cadena PBS, Jim Lehrer, estaba previsto que se centraría en la política exterior, pero el mismo Lehrer encaró de entrada a los candidatos con preguntas sobre su posición ante la actual crisis financiera mundial, que ha llevado a Estados Unidos a pedir a su Congreso una partida de 700 mil millones de dólares para ayudar a varios bancos que se han declarado en quiebra.
Ante la pregunta de si pretenden votar por un plan de rescate que está tomando forma en el Congreso, McCain dijo: “Espero que sí… seguro”. “No hemos visto todavía la redacción”, repuso Obama. “Creo que se está haciendo un trabajo constructivo”.
Obama no perdió tiempo en ir al ataque, y aprovechó la primera pregunta de la noche para criticar a su rival. Sobre la crisis financiera dijo: “También debemos reconocer que éste es el veredicto final de ocho años de políticas económicas fallidas que promovió el presidente Bush y apoyó el senador McCain”. “Y no podemos darnos el lujo de otros cuatro años así”, agregó.
APARECE IRAK
McCain buscó poner en aprietos a su rival, al señalar que Obama ha pedido millones de dólares en fondos reservados por el Congreso, dinero que consideró un desperdicio que sólo apoyaba a simpatizantes, incluso después de que el demócrata se postuló para la Presidencia.
La guerra en Irak fue otro de los temas del debate, el primero de tres previo a las elecciones que se realizarán la primera semana de noviembre.
En su alocución, el senador McCain defendió la presencia de Estados Unidos en ese país (“estamos ganando la guerra en Irak”, dijo); mientras Obama consideró que se ha producido un gran derroche y desatino.
McCain, héroe de Vietnam, defendió la guerra de Irak, que ha permitido “traer paz y estabilidad” al país árabe, y destacó que las tropas tienen que volver a casa, con “victoria y con honor”.
Estados Unidos está más seguro que antes del 11 de septiembre, dijo.
No obstante, reconoció que el próximo presidente tendrá que decidir “cómo y cuándo regresan las tropas”, pero McCain dejó claro que debe ser cuando “se alcance el éxito militar”.
El republicano subrayó que “hay mucho en juego” y que es necesario estabilizar la región para evitar entre otras cosas un fortalecimiento de Irán.
Obama, que se preguntó “¿por qué fuimos a Irak?”, destacó que “ojalá hubiera estado en un error cuando me opuse a la guerra”, y dijo que se han gastado hasta ahora 600 mil millones de dólares, se han perdido 4 mil vidas y hay más de 40 mil heridos.
El demócrata insistió en su promesa de iniciar la retirada de tropas, de manera progresiva y responsable, 16 meses después de llegar a la Casa Blanca, con objeto de poder destinar recursos a otros conflictos, como el de Afganistán, porque: “No hemos vencido todavía a Al Qaeda”.