Hay un sentimiento de pesar en muchos de nosotros después que la temporada de Vicente Padilla perdió ritmo.
Lo habíamos imaginado coqueteando con los 20 triunfos, en el Juego de Estrellas y, sobre todo, dando el paso al frente que siempre le hemos exigido, empujados por nuestro deseo de verlo convertido en un lanzador estelar en Grandes Ligas.
Y cuando todo parecía haberse juntado para que ese deseo se hiciera algo real, vinieron las lesiones e hicieron de las suyas. Le arrebataron tiempo de juego y más que eso, afectaron su confianza y desajustaron su mecánica.
Y mientras eso ocurría, los Rangers se han desinflado hasta venirse de bruces contra el piso, justo como les ha ocurrido en los últimos diez años.
Aún así, Padilla está de nuevo en pie de guerra tratando de hacer algo para recuperar el año. Tiene la apertura de hoy ante los Ángeles y otra, ante este mismo equipo, pero en Anaheim. Un éxito lo dejaría con 14 triunfos. Los dos, con 15 victorias.
Sin embargo, si se revisa con atención la labor de muchos lanzadores de primer nivel en las Mayores, se podrá apreciar que aún con todo y lesiones e inconsistencias, este 2008 no ha sido tan cruel para Vicente, quien tiene 13-7 y 4.74.
Padilla tiene cuatro victorias más que las nueve de Kevin Millwood, quien tiene rato de ganar 10 millones al año. Dos más que las 11 de Tim Hudson, el número uno de Atlanta; y está empatado con Ben Sheets, el astro de los Cerveceros.
No crean que sólo lo comparo con “bates quebrados”. Lean esto: Padilla tiene los mismos 13 éxitos de Josh Beckett, el “as” de Boston; uno menos que Johan Santana, el millonario de los Mets, e igual respecto a Carlos Zambrano.
No trato de justificar a Padilla. Sólo coloco las cosas en perspectivas para que veamos lo difícil que es prevalecer al máximo nivel.