- Harold Barberena venció en prueba de tiros de tres
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El estadounidense Keyshane Reed revivió anoche el concurso de las clavadas en la ACB. Brillan la acrobacia y el ingenio. Su personalidad era el centro de atención aún durante el Juego de Estrellas, en que los Universitarios derrotaron 130-124 a los Empresariales.
Todavía se puede presenciar a atletas con imaginación suficiente, que aunado a sus capacidades físicas pueden hacer de una competencia tradicional un verdadero espectáculo.
Reed se convirtió en el Dwight Howard de la ACB. Claro, guardando las distancias. Fue —al menos— el más creativo, y cerró de manera espectacular la competencia.
Los espectadores eligieron también a Reed. Cada salto suyo era lo bastante alto para ponerse de pie, alborotarse, aplaudir y tomar una fotografía. Y todavía alcanzaba para repetir la sesión.
Reed se valió de un variado menú para lograr calificaciones casi perfectas en las cinco oportunidades que tuvo. Y las volvió a repetir, casi en su totalidad, durante el encuentro.
Y es que no sólo entretuvo. Reed también condujo ofensivamente a la victoria a los Universitarios, con 27 puntos, líder en ese rubro en su equipo.
Su compañero, Jamal Hardy, también se lució en el concurso de clavadas y durante el partido, al anotar 23 puntos.
Hardy tuvo una de las clavadas más espectaculares de la competencia, al ubicar a dos niños como obstáculo. Voló desde el costado derecho de la cancha, saltó sobre los menores y tras usar el tablero para un autopase, atacó el aro con un brazo.
Otro que destacó fue el veterano estadounidense Jason Walters, quien como en sus viejos tiempos, mostró efectividad desde la línea de tres puntos, al encestar cuatro consecutivos en los primeros minutos.
Walters terminó con 23 puntos. Miles Guidry aportó 21 por los Universitarios.
Y pese a la derrota, el máximo anotador del encuentro fue Larry Pusey, de los Empresariales, y que durante el Torneo de la ACB vistió para los Halcones de la Red Nicarao.
Alejandro Cajan también destacó, con 29 puntos, por los derrotados.
La ACB determinó celebrar así el encuentro (Universitarios contra Empresariales) dada la marcada diferencia que existiría entre un equipo de extranjeros contra uno de nacionales.