- El “Chocolatito” está en 106 libras
La ceremonia del pesaje se ha convertido para varios peleadores nicas en la ceremonia de la infamia. Ahí han sido expuestos.
Román “Chocolatito” González no quiere agregar su nombre a esa penosa lista, en la que en algún momento han estado Rosendo Álvarez, Ricardo Mayorga y Luis Pérez, tres de los mejores exponentes que ha producido el boxeo nacional.
Sin embargo, algunos fantasmas del pasado emergieron ayer antes que González iniciara su adiestramiento del día, cuando la pesa se detuvo en 109 libras, cuatro por encima de las 105, en las que combatirá contra Yutaka Niida este lunes.
“Al parecer ingirió un jugo sin autorización”, nos comentó el colega Levy Luna, quien ha tenido acceso permanente a todos los movimientos en torno al pugilista.
No obstante, los fantasmas fueron exorcizados varias horas después, cuando tras concluir con su rutina diaria, González detuvo el fiel de la balanza en 106 libras, apenas una por encima de la categoría en que está fijado su pleito contra el japonés.
“Puedo garantizar que no habrá problemas con el peso. Esto no se va a salir de nuestro control. Lo puedo garantizar”, dijo el entrenador de González, Gustavo Herrera.
“Todo el esfuerzo que se ha hecho no se va a desperdiciar con un sobrepeso”, recalcó.
El pesaje está programado para la madrugada de este domingo y, de acuerdo con Herrera, se dispone de tiempo y de disposición para marcar las 105 libras, aunque ello va a implicar mantener una estricta vigilancia sobre lo que va a ingerir el “Chocolatito” González.
“Yo mismo me voy a encargar de suministrarle lo que va a comer o tomar para que no haya ningún imprevisto, pero quiero que los familiares de Román y los aficionados en general tengan confianza en que no habrá problemas”, aseguró Herrera.
Las dudas sobre la capacidad de González de dar las 105 libras surgieron no sólo por el hecho de haberse disparado a 109, sino porque sus últimos combates han sido en 108 y bajar de ahí ha sido una vaina, pero al menos en su equipo de trabajo, no hay temores.