A pesar del atractivo de seguir por televisión a Michael Phelps o al equipo cubano de beisbol en los Juegos Olímpicos de Beijing, los matagalpinos prefirieron llenar las tribunas del Chale Solís para contemplar en vivo a sus propias estrellas, en el primer juego de una extensa Serie Final.
Y después de nueve innings de gritería, cantos y bailadera, salieron satisfechos con una victoria inobjetable sobre Granada.
Tanto en Matagalpa como en Granada, esta serie es el platillo deportivo principal, capaz de mover a aficionados de los municipios aledaños a estas ciudades.
Un par de camiones repletos de fanáticos, con varios de ellos en su primera visita al estadio, tuvieron una noche perfecta, al disfrutar de una victoria de su equipo, al mismo tiempo que comprobaban el poder de Justo Rivas y Stanley Loáisiga, quienes dispararon un jonrón cada uno.
“Yo sólo había visto a Justo Rivas en el periódico. Ese jodido le da duro a la bola”, dijo uno de ellos.
Una “mini” barra brava se acomodó al lado del dogout de los Indígenas por la primera base y jamás paró de cantar y bailar. Los granadinos nunca estuvieron adelante en el marcador, así que jamás se hicieron sentir.
“Mañana nos desquitamos”, dijo uno de los pocos aficionados que viajó de Granada a Matagalpa. “A (Diego) Sandino no le van a ganar, si querés echémosle mielita”, le decía a un matagalpino que se le burlaba.
Los granadinos tienen la fama de que cuando se equipo va perdiendo no llegan al estadio, pero esta serie a nueve juegos apenas comenzó y una derrota no es desplome, así que se espera que hoy llenen el estadio.