- cartas al director
Pasado
“El pasado me ha revelado la estructura del futuro”.
Involución
La involución es un retroceso a lo que se había conseguido en cualquier orden, es lo contrario a la evolución, y es lo que está sucediendo con este nuevo gobierno sandinista, que está repitiendo lo que hizo en los años ochenta, cuando nos convirtieron en el país más pobre de Centroamérica, después que exportábamos más que Costa Rica y sólo detrás de Guatemala.
Porque lo que sucedió en León nos recuerda palpablemente lo que les sucedió a los que participamos en 1987 en Nandaime, cuando la Coordinadora Democrática, de empresarios y políticos, que se convertiría en el “Grupo de los 14” partidos, convocó a la sociedad a manifestarse en dicha ciudad, como un repudio al sistema represivo y carcelario del FSLN conducido por Daniel Ortega y camarilla.
Recuerdo que en la entrada a Nandaime los miembros de los CDS estaban agrediendo a una señora, cuando me metí en su defensa, los policías —que en ese tiempo les decían “marcianos” por estar cubiertos con cascos y escudos, nunca vistos, al estilo “guerra de las galaxias”, pero haciendo macolla con las turbas sandinistas— me empujaron y patearon tirándome sobre el pavimento.
Pero lo peor vendría después. Reunidos en la plaza de toros donde se concentraba la manifestación, comenzando a hablar estaban Róger Guevara Mena y doña Miriam Argüello, cuando empezaron a llover piedras, el cielo se nubló de estas, cayendo muchos heridos, y policías y turbas nos dispersaron. Buscamos cómo salvar el pellejo. Lino Hernández y yo salimos embarrados de lodo a la carretera. De entre unos cafetales vimos venir corriendo a Alberto Saborío, que había dejado los zapatos enredados al trepar un cerco de alambres. En fin, cayeron presos muchos amigos que fueron sentenciados a varios meses en la prisión que llamaban La Granja.
En León, el sábado pasado esas turbas clonadas impidieron la manifestación pacífica de organismos civiles, quemando vehículos y agrediendo gente, ante una policía impasible que no vio delitos cometidos, como manifestó en un canal de televisión un ex comisionado, que dijo que eso era problema de políticos y no de la Policía. ¡Habrase visto! Pero la lección que queda es que así como “Nandaime siempre fue”, al costo que tuvo, lo de León no fue una derrota sino una victoria, al costo que tuvo, porque terminan venciendo en las urnas a gobiernos dictatoriales.
Luis Vega Miranda
León desfigurado
El pasado sábado 20 de septiembre a las 11:00 de la mañana me dirigía con un grupo de ciudadanos, ajenos a la marcha cívica, hacia la ciudad universitaria, en un microbús interlocal. Fuimos detenidos a un kilómetro de distancia de la ciudad, por razones desconocidas. Pero la radio empezó a transmitir las noticias que nos pusieron en guardia sobre lo que estaba ocurriendo. Todos los que viajábamos no teníamos el menor vínculo con la marcha pacífica, ya que los motivos de nuestro traslado obedecían a asuntos familiares o profesionales.
Debo admitir que me sentí sumamente indignada y ofendida cuando las noticias decían que los que queríamos entrar a León éramos “vendepatria”, “oligarcas” y “agentes del imperio”. ¡Francamente insultante! ¡Qué sarta de mentiras! ¡Cuánto embuste! Juzgar a los demás temerariamente es un delito flagrante contra la caridad (amor) y la justicia…
Inteligentemente nuestro conductor dio un giro sobre la carretera y tomamos un camino de vereda. ¡Me sentí dichosa y orgullosa de nuestra casta! Comenzaron las burlas de los pasajeros: ¡Viva el poder ciudadano! ¡Eso pasa por votar en la casilla dos! ¡Con esta vuelta están promoviendo el turismo por las fincas!… y otros comentarios que omito mencionar.
Llegamos a León perfectamente y rápido. La ciudad estaba tranquila y su gente dedicada a sus quehaceres ordinarios. Me pregunté entonces: ¿dónde está el ciento por ciento de leoneses polarizados por un partido?
Lo que más me impactó fue lo que observé en la TV y luego en las fotografías de los medios escritos. ¡Increíble!… un candidato a alcalde armado con palos y seguido de personas con aspecto delincuencial. Una conducta totalmente opuesta a los valores de amor, reconciliación, civismo, respeto, democracia, libertad, paz, paciencia, fraternidad, tolerancia. ¡La incoherencia entre la palabra y la conducta en su máxima expresión!
Pude realizar mis gestiones con gran éxito y regresé a Managua sin ningún contratiempo. El resto está por verse.
Annabelle Sánchez
En el túnel
“Mal le paga el diablo a quien bien le sirve” reza un dicho popular de evidente actualidad, dados los recientes acontecimientos de confrontación entre el Gobierno e importantes sectores de la sociedad civil, entre los que destacan miembros de no pocas ONG que durante los años en los que el Frente estuvo en la “oposición” desempeñaron alegremente el papel de corifeos y sonoras cajas de resonancia del partido de las cuatro letras.
No se trata de deslegitimar la validez de su lucha, porque no se puede negar que se ha desatado una caza de brujas en contra de organismos que no comulgan con el binomio Murillo-Ortega.
Pero como dice otro dicho popular: “De aquellos polvos, estos lodos”. Su pasado ahora se vuelve en su contra, porque muchos de los ahora perseguidos y vilipendiados contribuyeron a alimentar el monstruo que amenaza con fagocitarse a toda la nación.
Igual cuota de responsabilidad tiene la siempre dividida y timorata oposición de “derecha”, cuyas cúpulas libero-conservadoras en buena medida se dedicaron a lo largo de los tres últimos gobiernos a enriquecerse de manera indebida y a perpetuar con ello el antiguo y aparentemente imbatible statu quo, que desde siempre ha imperado en Nicaragua.
Por mucho que los gobernantes de turno se ufanan en gritar a voz en cuello su amor por Nicaragua y por los más desfavorecidos, lo cierto es que hasta ahora los hechos —siempre tozudos— nos retratan un panorama desolador en el que casi todos nuestros políticos han usado y abusado de los cargos públicos para beneficio personal y el de sus familiares y allegados.
Afortunadamente éste es un país de sobrevivientes y luchadores, y es por eso que a pesar de lo adversa que pueda parecer la situación actual, siempre queda una luz de esperanza que nos permite creer que hay un futuro mejor para nosotros los nicaragüenses y nuestros hijos al final de este largo y oscuro túnel que ha sido nuestra historia.
Julio Blanco C.
Droga causa más muertes
Ciudad de México (AIPE)— El pasado 18 de agosto, la conocida columnista del Wall Street Journal, Mary Anastasia O’Grady, publicó un artículo que tituló Mexico Pays the Price of Prohibition (México paga el precio de la prohibición).
O’Grady sostiene que la guerra contra las drogas se libra incorrectamente y que el país más perjudicado es México. La guerra contra las drogas ha generado más muertes en México, 4,909 desde diciembre de 2006 hasta hoy que a las sufridas por militares norteamericanos en la guerra de Irak, 4,142 desde marzo del 2003 a la fecha.
La pérdida de miles de vidas y de millonarios recursos dedicados a la guerra contra el narcotráfico en México se debe, según Mary O’Grady a la fracasada prohibición de ciertas drogas. Esa prohibición, al igual que pasó con el licor desde 1920 a 1933, genera muchos más daños a la sociedad que beneficios.
En Estados Unidos, gran parte de la cocaína introducida desde México la consumen en reuniones sociales para alargar las fiestas. Esos consumidores se sienten más felices con la droga que ingieren, mientras en México con el dinero proveniente de esa droga se arma al crimen organizado, que ha extendido sus tentáculos al secuestro y la extorsión. Cerca del 90 por ciento de las cárceles federales en México está ocupado por acusados de narcotráfico y su red de crímenes.
Estados Unidos es el principal destino de la droga proveniente de América Latina. La compra de esa droga es la principal fuente de financiamiento del crimen organizado. De Estados Unidos llega la mayoría de las armas para el crimen organizado y en Estados Unidos funciona la cadena final del narcotráfico.
No es suficiente que el Congreso norteamericano apruebe millonarios recursos para apoyar la guerra contra el narcotráfico en México; es indispensable que dentro de su propio país implementen un nuevo marco legal para quitarles el mercado a los narcotraficantes. Hasta ahora ningún adicto o consumidor “social” de droga en Estados Unidos ha experimentado escasez alguna de sus drogas, sólo temporales aumentos en los precios, como consecuencia de los muertos en México y de los millones gastados teóricamente para que no puedan comprar su vicio.
Luis Pazos
Profesor mexicano de economía política. © AIPE