- Álvaro José Padilla, de 9 años, padece de insuficiencia renal crónica, según le diagnosticaron
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CORRESPONSAL/BILWI
En su humilde vivienda ubicada en el barrio Arlen Siu, en Bilwi, doña Norma Wilson Angus vive momentos de tristeza y desesperación al ver que la vida de su pequeño Álvaro José Padilla Wilson, de 9 años, se deteriora más cada día.
Recientemente el niño fue diagnosticado con insuficiencia renal crónica. Alvarito necesita con urgencia un trasplante de riñón.
Doña Norma cuenta que a la edad de 4 años, Alvarito fue diagnosticado con piedras en ambos riñones y pese a varias operaciones, las infecciones que le daban con frecuencia le fueron deteriorando sus riñones hasta llegar a la insuficiencia renal que hoy padece.
SIN RECURSOS
En un pequeño cuarto construido por Félix Santiago Torres, padrastro del menor, sin las mínimas condiciones para realizar la diálisis, el pequeño es sometido cada cuatro horas a esta operación de forma manual con una especie de riñón artificial denominado Baxter.
Doña Norma es vendedora ambulante de maní. Diario se le ve por las calles de Bilwi ofreciendo su producto, sin embargo, últimamente este trabajo lo ha tenido que dejar debido a las diálisis que se le deben realizar cada cuatro horas al pequeño.
“Yo no quiero que mi hijo se me muera, por eso he dejado de trabajar para poder estar al tanto de él”, dice la madre del menor, quien agregó que el pequeño “debe estar todo el tiempo con su mascarilla para evitar que una infección me lo pueda matar”.
HABITACIÓN SINCONDICIONES
Sin embargo, el cuarto donde se le realiza la operación no es nada parecido al sitio que los médicos del Hospital La Mascota le dijeron que debían de construir.
“Cuando el niño estaba internado en La Mascota me enseñaron a realizarle la diálisis, pero una de las recomendaciones que nos dieron es que el cuarto donde se le realice la operación sea los más limpio posible, sin embargo, por falta de dinero mi marido hizo lo que pudo y construyó este pequeño cuarto”, dijo doña Norma.
Según las recomendaciones de los médicos, es necesario que el cuarto sea de cemento, pintado, con aire acondicionado y con cerámica para poder ser constantemente desinfectado.
COMO EN UN HORNO
No obstante, la habitación donde se encuentra Alvarito está lejos de parecer un cuarto de un enfermo; es un pequeño horno, sellado por todos lados, donde el calor y la humedad impactan en el rostro en cuanto se abre la puerta.
El niño requiere de un apoyo fuerte e inmediato para que pueda sobrevivir a los padecimientos que enfrenta en un barrio de Bilwi.
Según la información que le han dado a la madre del menor, son 40 mil dólares los que necesita sólo para el trasplante, “más todo lo que debemos de gastar después en la recuperación y no tenemos recursos ni para un pasaje a Managua”, cuenta muy triste doña Norma Wilson Angus.
Esta no sólo debe enfrentar gastos de la operación, sino todo lo que implica después de dicha cirugía.