- El Programa Productivo Alimentario o Hambre Cero, la iniciativa del presidente Daniel Ortega para reducir la pobreza, camina con dificultad y sin resultados concretos. No existe evidencia de que haya un sistema de evaluación del bono productivo, y la meta de beneficiar a 75 mil familias en cinco años es hoy “poco realista”, precisa estudio del IEEPP
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Ver Infografia > En mayo del 2007 en Raití, Bocay, una de las comunidades más empobrecidas de Nicaragua, el Presidente de la República, Daniel Ortega, lanzó oficialmente el Programa Productivo Alimentario conocido como Hambre Cero, bajo la premisa de que cada familia beneficiada sería capaz de producir su propio alimento e, incluso, hasta poder comercializarlo en el mercado nacional y extranjero.
El Gobierno estima que al cabo de cinco años, es decir para el 2011, el emblemático programa permitirá la creación de 75 mil “pequeñas granjas” en todo el país, equivalentes a igual número de familias que serían beneficiadas, con lo que en teoría se reduciría la pobreza y la extrema pobreza de Nicaragua.
Sin embargo, a poco más de un año de haber iniciado, el programa enfrenta una serie de debilidades en su ejecución que no sólo harán difícil cumplir la meta de atender a 75 mil familias, sino que tampoco logrará reducir los niveles de pobreza de las mismas.
La lenta ejecución del Bono Productivo Alimentario, el principal componente del Programa Productivo Alimentario, la falta de articulación de la gestión pública alrededor del mismo, la politización del proceso de selección de las familias beneficiadas bajo el dominio de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), la falta de un mecanismo de monitoreo y evaluación externa y la poca transparencia en la rendición de cuentas, son algunos de los pegones que sobresalen, según un estudio realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).
La situación se complica cuando la entrega del bono productivo a cada familia ha sido segmentada, es decir, cuando no se ha entregado el paquete completo a cada familia: una vaca preñada, una cerda cubierta, un gallo y cinco gallinas, cinco plantas frutales y cinco forestales, más materiales de construcción para acondicionar corrales y porquerizas. A ello se suman la falta de asistencia técnica, principalmente de especialistas en medicina veterinaria, con la que deben contar las familias beneficiarias.
Por ejemplo, en la región del Pacífico, de las 2,016 beneficiadas con el bono productivo, sólo el 46.7 por ciento recibió la vaca, un 28.1 por ciento recibió la cerda, el 51.9 por ciento obtuvo los materiales de construcción para los corrales y el 88.3 por ciento recibió las aves.
DESORDEN Y DUDAS
“El Hambre Cero es un programa ambicioso, pero desordenado. Empezó, pero están como improvisando, entonces difícilmente van a lograr las metas”, subraya Claudia García Rocha, quien dirigió el equipo de investigación del IEEPP que ha realizado un primer estudio sobre el emblemático programa, en que el Gobierno tiene previsto invertir este año 378 millones de córdobas, frente a los 185 millones de córdobas del 2007, según el Presupuesto General de la República.
El estudio reconoce la decisión acertada del Gobierno de atender a las mujeres y centrar su interés en la familia, receptoras y administradoras del Bono Productivo Alimentario. Sin embargo, lanza una clara advertencia sobre el futuro del Programa Productivo Alimentario (PPA) y hace recomendaciones que, de ser tomadas en cuenta por el Ejecutivo, podrían ayudar a enderezar la iniciativa financiada principalmente con recursos nacionales, aunque también cuenta con fondos de la cooperación internacional.
“Atender a 75 mil familias en cinco años parece una meta demasiado ambiciosa y poco realista, si consideramos que durante el 2007 se beneficiaron a 9,000 familias y en el 2008 se propone atender a 14,000 nuevas familias, sin mencionar la dificultad de completar el conjunto de bienes que componen el bono productivo alimentario de forma oportuna, lo que dificulta una ejecución correcta del programa”, concluye el estudio del IEEPP.
Señala también las dificultades para acceder, en tiempo forma, a información oficial actualizada del programa.
García Rocha estima que para poder cumplir con la meta de 75 mil familias beneficiadas, en cinco años, el Gobierno deberá aumentar su cobertura anual a un promedio de 17 mil familias.
El PPA o Hambre Cero está compuesto por tres componentes: el Bono Productivo Alimentario, asistencia alimentaria para personas afectadas por desastres y apoyo a familias rurales en zonas afectadas por sequía e inundaciones.
El Ministerio de Agricultura (Magfor), ejecutor del PPA, no atendió las consultas de LA PRENSA.
Los dos últimos componentes son programas que viene ejecutando el Magfor desde el año 2000 y fueron reubicados dentro del PPA durante la presente Administración.
A mayo del 2008 la ejecución del PPA, incluyendo el Bono Productivo Alimentario, equivalía a 78.3 millones de córdobas, un 20.7 por ciento del monto total aprobado para este año. Pero, sólo la ejecución del Bono Productivo Alimentario fue de 23.4 millones de córdobas, que equivalen al 8.8 por ciento de lo presupuestado.
El Gobierno ha explicado que la baja ejecución, durante los primeros cinco meses del año, se debe a las dificultades para entregar el bono productivo en verano, porque las familias beneficiarias no podían sembrar y cosechar alimentos para los animales proveídos por el Magfor, institución encargada de ejecutar el PPA o Hambre Cero.
Pero esta explicación, sostiene la especialista Claudia García, sólo confirma la falta de una planificación del Gobierno y de un plan de capacitación técnica para los beneficiarios, la cual es necesaria para la correcta administración del bono productivo.
El IEEPP indica que habrá que esperar los datos de ejecución a septiembre, cuando haría otros análisis, pero destaca que “si el bono productivo sigue presentando una baja ejecución presupuestaria, puede conllevar a que las metas previstas para el año, de 14 mil familias beneficiadas con el bono productivo completo, no se cumplan”.
ANIMALES EXPUESTOS
García dijo que la idoneidad de entregar el bono productivo en la época del año que garantice la siembra de alimentos, no puede detener la entrega de otros bienes como los materiales de construcción, por ejemplo, necesarios para acondicionar los corrales y porquerizas.
Además, las capacitaciones para nuevas y antiguas beneficiarias deberían estar en proceso, principalmente aquellos talleres dirigidos a diseminar entre las beneficiarias conocimientos de alimentación para el ganado bovino durante la época de verano.
Esto fue confirmado por Enrique Rimbaud, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), quien sostiene que la falta de veterinarios es una de las principales debilidades del PPA, en especial para atender necesidades de alimentación y salud de los animales.
“La gente que ha recibido estos animales no tiene información sobre las vacunas que necesitan, sobre las vitaminas ni sobre las necesidades alimenticias. No tienen alimentos naturales como pasto, menos recursos para poder comprar concentrados”, indica.
Relató que una misión de la UCC viajó a Kukra Hill, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), donde un grupo de vacas pasó cuatro días sin comer. Luego llegaron técnicos del Gobierno que obligaron a los animales a recorrer varios kilómetros para poder atenderlos, pero el resultado final fue la muerte de los bovinos.
INICIATIVAS REACTIVAS
El Magfor, el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) pretenden satisfacer la necesidad de capacitar no sólo a técnicos, sino también a mujeres beneficiarias, emprendiendo una serie de cursos y programando otros pero con el PPA ya en marcha.
El estudio del IEEPP explica que en el año 2007 se capacitaron a 450 técnicos del sector agropecuario y a 2,400 beneficiarias, lo que representa el 26.8 por ciento de las mujeres con bono productivo ese año. Para el 2008 se planteó como meta capacitar a 350 técnicos del sector agropecuario y a 2,500 familias adicionales.
Agustín Chavarría, oficial agrosanitario del OIRSA, confirmó que estarán apoyando las capacitaciones técnicas en diversos departamentos del país, para lo cual invertirán 25 mil dólares.
Refirió que, en San Francisco Libre, Managua, inicialmente se iban a realizar los talleres de capacitación con los facilitadores, pero no se pudo y se procedió a trabajar directamente con las beneficiadas del bono productivo, ya que la mayoría son amas de casa y no pueden aislarse tanto de sus hogares.
Para Chavarría es prematuro hacer una valoración del uso del bono productivo, pero destacó que en las capacitaciones se les enseñó a las beneficiadas cómo manejar las especies de animales que se les entregó, cómo prevenir algunas enfermedades y cómo alimentarlos.
La falta de entrega oportuna y en su totalidad del bono productivo completo dificultará que en un plazo de un año, como lo prevén los planes del PPA, las familias beneficiadas puedan disponer de leche, carne, huevos, frutas, verduras y granos, producidos en su parcela, y menos poder colocar el excedente en el mercado local o extranjero, para obtener ingresos y adquirir otros bienes.
“Si te dan el bono productivo no es suficiente para garantizar que saliste o vas a salir de la pobreza, porque a ese bono hay que darle seguimiento”, explica García Rocha.
RECOMENDACIONES
Claudia García Rocha hace una serie de recomendaciones, analizadas por el IEEPP, para mejorar la ejecución del PPA y poder acercarlo a su objetivo final: la reducción de la pobreza.
Destaca la necesidad de alinear los criterios de selección de las beneficiarias (necesidad, capacidad y compromiso) a los tres ejes del PPA, que son nutrición materno infantil, alimentación a niños en edad escolar y la reactivación del sector productivo. Igualmente urge eliminar el sesgo político al programa para que tenga “la legitimidad necesaria”, para que cuente con el apoyo de todos los sectores de la sociedad.
Hasta hoy se desconoce cuáles son los resultados concretos de la administración del bono productivo entregado, ya que “no existe evidencia” sobre la existencia de un sistema de evaluación del PPA. Mientras, el Gobierno sigue con su marcha, a paso lento.