roger clemens era ya un gran lanzador antes de los esteroides. ()

¿EL MEJOR PITCHER VIVO?

¿Quién es el más grande lanzador vivo? Es una pregunta simple pero sin respuesta fácil. Los expertos de Dogout Central lanzaron sus apuestas y aquí está lo que respondieron. Joe DelGrippo: Feller Cuando discutimos en torno a lo que habría sucedido de no ser por el tiempo perdido durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría […]

¿Quién es el más grande lanzador vivo? Es una pregunta simple pero sin respuesta fácil. Los expertos de Dogout Central lanzaron sus apuestas y aquí está lo que respondieron.

Joe DelGrippo: Feller

Cuando discutimos en torno a lo que habría sucedido de no ser por el tiempo perdido durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las pláticas son en torno a Joe DiMaggio y Ted Williams. Las temporadas perdidas por Bob Feller, a menudo son pasadas por alto.

Feller fue el primer jugador en alistarse en las Fuerzas Armadas —un día después de Pearl Harbor. Él perdió tres años completos y el noventa por ciento de un cuarto. El año antes de que se fuera a la guerra Feller ganó 25 juegos; el primer año después que regresó del frente de batalla, ganó 26.

Hace varios años una simulación en la computadora predijo que Feller pudo ganar 107 juegos durante ese período. Eso pudo haberle dado 373 triunfos en su carrera, lo suficientemente bueno como para ser el tercer mejor de todos los tiempos.

El average de 17-9 de Feller por temporada sólo es equiparado entre los lanzadores vivos con el 17-9 promedio por año de Roger Clemens. Feller encabezó la liga seis veces en victorias y cinco veces en ponches. Su mejor temporada fue la de 1946 (después de perder esos cuatro años) cuando ganó 26 juegos, completó 36, con 10 blanqueadas, 348 ponches y 2.18 en efectividad en 371 innings.

Con sólo otros siete equipos para competir en su época, Feller constantemente enfrentó las potentes alineaciones de Boston (con Williams, Foxx, Cronin); Detroit (Gehringer, Billy Rogell y Rudy York) y los Yanquis (DiMaggio, Selkirk, Rolfe, Gordon, Dickey, Berra y Gehrig) todo con el menos estelar conjunto Indios de Cleveland.

Que haya puesto esos números tan altos en su carrera, además de lanzar sobre las 100 millas por hora y servir orgullosa y honorablemente a su país, hacen que Feller sea mi escogencia para el más grande lanzador vivo sobre Sandy Koufax, Greg Maddux, Steve Carlton, Roger Clemens y Nolan Ryan.

John Paciorek: Ryan

Nolan Ryan es el más grande lanzador del beisbol (y un ejemplo eterno para todos para ser emulado) no sólo por los récords que impuso, sino por su habilidad para mantenerse saludable por tanto tiempo. Su ardiente bola rápida, su devastadora curva, su desajustador cambio y su competitivo espíritu, fueron los atributos que lo definieron.

Ryan encabeza la lista de los más extraordinarios lanzadores del beisbol, porque logró llevar su mecánica de pitcheo a niveles próximos a lo perfecto, más que cualquier otro carabinero (del pasado o presente).

Fue el último en emplear la mecánica exacta que no sólo le permitió usar de la forma más económica su cuerpo para controlar e impulsar la bola al máximo de su esfuerzo, sino que también eso le posibilitó una carrera impresionantemente larga —27 años— incluyendo 301 ponches a los 42 años.

Cuando comenzó su carrera con los Mets, Ryan era un lanzallamas que no tenía una pista de cómo maximizar su esfuerzo con poder, control y durabilidad. Su impetuosidad y las lesiones le obligaron a afinar su mecánica mientras jugaba para los Angelinos. Mientras progresivamente redefinió la mecánica de su cuerpo, fue capaz de mantener altos niveles de eficiencia en sus actuaciones desde el montículo, a la vez que evitaba lesiones en su brazo y hombro.

Maximizar su esfuerzo para un lanzador incluye lo siguiente: máxima velocidad (95 a 100 millas por hora). Impecable control en los lanzamientos de quiebre (lanzar strikes, pero evitando el centro del plato). Durabilidad (100 ó 140 envíos para trabajar de siete a nueve entradas). Longevidad (15 a 20 años en la cima del rendimiento).

Shaun Payne: Clemens

Al igual que con el más grande bateador vivo, hay también una nube de sospechas con el más grande lanzador viviente.

Roger Clemens es el único lanzador vivo que aparece entre los 10 mejores tanto en juegos ganados como en efectividad. El único otro pitcher que aparece entre los mejores 10 en esas categorías es Walter Johnson.

Al igual que Bonds, si observamos sus números antes de su probable uso de esteroides (antes que se fuera de Boston) vamos a ver también al mejor lanzador de todos los tiempos. Hasta 1996, Clemens ganó tres premios Cy Young, finalizó entre los primeros tres candidatos a ese galardón en cinco ocasiones, ganó un premio de Jugador Más Valioso y terminó entre los primeros veinte candidatos a ese trofeo, nueve veces.

Después de 1996 encabezó la liga tres veces y terminó entre los primeros cinco en seis ocasiones. Así que si asumimos que usó esteroides, pienso que tenemos que asumir que pudo haber sido un muy buen lanzador sin la ayuda de los esteroides.

El más grande lanzador vivo y el más grande bateador vivo, probablemente no son un buen ejemplo de moralidad. Quizá usaron alguna ayuda química hacia el fin de sus carreras, pero fueron los más talentosos jugadores de beisbol todavía vivos.

Thomas Wayne: Gooden

Cuando a un instruido fanático de beisbol se le pregunta quién es el más grande lanzador vivo, quizá responderá con entre ocho o nueve nombres: Clemens, Pedro, Johnson, Maddux, Seaver, Gibson, Lefty y Koufax. Cualquiera de esos nombres es una respuesta correcta. Cada uno de ellos es el más grande pitcher vivo dependiendo de un punto de vista individual. Así que daré un nombre diferente nunca mencionado en las discusiones sobre el más grande lanzador vivo.

El nombre es Dwight Gooden, el doctor “K”. Éste es un nombre que debería ser mencionado entre los más grandes pitcheres vivos, pero no lo es, y las razones es por la triste y vieja historia de él mismo.

Emergiendo a los tiernos 19 años, Doc Gooden era ya muy dominante. Es el único pitcher en la historia del beisbol en ponchar a 250 o más bateadores en sus primeras dos temporadas. Y uno de sólo dos, en tener 200 o más ponches en sus primeras tres campañas. Antes de cumplir 21 años Gooden fue dos veces al Juego de Estrellas, fue Novato del Año (1984) y ganador del Cy Young (1985).

En siete temporadas, de 1984 a 1990, Gooden acumuló 119-46, con 1,391 ponches y una efectividad de 2.85. Dio sólo 449 bases en ese período, dándole una proporción de 3-1 en la relación de ponches/base por bolas. Tuvo 239 innings más lanzados que hits permitidos en ese mismo período. En 1985 se unió a Bob Gibson, Greg Maddux y Luis Tiant como los únicos pitcheres abridores en los últimos 88 años en tener una temporada con promedio de efectividad debajo del 1.60.

En 1990 Gooden tenía 25 años y claramente estaba sobre la ruta hacia múltiples premios Cy Young, 300 victorias y 4,000 ponches. Entonces pasó algo sobre el camino hacia Cooperstown y la inmortalidad.

En 1986 Doc fue arrestado por pelear con un policía en Tampa y los rumores de consumo de cocaína comenzaron a salir a la superficie. Gooden dio positivo en el examen de drogas durante los entrenamientos de 1987. Se perdió un tercio de la temporada en rehabilitación, pero aún pudo ganar 15 juegos.

Perdiendo tiempo debido a las recurrentes suspensiones por consumo de drogas y rehabilitaciones, llevaron a Gooden a no estar adecuadamente preparado para lanzar, lo cual lo llevó a problemas en el hombro que comenzaron a reducirlo al ranking de los mortales.

(Traducido por Edgard Rodríguez)

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