Natalie du Toit llega al lugar de la competencia con una prótesis; se la quita y luego se relaja antes de zambullirse en el agua, en donde es tan rápida como cualquier nadadora con sus dos piernas. (LA PRENSA/AFP)

Más brava que las aguas

[doap_box title=»Gran esfuerzo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Cuando conseguí la clasificación estallé en lágrimas. No podía creer que hubiera entrado en los Juegos”, reconoce ahora. “Nunca he entrenado a una nadadora que trabaje tan duro como ella”, ha explicado estos días en Beijing su entrenador, Karoly von Toros, que alaba el coraje de Du Toit, que debe […]

[doap_box title=»Gran esfuerzo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

“Cuando conseguí la clasificación estallé en lágrimas. No podía creer que hubiera entrado en los Juegos”, reconoce ahora.

“Nunca he entrenado a una nadadora que trabaje tan duro como ella”, ha explicado estos días en Beijing su entrenador, Karoly von Toros, que alaba el coraje de Du Toit, que debe esforzarse el doble con el torso y los brazos para igualar a sus rivales.

Cuando no compite, Du Toit pasa buena parte de su tiempo dando charlas de motivación en escuelas e iglesias de Sudáfrica.

“El mensaje que quería transmitir viniendo aquí no es sólo para los discapacitados, sino para todo el mundo. Es sacar de lo negativo, lo mejor que se pueda”.

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Tomado de PeriOdico.com/ Beijing

La historia de la sudafricana Natalie du Toit merece ser contada. Es una historia de superación y que enseña nuevos límites en la capacidad de lucha del ser humano.

En su caso, lo de menos es que el martes acabara la 16ª de los 10 kilómetros de natación en aguas abiertas.

Lo que eleva su gesta es que Natalie du Toit, indomable deportista de 24 años y 1.75 metros de estatura, nacida en Ciudad del Cabo, ha superado la tragedia de perder una pierna en un accidente de moto en el 2001, un año después de haber fallado en la clasificación para Sidney, y ha acabado logrando su sueño de ser olímpica en Beijing.

“El resultado no es demasiado bueno, pero he dado lo mejor de mí. Y sólo haber competido aquí es haber convertido un sueño en realidad”, explicó Du Toit tras una carrera durísima, donde los golpes y los codazos fueron constantes. “Estas carreras siempre son peligrosas, pero lo importante es no asustarte y seguir adelante”. Du Toit, que fue la portadora de la bandera de Sudáfrica en la ceremonia inaugural, es la única atleta que competirá tanto en los Juegos como en los Paraolímpicos, algo que la llena de orgullo.

“Nunca he querido sacar ventaja por mi hándicap. Creo que lo que es importante es clasificarte por tus méritos”. No se sabe hasta dónde podría haber llegado su vida, después de unos inicios prometedores en la natación, que hacían concebir muchas esperanzas.

No se sabe por qué un coche la arrolló cuando iba en moto en febrero del 2001. Tras el accidente, le tuvieron que amputar la pierna a la altura de la rodilla. Los médicos le insertaron una prótesis de titanio en el fémur, que se saca en el agua. Tres meses después de la operación Du Toit volvió al agua. Hasta entonces, había sido una nadadora de media distancia. Pero decidió concentrarse en la larga distancia, porque necesita menos ayuda de las piernas. Para Atenas-2004 no consiguió clasificarse, pero compitió en los Paraolímpicos, donde logró cinco medallas de oro y una plata.

El año pasado, en los campeonatos de Sudáfrica, Du Toit superó a nadadores de 1,500 metros sin limitaciones físicas. Cuarta en Sevilla.

Este año sí cumplió su sueño de llegar a los Juegos logrando plaza en los Mundiales de Sevilla, al clasificarse cuarta, justo por detrás de Requena.

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