Celia y Abel Hart, hijos de dos dirigentes históricos cubanos cercanos al líder Fidel Castro, fueron sepultados ayer en La Habana, Cuba, tras fallecer en un accidente de tránsito, informaron medios locales.
Ambos eran hijos de Haydée Santamaría (1922-1980), una de las consideradas heroínas de la revolución cubana, y Armando Hart, de 78 años. Celia, de 45 años, y Abel, de 48, murieron cuando el auto en que viajaban chocó con un árbol en el barrio Miramar, en el este de la capital cubana. Ayer fueron enterrados en el cementerio de Colón, en La Habana.
Celia era conocida por su frecuente publicación de artículos y análisis políticos en sitios de izquierda en internet, en los que defendía de forma ferviente a Fidel Castro, Che Guevara y la revolución cubana, publicó ayer el sitio web aporrea.org., en el que ella era columnista.
LE NEGARON LA VISA
Recién, en Nicaragua, Celia Hart tomó protagonismo al enviar una carta desde Cuba en apoyo al poeta Ernesto Cardenal, por el juicio que se le sigue por el delito de injurias.
¿Cómo puede un Gobierno sandinista acusar a un sacerdote que fue la voz de los pobres en Nicaragua, y emblema cultural de América Latina?, se preguntó Hart en su carta de apoyo. Y se respondió: “siento vergüenza ajena de que algún dirigente del emblemático Frente Sandinista de Liberación Nacional quiera acusarlo de cualquier cosa”.
Por su crítica frontal al Gobierno de Nicaragua, a Hart le negaron la visa de entrada a este país, en junio pasado. Ella asistiría a un Foro Mesoamericano de los Pueblos, que se realizó en julio, pero le impidieron entrar.
La razón fue un duro artículo contra el FSLN a propósito del color “rosado chicha” ocupado por este partido en las elecciones del 2006.
“Les pido a mis lectores piedad, porque yo no pienso tenerla al ver que se pinta de rosa una revolución auténtica delante de nuestros vítores de la revolución pacífica”, dijo Hart en su escrito, en el que también criticó la alianza con la Iglesia, la supresión del aborto terapéutico, pero alabó la eliminación del partido MRS.