- El nica ofreció una cátedra en su gran jornada
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Aún cuando sus macabras combinaciones no llegaron al extremo de borrarle el mundo a su oponente, Román “Chocolatito” González avanzó sin objeciones hacia la gloria, tras imponerse por nocaut técnico en cuatro asaltos al japonés Yutaka Niida y se convirtió en el nuevo campeón mundial mínimo (105 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo.
Después de un difuso inicio y en el que no hubo claridad hacia qué lado se inclinaba el asalto, González aceleró y tomó la iniciativa en el segundo, mientras Niida le contestaba con izquierdas repetidas, que lejos de neutralizar al “Chocolatito”, le empujaron a tomar el control y luego se dedicó a manifestar su superioridad hasta partirle la cara.
Román extendió su dominio en el tercer episodio, cuando sus combinaciones de golpes ascendentes y también rectos hacia la humanidad de Niida parecieron multiplicarse y llegaban desde todos los ángulos, mientras el rostro del nipón se cubría de sangre y un silencio sepulcral se apoderaba del Salón de Convenciones de Yokohama, Japón.
Pero lo mejor llegó en el cuarto round, cuando González le persignó la cara a golpes al japonés, quien tampoco pudo resistir los ganchos del pinolero. Niida fue arrinconado y obligó la intervención del réferi Mark Nelson, quien tras consultar con el médico del ring decidió declarar acabado el pleito, mientras el nica se convertía en el nuevo monarca.
LOS DETALLES
El asalto inicial fue ciertamente de estudio, pero tras superada esa etapa, González se dedicó a imponer el ritmo del combate, hasta acabarlo con un bombazo que explotó en el ojo derecho de Niida, cuando había transcurrido 1:59 minutos del cuarto asalto. Román no dejó de disparar y su precisión fue mejorando a través de la pelea.
Niida insistió en todo momento con su izquierda y justo como lo había prometido, usó su velocidad al máximo para tratar de desajustar al nica, pero éste contaba con el poder de sus puños y sobre todo con su determinación de acero, para entrar en la línea de fuego y no salir hasta atrapar la victoria, que ha emocionado al país.
González se presentó en magníficas condiciones físicas, combinó con la prolongación y precisión de siempre, y sobre todo mostró el temple y la serenidad necesaria para poder sacudirse la presión y caminar sin tropiezos hacia la historia, mientras abría una enorme puerta en este país de tanta actividad industrial y comercial.