- La tomará del río Fonseca
[/doap_box]
Después de la tormenta vuelve la calma, dice sabiamente el dicho popular. Las partes que mantenían un conflicto que ponía en riesgo la ejecución del proyecto de agua potable de la ciudad, finalmente se pusieron de acuerdo.
Por más de cuatro décadas, los boaqueños han ansiado que se les solucione el problema de agua potable y una vez aprobado el proyecto por la Asamblea Nacional, surgió la dificultad del terreno de la presa que retendría 200 mil metros cúbicos de agua, para abastecer a los 35 mil habitantes de la ciudad, en los meses críticos del verano.
FUERON NEGLIGENTES
Según los miembros de la sociedad civil, Mary Flores y Francisco Gutiérrez, el conflicto se creó porque las autoridades municipales actuaron con negligencia en el momento que los dueños de la finca El Diamante dieron la palabra de donar el terreno para el embalse, no legalizando dicho ofrecimiento, pues sólo quedó en promesas.
El alcalde sandinista Vivian Orozco Zamora dijo al respecto que el ofrecimiento de la familia Cabrera de donar el terreno para la represa “fue un engaño, una pantomima, se burlaron del pueblo de Boaco, porque nunca tuvieron la intención de donar el terreno, que ayudaría a calmar la sed de los ciudadanos que tienen más de 40 años de estar agonizando por falta del vital líquido”, reprochó.
SUPERADO EL MAL SABOR
Superado el mal sabor. La Alcaldía y Enacal entablaron negociaciones con el nuevo dueño de la propiedad, don Germán Marenco, para la adquisición del terreno, que le toca aportar al Gobierno Municipal como contraparte, pero éstas llegaron a un punto crítico, donde incluso surgió la intención de declarar el área de utilidad pública.
No obstante, después de varios intentos, el Concejo llegó a un acuerdo económico con el señor Marenco, pactando la venta del terreno en 46 mil 250 dólares, donando él seis manzanas de tierra, para completar las 21.5 manzanas que se necesitan.
CUANDO TODO PARECÍA EN CALMA
Cuando ya se creía resuelto el conflicto, nuevamente se avivó, por una serie de peticiones que hizo el señor Marenco.
Marenco demandó que se le construyera el camino de acceso a la hacienda, que se le traslade una caseta y el portón que están en la entrada y la instalación de la luz eléctrica.
Las peticiones fueron aprobadas, pero otras exigencias, consideradas como cuestiones técnicas, fueron rechazadas por funcionarios de Enacal, quienes argumentaron que repercutirían en el proyecto.