- La pintora brasileña Amanda Navarro reúne una serie de retratos de mujeres que sugieren situaciones de tristeza y dramas íntimos
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“La pintura de Amanda Navarro es un tipo especial de confesión, el mundo íntimo de una chica moderna viviendo en una de las más grandes ciudades latinoamericanas toma forma alegóricamente”, expresa el crítico Hugo Lorenzetti Neto, agregado cultural de la embajada de Brasil.
Navarro, artista brasileña, expone por primera vez en Nicaragua, esta vez en Galería Códice, en Managua, una muestra que estará por dos semanas, una serie de pinturas (acrílico, spray, látex, pastel), que no sólo denotan su buena factura, el manejo plástico, en una serie de 15 cuadros que nos acechan con preguntas sobre el papel de la mujer moderna.
Los cuadros de Amanda Navarro no sólo representan esa búsqueda constante del ser femenino, sino manifiestan estados de ánimo, situaciones, conflictos, por medio de figuras abstractas que sugieren situaciones de dolor, tristeza y dramas íntimos de recogimiento.
Lorenzetti sostiene que Navarro usa el recurso de la tercera persona, que sirve para abrir campo para la conciencia del lenguaje… Así que, al no retratarse, al sustituirse por otras figuras femeninas, Amanda crea espacio en sus confesiones para pensar en el color, la forma y la investigación de los elementos pictóricos.
Nacida en Manaus, ciudad al noroeste del Brasil en 1971, completa una gama de personalidades de mujeres, donde las espectadoras pueden adivinarse o reconocerse en sus diferentes estados.
MURAL DE CHITA
Como parte del intercambio cultural, Navarro ha pintado, junto al artista Carlos Carvalho, un colorido mural de Chita, o Chitão, alegórico a la tela de algodón con dibujos de grandes flores de colores, muy usado como ornamento en las casas del norte de Brasil, siendo muy utilizada también en las fiestas populares, y que hoy embellecen con creatividad y arte su estampa colorida en la embajada de Brasil.