- El “Chocolatito” está listo para su prueba de fuego
A Nicaragua le cuesta desvincularse del pasado. Define su nexo con la historia a través de figuras que llegaron a convertirse en héroes. Por eso, Alexis Argüello, aunque es ahora tan lejano, sigue estando tan presente. Es el patrón por el que se mide a todos los pugilistas.
Pero la necesidad de renovar símbolos o la carencia de éstos se volvió urgente, mientras los referentes se vienen a pique y emerge una generación de líderes que pretenden resolver los problemas de un país, aunque tengan dificultades para arreglar los de su propia casa.
En este contexto, en el que inclinar la admiración hacia alguien se ha vuelto un riesgo, ha aparecido Román “Chocolatito” González, notable boxeador capitalino, que aún sin haber atrapado un título mundial, ha entrado de manera profunda en el sentimiento popular.
“Sé lo que se espera de mí. La gente espera el título. Y, créanme, no fallaré”, asegura con firmeza en su voz el “Chocolatito”, mientras dialoga con LA PRENSA en el vestíbulo del Hotel Grand Palace en Tokio.
Este pugilista, de boxeo pulcro y pegada potente, piel morena y a ratos taciturno, subirá al ring en Yokohama este lunes, con el reto de arrebatar la corona mundial a Yutaka Niida, quien manda entre los boxeadores del peso mínimo de la AMB desde hace cinco años.
Niida, con marca de 23-1 y 9 KO, parece un tanquecito. Su estatura es más baja (5’1 pies) que la de González (5’4 pies) y aunque su porcentaje de nocaut no asusta (30 por ciento), ha realizado siete defensas exitosas desde que volvió al trono en el 2003.
NO HAY PRESIÓN
Nicaragua espera un éxito. ¿Tenés conciencia de ese compromiso?
Sí. Por eso me he preparado fuerte para no dejar espacio a dudas. Aquí vine por el título y espero regresar con él a Nicaragua. Yo sé que la gente se va a levantar temprano, pero me voy a encargar de que no se desvelen de balde. Al final, van a celebrar la victoria.
Hay quienes tienen ciertas dudas respecto al peso, ¿eso está bajo control?
Totalmente. No hay razones para tener dudas. Yo nunca he fallado en ese sentido y no va a ser ahora, en la gran pelea de mi vida, que salga con una torta. Ayer me pesé de nuevo y estaba en 105.5 libras. Eso lo tenemos controlado.
¿Cuál es el sentimiento que prevalece en vos en este momento?
Hay poco de ansiedad. Quisiera que la pelea fuera ya para salir a tirar golpes y arrebatarle el título a Niida. Pero tengo que tener calma y esperar el momento. Este (lunes) es el día que más he esperado en mi vida y espero lucir lo mejor posible.
¿Qué tanto has imaginado la victoria y, desde luego, la obtención del título?
Pienso en eso todos los días. Me veo ganándole a Niida y saliendo adelante junto con mi familia, mi novia y mi hija. El título es la puerta al futuro. Es por lo que me he sacrificado todo este tiempo, pero sé que al final habrá valido la pena el esfuerzo.
¿Y SI PIERDE?
El optimismo es fácil de percibir en vos, ¿y si perdés?
Honestamente eso es algo en lo que no he pensado. Es que es difícil que ocurra. Estoy en la mejor condición física y mental de mi carrera. Todo lo que he hecho, ha sido pensando en este día, pero si Dios dispone otra cosa, pues tendré que seguir luchando.
De Niida se ha dicho que resiste mucho, que es un gran atleta…
Yo siento mucho respeto por él porque se ha mantenido mucho tiempo como campeón y sólo ha perdido una vez, pero desde el fondo de mi corazón, yo creo que soy mejor que él y lo voy a demostrar el lunes. Voy a ir a buscarlo para que se faje conmigo.
¿Cómo se te ocurre que podría darse la pelea?
Debe ser una pelea dura, pero como su estilo es luchar en el cuerpo a cuerpo, creo que voy a tener mejor oportunidad. Y si se mueve, pues lo voy a seguir, tapándole las salidas y obligándolo a responder. Yo soy el retador y confío mucho en mi gancho para vencer.
¿Creés que se va por nocaut?
Es posible. A mí me gustaría noquearlo y creo que si para a intercambiar golpes conmigo, va a sentir mi pegada, pero no me voy a ir de boca, voy a seguirlo con cautela, con todas las combinaciones que ustedes conocen y golpeando al cuerpo, que es mi fuerte.
¿Qué tanto has cambiado desde que te convertiste en una figura?
Al menos yo, creo que no he cambiado. No voy a negar que me gusta salir en televisión y en los periódicos, pero no me dejo perturbar por lo que ahí se diga. Lo cierto es que aún no tengo el título y tengo que seguir luchando si en realidad lo quiero conseguir.
¿He escuchado que fue muy dura tu infancia?
Sí, como la de la mayoría de chavalos en Nicaragua. Pasando apuros para tener la comida todos los días y para ir a la escuela, pero saliendo adelante gracias al esfuerzo de mis papás. Por eso ahora mi sueño es ganar el título y poder darles algo de regreso.
Hay mucho entusiasmo con vos, ¿creés que podrías tener una carrera importante?
A mí me gustaría llegar a ser alguien. No hablo de ser famoso por salir en los medios. La verdad es que a veces sos y a veces no sos, pero me gustaría llegar a ganar varios títulos y defenderlos varias veces para ser un boxeador respetado. Esa es mi meta.