- Antes de disfrutar una copa de vino, es preciso realizar un ritual para determinar la calidad de esta bebida
[/doap_box]
Al momento de escoger un vino hay que tomar en cuenta que éste viene a ser el complemento de la comida. Por eso, César Lacayo Villa, gerente de vinos y licores de La Cava del Vino, recomienda escoger primero el plato que se va a degustar y luego seleccionar el vino, que haga un buen maridaje con la comida.
Lacayo también afirma que a la hora de seleccionar el vino se debe guiar la regla de intensidades y no de colores, porque cada tipo de uva va con diferentes comidas; entonces la experiencia: el ir conociendo y probando los diferentes vinos, nos dictará un criterio de cuál vino se complementa con cada comida.
“Pero se puede decir que una variedad de Chardonnay, que es un vino blanco, va perfecto con camarones, langosta o pescado; pero hay otras variedades como el Sauvignon, que es un poco más afrutado, que tal vez no iría tan bien con mariscos, pero sí con ensaladas y con pollo”, indicó Lacayo; quien no recomienda un vino blanco con una carne roja muy condimentada, porque mataría el sabor del vino.
ESCUCHE AL MESERO
El sommelier es el conocedor de vinos que sugiere a la clientela de cualquier restaurante el vino apropiado para la ocasión. Ante la ausencia de sommelier en Nicaragua, Lacayo considera bueno siempre escuchar la recomendación del mesero, porque por lo general ha probado los diferentes vinos y conoce los platos de comida. Pero también es importante que cada uno se cree su propio criterio.
Una vez que hemos escogido el platillo y el vino que nos acompañará en la comida. Es importante determinar el estado y la calidad del vino. Lacayo nos ofrece una guía de cinco pasos que podemos poner en práctica para catar el vino.
LA ETIQUETA
Una vez que seleccione el vino de la carta, el mesero le lleva la botella y le muestra la etiqueta. Ahí se comprueba si es la marca, la variedad y el año que se está pidiendo. Si se tiene alguna duda, sería bueno leer la contraetiqueta.
EL CORCHO
Una vez que se revisó la etiqueta, se le pide al mesero que destape la botella, le saca el corcho y se lo entrega a quien ordenó el vino. Al oler el corcho, se determina si el vino está en buen o mal estado. Cuando el vino no está en buenas condiciones en el corcho se pueden sentir esos niveles de acidez. Si el corcho se rompe con facilidad, la calidad del vino es dudosa.
EL COLOR
Luego se sirve un poco de vino en una copa y lo que se busca es el color. Para ello se recomienda colocar la copa a contraluz en el mantel o en una servilleta blanca. Aunque cada vino es diferente; en un tinto se busca un color rojo; si hay tonos de marrón o café, son indicadores que hay problemas con el vino. En el caso de los blancos se busca un color blanco transparente; tal vez con tonos de amarillo pálido, se debe evitar un color amarillo intenso.
EL AROMA
Luego de la examinación visual, el olfato entra en el juego. Agite un poco la copa para mover el vino; de esta manera éste y hace que se despierten los aromas con mayor facilidad.
El olor puede variar dependiendo de cada vino y del tiempo que éste permaneció en barrica. Si pasó mucho tiempo en barrica se sentirán olores secundarios como tabaco, cuero, chocolate o madera. Si pasó en barrica menos de seis meses, se sentirán olores más sutiles o frutales.
Como los vinos blancos generalmente no pasan por barricas, se deben sentir siempre olores frutales.
EL SABOR
Una vez que pasó el examen de olfato, se lleva un poco a la boca para saborearlo y confirmar lo que sintió en la nariz: si hay sabor a frutas o madera; también se determina el cuerpo, la acidez y la complejidad del mismo.
Una vez que se determina que el corcho, el color, el olor y el sabor están bien, es la hora de servirlo y disfrutarlo.