Los culpables de la infamia

En su suplemento dominical Domingo, del 3 de agosto corriente, LA PRENSA publicó el artículo de Mario Vargas Llosa titulado “Para la historia de la infamia”, en el cual éste aborda algunos aspectos realmente infames de la historia reciente y la situación actual de Nicaragua. El artículo fue publicado originalmente en el diario español El País, el domingo 27 de julio recién pasado y su versión en Internet fue leída y comentada por muchos nicaragüenses, antes de que fuera publicado por LA PRENSA de Nicaragua. Y por eso en algunos círculos del país se especuló que la demora en la publicación del artículo de Vargas Llosa se debía al temor de LA PRENSA a la reacción del Gobierno de Daniel Ortega, pues las críticas que en dicho artículo se hacen al presidente sandinista son demoledoras.

En realidad, a pesar de las constantes amenazas y las agresiones judiciales que estamos recibiendo de parte del presidente Daniel Ortega y su Gobierno, en ningún momento consideramos no publicar el artículo de Mario Vargas Llosa. No es por miedo a Daniel Ortega y su gobierno autoritario, ni por ninguna otra razón que vamos a practicar la autocensura, que es la forma más despreciable de la censura de prensa. LA PRENSA no tiene intención de provocar la ira, ni siquiera la molestia del gobernante sandinista y los miembros de su partido y Gobierno. LA PRENSA sólo cumple con su deber de informar sobre los hechos como ocurren realmente, y ejerce su derecho de opinar libremente y de defender sus valores cristianos y proclamar sus principios de libertad, democracia, derechos humanos y economía de mercado. Y si por eso el gobierno de Daniel Ortega nos reprime, tal es el precio que debemos pagar por defender incondicionalmente la verdad y la justicia, la democracia y la libertad.

En realidad, si el artículo de Vargas Llosa, “Para la historia de la infamia”, se publicó en nuestra edición del domingo 3 de agosto y no en cuanto lo recibimos, fue porque ésa era la fecha que le correspondía de acuerdo con la programación de publicaciones y ediciones de LA PRENSA. Eso por un lado.

Por otra parte, aunque esto se señala todos los días en nuestras páginas de Opinión es oportuno y necesario recordar en esta ocasión, que LA PRENSA no comparte necesariamente las ideas expuestas en los artículos de sus colaboradores, ya sean regulares o voluntarios, permanentes o esporádicos, nacionales o extranjeros. El punto de vista de LA PRENSA sobre los diferentes problemas y temas nacionales e internacionales, se expresa únicamente en esta columna editorial. Todos los demás artículos, inclusive los que escriben editores y directivos de este Diario, responden exclusivamente a sus criterios y son responsabilidad únicamente de las personas que los firman.

En no pocas ocasiones LA PRENSA no comparte, ya sea de manera parcial o total, los puntos de vista de los artículos que se publican en sus páginas de Opinión. Pero se publican porque, entre otras cosas, éste periódico es una tribuna de la libertad de expresión. Al respecto debemos decir que en el caso del artículo de Mario Vargas Llosa al que nos estamos refiriendo, “Para la historia de la infamia”, LA PRENSA comparte algunos de sus juicios fundamentales, pero discrepa de otros. Por ejemplo, Mario Vargas Llosa dice que Daniel Ortega volvió a ser Presidente de Nicaragua “ungido por los votos de sus conciudadanos” y culpa a los nicaragüenses en general por haberlo elegido olvidándose de su “catastrófica primera gestión”. Y dice que de esa manera los nicaragüenses legitimaron el “pacto mafioso” de Daniel Ortega con Arnoldo Alemán.

Pero eso no es cierto. La verdad es que la gran mayoría del pueblo nicaragüense ha repudiado el pacto de Daniel Ortega con Arnoldo Alemán. Más del 60 por ciento de los ciudadanos votó contra la candidatura de Daniel Ortega en la elección presidencial de noviembre del 2006. Y si Ortega ganó esa elección fue sólo porque Arnoldo Alemán se lo facilitó, mediante el pacto, con la regla del 35 por ciento y de esa manera dividió a su propio partido liberal y en general a todos los electores democráticos de Nicaragua.

Los culpables de las infamias de la historia de Nicaragua son únicamente los infames. Todos los demás nicaragüenses han luchado y siguen luchando de manera incansable contra la infamia y contra el pacto, por la democracia y por la libertad.

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