Cartas al Director

Cartas al Director Cambio “Las masas humanas más peligrosas son aquéllas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”. ¿Hasta cuando? ¿Hasta cuándo, Nicaragua, la paz reinará en tu cielo azul, el aire puro se respirará, la libertad de manifestar nuestro pensamiento sea la bandera azul y blanco real, […]

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Cambio

“Las masas humanas más peligrosas son aquéllas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”.

¿Hasta cuando?

¿Hasta cuándo, Nicaragua, la paz reinará en tu cielo azul, el aire puro se respirará, la libertad de manifestar nuestro pensamiento sea la bandera azul y blanco real, no virtual que nos cobija… hasta cuándo?

El sábado pasado me dirigía con mis compañeros con la idea de ser parte del cambio, en una caravana que recién empezaba hacia la majestuosa ciudad de León. Aun traía el fresquito entre mis labios cuando, sin avisar, un mortero estalló frente al cristal del bus alarmando a todos los jóvenes señores, mujeres… en fin la muestra representativa de un pueblo que anhela cambio, que en la esperanza de ser escuchados nos cubrimos de azul y blanco. No salíamos de la confusión cuando estalla el siguiente mortero, y la lluvia de piedras no se hizo esperar, quebrando por completo el cristal del auto de uno que nos acompañaba.

Bajamos apresurados del bus. “Son los CPC”, gritaban unos señores de más experiencia… ¿eran ellos? A lo mejor, no sé quiénes eran en realidad, el odio que destilaban era casi inhumano, pero de lo que estoy seguro es que el fanatismo, ese ser maquiavélico que manipula la mente haciéndonos matar a nuestros hermanos por una idea que a la larga no es la real, controlaba aquel bando de personas. Nos bajamos, unas piedras que cayeron cerca nos dieron a entender de que correr no era la solución… las tomamos y en una penosa batalla innecesaria se derramó sangre de hermanos.

“Ni se tiñe con sangre de hermanos, tu glorioso pendón bicolor”, recordaba cuando miraba cómo al faltar pañuelos limpiamos la oreja cercenada de un compañero con la bandera que se ondearía en la marcha pacífica a la que nunca llegamos… ¿Cuándo, fanatismo, te irás de nuestro pueblo?, ¿cuándo respetaremos las ideas, aunque contrarias a la nuestra con derecho legítimo de manifestarse? Cristianos de base, a ustedes me dirijo, que en sus pancartas dicen orar por la paz, si lo hacen oren porque su patrón deje de usar al pueblo para combatir al pueblo.

Hermanos nicas no volvamos a perder a nuestros vecinos por política, la guerra no es la paz del futuro, la verdadera revolución nace en nuestro corazón cuando defendemos nuestros ideales manifestándolo con la paz. Que Dios reine en nuestros corazones. Que el reino de Dios empiece a manifestarse con nuestras manos.

Luis Alberto Lira Merlo

Violencia en La Paz

El pasado 14 de septiembre la paz se quebrantó en el municipio que tiene como parte de su nombre esta bellísima palabra que también adorna nuestro Himno Nacional. Las fiestas patrias recientemente celebradas en La Paz Centro se vieron ensangrentadas por la muerte violenta de un jovencito, ocasionada por disparos realizados por uno de cuatro miembros de la Policía que se han visto involucrados en este mortal incidente, según investigaciones realizadas por el Ministerio Público.

Es cierto que la Policía Nacional se ha ganado cierto prestigio a base de esfuerzo y sacrificio, pero también es cierto que este prestigio se ha venido empañando por la ocurrencia de diversos incidentes a lo largo de sus 29 años de existencia y sobre el incidente aquí referido ha sido una muestra de brutalidad e irresponsabilidad el haber omitido las más elementales normas que señalan los adecuados procedimientos de persecución y detención del ciudadano, máxime al tratarse de un menor de edad y que por ese hecho carecen de la madurez sobre el desenvolvimiento de sus actos. El dolor de la madre del menor visto a través de los medios televisivos era desgarrador; sus lágrimas y su voz quebrantada clamaba al cielo por justicia que también era demandada por familiares, amigos, vecinos, compañeros de colegio y ciudadanos en general.

Lo sucedido posteriormente en la Delegación Policial fue la conjugación de varias personas en estado de ebriedad y jóvenes que se dedicaron a destruir el inmueble con tanta furia, como desahogando una energía acumulada por no tener nada que hacer, no tener ni distracción sana ni un futuro cierto, sin empleo donde dedicar esa fuerza o por sentirse no tomados en cuenta en los procesos de desarrollo del país. Tropelías, actos vandálicos, etc., podrían ser otras calificaciones, pero no se puede omitir que había una multitud compuesta por ciudadanos de todas las edades, inclusive niños, que presenciaban el hecho y aunque no participaban tampoco ocultaban su enardecimiento no sólo por el asesinato del jovencito, sino también por una inconformidad que se venía arrastrando debido a las numerosas irregularidades que se cometieron con anterioridad en esa estación policial.

No se justifica la destrucción, pero tampoco hay que olvidar que es propio del ser humano la acción y la reacción, así como tampoco olvidar el principio universal de que toda causa produce un efecto.

Miguel Altamirano

Policías

Sé que en estos momentos, el asunto que está ocupando la palestra pública es la muerte de los jovencitos, a manos de agentes policiales. Sin embargo esta problemática todo el tiempo ha sido motivo de discusión.

Pero, ¿cuál es la raíz de estos casos?, me comentaba alguien —que por cierto, tiene cierta afinidad con el cuerpo policíaco— que todo policía debe andar con su arma de reglamento, ya que en cualquier situación de peligro la puede desenfundar. Asimismo, le increpé que si cualquier persona que se integre a la Policía, ¿logra rápidamente enfundarse un arma?, entonces, ¿quién es más irresponsable?, ¿el que entrega el arma o el que la recibe?

¿Por qué suceden esos abusos de autoridad?, ¿será la frustración de tener un salario miserable?, ¿problemas familiares?, ¿psicológicos? o ¿ansias de usar un arma contra cualquier cristiano?

¿Qué preparación reciben estos oficiales antes de salir a resguardar a la ciudadanía? ¿Qué hacen las autoridades competentes?

Aníbal Gallegos Borgen

Ignorancia

“La mejor arma de un caudillo es la ignorancia de su Pueblo” cita un mural en la Universidad Centroamericana y es lo que está usando el actual gobierno al mando del comandante Daniel Ortega y sus aliados al hacer trámites olímpicos de cédulas a menores que no saben el caos y desastre que hizo el sandinismo en los ochenta porque obviamente no habían nacido, sólo han vivido las mieles de estos últimos 16 años que han sido de libertad de expresión, economía lenta pero avanzando, claro ahora se les dice a estos jóvenes que las cosas están mal, que hubiesen sido mejor con Daniel en el poder durante esos 16 años y que es culpa de cualquiera menos del mal gobierno que ahora vayamos al abismo económico, social y político.

Se acreditaron observadores electorales con ninguna experiencia y por lo tanto sin credibilidad, en mi opinión algo huele mal aquí y todos sabemos qué es. ¿Pero qué hará Ortega con tantos profesionales mayores, al cual no puede engañar con sus anuncios y letreros? He escuchado sobre el supuesto apoyo a las escuelas donde se les está adoctrinando a los jóvenes con clases que no educan, pero no apoyo a universidades para que los jóvenes saquen lo que él no pudo, un título universitario. Cómo puede un joven de 16 años ser militante del Frente Sandinista sin conocer su historia, un partido antidemocrático donde aparentemente sólo una persona tiene la capacidad para ser líder, usar el poder en su beneficio propio, pero concluyo a como inicié: “La mejor arma de un caudillo es la ignorancia de su pueblo… más si éste es joven”.

Carlos Ernesto López Martínez

Diccionario miskito

Con motivo de vacaciones de las tradicionales Fiestas Patrias tuve el placer de visitar el pintoresco municipio de Waspam que pertenece a la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), el cual está ubicada propiamente en las riberas del precioso río Coco que nos sirve de frontera con la norteña y hermana República de Honduras.

Al llegar a Waspam me pude identificar muy bien con los compatriotas miskitos que me brindaron su amistad y hospitalidad. Durante mi estadía, tuve el honor de conocer personalmente al distinguido docente y traductor de la lengua miskita Dionisio Melgara, quien muy gentilmente me obsequió su interesante diccionario miskito que terminó de hacer el pasado 23 de junio después de 15 años de trabajo investigativo, el que sirvió mucho para enriquecer a nuestro pueblo en todo lo relacionado con la etnia miskita; así también el profesor Melgara me mostró su museo “auka tangni” que significa (flor de cortes) que es muy visitado por turistas nacionales y extranjeros por tener gran cantidad de valiosas piezas arqueológicas y buena documentación. Los interesados en contactarse con el profesor Dionisio Melgara lo pueden hacer por medio de su correo electrónico: [email protected] o al celular 4178128.

Saludes a todo el pueblo de Waspam de manera muy especial al profesor Melgara, entre otros más que se escapan en mi mente.

Salvador Pérez

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