- Estiman que huracanes Ike y Gustav dañaron 340 mil viviendas y causaron enormes daños a la producción
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Cuba se asoma estos días al drama económico, causado por los dos fuertes huracanes que cruzaron la isla en una semana, mientras crece el rosario de informes sobre daños y las valoraciones de los miembros del Gobierno sobre la gravedad de la situación. Se estima que los daños causados por los huracanes Ike y Gustav superan los 3 mil millones de dólares y unas 340 mil viviendas fueron afectadas.
El sol salió ayer en la parte occidental de Cuba, ya fuera del área de influencia del huracán Ike. Pero las consecuencias de su paso dejan un panorama muy oscuro en un país que comienza a ser consciente del desastre en términos de vivienda, agricultura e infraestructuras.
“Es uno de los peores dramas que ha vivido este país desde el punto de vista económico”, indicó ayer un economista cubano.
La Ministra de Agricultura, Carmen Pérez, fue contundente al afirmar que ahora hay que potenciar los cultivos de ciclo corto, porque de ello depende que los cubanos puedan tener comida en los próximos meses.
La isla importa el 80 por ciento de los alimentos que consume, que costarían unos 2 mil millones de dólares este año, pero la cifra será mayor y dependerá de la profundidad del daño en el campo, especialmente en las provincias de La Habana, Ciego de Ávila y Matanzas, graneros del país.
Por lo pronto, a lo largo de la isla se ven cientos de miles de hectáreas completamente arrasadas y “perjuicios considerables” en productos como el plátano, el café, la yuca y el maíz. También en la avicultura y en techos y cubiertas de almacenes.
El Gobierno “no ha enseñado ni la punta del pie, pero los daños (en la agricultura) tienen que ser muy altos”, indicó el economista.
Los balances preliminares contabilizan al menos 340 mil viviendas dañadas (30 mil destruidas por completo) en un país con un déficit reconocido de un millón de casas y en el que se construyen 50 mil por año.
El golpe para el sector del azúcar también parece importante. Quedaron muy golpeadas provincias importantes como Holguín y Las Tunas, que el huracán azotó en su forma más virulenta, así como Granma, donde las lluvias han causado importantes inundaciones. Todo ello, sin que aún se sepa el estado en que se encuentran los 61 ingenios encargados del procesamiento del azúcar.
“Lo que se ha visto hasta ahora es la punta del iceberg de lo que ha pasado”, relató ayer Yosvani Anzardo, un periodista independiente del poblado holguinero de San Germán. “Hay pueblos que han desaparecido totalmente y otros que nunca serán los mismos, pues la mayoría de las casas están dañadas o derrumbadas”.