- Abrió desfile el diseñador Paul Costelloe
Con más de 50 creadores presentando sus colecciones para la primavera-verano de 2009, Londres inauguró este domingo su Semana de la Moda, que podría quedar opacada por las amenazas de Nueva York de “robarle días” y el debate sobre la extrema delgadez de las modelos.
La semana londinense, se halla inmersa en una controversia con Nueva York, que anunció en días pasados su intención de retrasar su semana de la moda, poniendo en ebullición el mundo de la moda.
¿REDUCIR A CUATRO DÍAS?
La propuesta neoyorquina equivaldría a que la semana londinense —anterior a las de Milán y París, que no tienen intención de retrasar sus desfiles— se vería reducida a cuatro días, lo que explica el revuelo alcanzado incluso a Downing Street, la sede del gobierno británico.
Los responsables de las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París se reunirán el martes para determinar el futuro de la semana londinense, confirmó a la AFP el presidente del Consejo Británico de la Moda (BFC), Harold Tillman, responsable de organizar la semana londinense.
Londres es “la capital de la moda más excitante del mundo”, afirmó Tillman.
UN PÚBLICO DE MILES
Unos 5,000 compradores, periodistas, modelos y celebridades se han dado cita en Londres para asistir a los 52 desfiles que se celebran hasta el viernes en varios lugares de la capital británica, incluyendo la ópera de Covent Garden, teatros y majestuosos salones.
El primer desfile fue del diseñador irlandés Paul Costelloe, quien presentó una colección inspirada en el pasado colonial en África.
Los desfiles que más expectativa provocan esta semana son los de diseñadores como Vivienne Westwood, Julien McDonald, Luella Bartley…
SIN MODELOS MUY DELGADAS
La polémica con Nueva York no es la única controversia que rodea esta semana londinense: también está en el tapete el debate sobre la salud de las modelos.
El alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, amenazó con cortar los fondos para el BCF tras abandonar sus planes de prohibir desfilar en sus pasarelas a las modelos extremadamente delgadas, a raíz de que otras capitales rehusaron sumarse a esa iniciativa.