ENVIADO ESPECIAL/LOS ÁNGELES [email protected]
Nunca antes fue tan urgente una victoria para Ricardo Mayorga como ahora. No sólo para relanzar su carrera y hacerle frente a las dificultades que ha creado a su alrededor y que le impiden ingresar al país, sino porque necesita probarse a sí mismo que puede sobrevivir a sus propias contradicciones, mientras le da significado a un historial a medio construir.
Mayorga tiene ante Shane Mosley, el vistoso peleador de Pomona, California, el chance de dar el paso al frente que siempre se la ha exigido, y que no pudo darlo ante púgiles del calibre de Oscar De la Hoya y Félix “Tito” Trinidad. Incluso, su victoria ante el polémico Fernando Vargas, fue legítima, pero careció de brillo y no levantó el voltaje esperado.
Ricardo ha sido hasta ahora, más una frustración que una realidad exitosa. Ha dejado la impresión siempre de no haberse preparado al máximo, de no tomar en serio su trabajo y de querer imponerse en las conferencias de prensa y no propiamente sobre el ring, pero hoy tiene la oportunidad de revertir esas percepciones que van tomado forma y fondo.
Dueño de una admirable fortaleza física, Mayorga no consiguió progresar desde el punto de vista técnico y ha tenido que exponerse mucho para prevalecer, sobre todo porque su defensa tampoco es confiable. Ahora, nadie aspiró verlo convertido en un estilista, en un boxeador fino, pero qué tremendo habría sido verlo canalizar mejor esa potencia.
Pero a estas alturas, ya no hay más tiempo y Mayorga tendrá que enfrentar su reto ante Mosley, más con su corazón que con sus recursos. Y su corazón está probado. Empuja fuerte y esta noche lo va a necesitar bombeando a todo meter. Sólo así podrá imponerse ante un púgil como “Sugar”, quien suele abrumar con su velocidad y no se deja pegar.
Me gustaría que gane Mayorga. Sé que no ha sido el mejor ejemplo y lo más probable es que usted esté entre quienes sientan repulsión por él, ¿pero quién no tiene defectos? Yo no voy a justificar sus excesos, sólo creo que todos, en algún momento, merecemos una nueva oportunidad. Mayorga la tiene ahora. Ojalá la aproveche y logre reivindicarse.
No deja de ser reconfortante pensar en un triunfo del “loco”, aunque no lo queramos de amigo.