- El municipio de Jalapa, en Nueva Segovia, resiente el bajón de su actividad económica tras el cierre de operaciones de las financieras que ahí operan, debido a las protestas del Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte. Menos ventas, menos empleos y atrasos en la gestión de crédito son algunos de los problemas más sentidos
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Rosa Hilda Orozco, comerciante del Mercado Viejo, en Jalapa, se ha visto forzada a mandar a “descansar” a tres muchachas, a quienes empleaba en su local como vendedoras. Elías Sánchez, también comerciante, ha tenido que despedir a seis de las diez personas que laboraban en su tienda de abarrotes. Entre tanto, David Andara, productor de café, dice que el sector urge de crédito, que es difícil asegurar, para poder realizar las labores culturales en las fincas cafetaleras que juntas suman poco más de 5,000 manzanas de tierra.
La frase común dicha por ellos, entrevistados por separado por LA PRENSA, es que la situación económica en el municipio “está fregada” o bien “entumida” , lo cual ha sido una constante en el último año, según dicen.
El panorama se ha vuelto más oscuro en la última semana cuando un grupo de morosos, agrupados en la Asociación de Productores y Comerciantes del Norte, decidió emprender una jornada de protestas frente a las cinco financieras que operan en Jalapa, en demanda de una reestructuración de sus deudas a plazo de hasta 20 años, tal como los alentó el presidente Daniel Ortega al visitar el municipio el 12 de julio pasado.
Como consecuencia, las actividades financieras como la aprobación de créditos, el pago de cheques y la gestión de nuevos préstamos han cesado en el municipio de Jalapa, de 60 mil habitantes, cuya actividad económica está basada en la agricultura y el comercio, principalmente.
“El cierre de las operaciones de las financieras está afectando la vida económica regular de Jalapa. Usted va a Jalapa, habla con la gente que vive en Jalapa, y se va dar cuenta que hoy por hoy es un ‘Macondo’ (el imaginario y desolado pueblo de la novela del colombiano Gabriel García Márquez). Se mira que la economía se ha detenido, no hay inversiones, los negocios están muy deficientes, no hay actividad económica porque el sistema financiero está parado”, refiere René Romero Arrechavala, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).
LA PRENSA visitó la semana pasada la Alcaldía de Jalapa, para solicitar una entrevista con el alcalde Humberto Pérez Largaespada, o bien con el vicealcalde Danilo Montiel, ambos del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Posteriormente realizó varias gestiones vía telefónica, sin resultados.
Por ahora no existe un estimado certero, en términos de pesos y centavos, del impacto que ha causado el conflicto generado por el grupo de morosos, en la actividad económica de Jalapa.
Pero los testimonios de Rosa Hilda Orozco, David Aranda y Elías Sánchez brindan una aproximación. También algunos trabajadores de instituciones del Gobierno con delegaciones en el municipio, como el Seguro Social, y de la Alcaldía, quienes por temor a posibles represalias así lo expresaron pero “fuera de cámara”, como dijo uno de ellos.
“NO HAY ALIENTO DE VIDA”
“Aquí estamos deteniéndonos las quijada, no hay ventas, no hay aliento de vida, porque esto está horrible. Más con esta cuestión de las financieras, todo está parado, estamos totalmente desanimados con este negocio”, cuenta Rosa Hilda Orozco, mientras sentada espera la llegada de algún cliente en su tienda ubicada en el Mercado Viejo de Jalapa.
“La cosa se ha puesto peor, más que todo con la venida del Presidente (el 12 de julio), mas bien vino a darles alas a las personas que se alborotaran más. Tan siquiera hubiera venido a decirles: miren, hay que buscar una solución a esto. Entonces difícilmente podemos estar bien, cada vez más mal”, valora.
Ella vende de todo, o al menos intenta vender, desde zapatos hasta ropa e incluso trastes de cocina, tanto de plástico como metálicos. Pero las cosas no están bien.
“Han habido días regulares, bonitos, que uno se alienta verdad, a seguir trabajando, pero sinceramente ahorita no estamos haciendo ni para la comida. Yo he tenido que correr a las empleadas, a tres, mandarlas a descansar mejor dicho, porque a qué van a venir. Mírela a ella, aquí sentada, porque no hay que vender”, refiere mientras señala a la única trabajadora que decidió no “mandarla a descansar” como a las otras.
Doña Hilda refiere que en los “días buenos” su negocio podía dejarle ventas brutas de hasta 5,000 córdobas diarios. “Ahora con costo puedo hacer 500 córdobas con alguna gente que en realidad necesita algún producto urgente”, indica.
Cuenta que ella recibe crédito de una de las financieras que operan en Jalapa. Por ello, se encuentra afligida porque dice que, si no vende, tendrá que buscar otros medios para poder cumplir con el pago del crédito.
“Así como a uno no le gustan que le cojan (no el paguen), también uno no puede coger (no pagarles) a las demás personas. Además, sin las financieras ya no podríamos trabajar, es difícil, vamos perdiendo, Jalapa va retrocediendo pero a una barbaridad”.
LLEGÓ A “JOCHAR”
El dueño de una distribuidora, que optó por hablar bajo condición del anonimato, porque “usted sabe que aquí es fregado”, se expresa en iguales términos.
“Cuando vino Daniel Ortega lo que dijo es que no se tomaran las carreteras, que se fueran a tomar las financieras, lo que hizo más bien fue echar a esa gente (los morosos), ellos que estaban por reventar y ya con fuerza. Entonces apenas se fue el hombre, estaba ese gentío al otro día en los bancos y financieras. Ese hombre lo que vino fue a echar a esa gente. Está horrible, ese hombre lo que vino a hacer aquí fue a jochar a la gente.
“Las ventas están bajas, barbaridad de pérdidas, no le puedo ni decir. Cuando el tiempo está malo aquí son de 5 mil a diez mil pesos (córdobas) diarios. Ahora ni para pagar la renta, ya me la vinieron a cobrar, yo pago 1,500 de renta mensual, entonces tengo que buscar cómo le hago para pagar”, añade.
Elías Sánchez, propietario de una tienda de abarrotes, asegura que él “ha trabajado” antes con las financieras, es decir le han aprobado varios créditos. “Uno ve si lo que cobran en intereses es alto, algunas veces así es, pero las financieras son la opción que tenemos, en verdad que ayudan, porque si uno va a un banco, no le prestan”, subraya.
Este comerciante ofrece en su tienda productos básicos, principalmente alimenticios como granos básicos, carnes y verduras. Pero como las ventas han estado malas, incluso desde hace varios meses, dice que ha tenido que reducir su personal de 10 a 4 personas.
“Con este problemas de las financieras hemos visto que se han complicado las cosas. Yo por ejemplo tengo que cambiar un cheque en uno de los bancos de aquí, pero imagínese que no he podido cambiarlo, tendré que ir a Ocotal (70 kilómetros al suroeste de Jalapa) aunque me salga más caro”, indica.
“LAS SACACLAVOS”
David Aranda, vicepresidente de la Asociación de Cafetaleros de Jalapa, también resiente el conflicto en Jalapa, en especial porque cuenta que entre julio y agosto los productores deben aseguran los fertilizantes para “revitalizar” las plantaciones de café.
Un 60 por ciento del crédito regularmente es asegurado por las empresas exportadoras, mientras que el 40 por ciento restante es gestionado entre las financieras, que por lo general aseguran un 20 por ciento de la demanda de crédito.
“Este año podríamos tener una buena cosecha, el problema que tenemos son los altos precios de insumos y también que no hay crédito. Es importante que haya financiamiento. Para hacer un cálculo, el año pasado compramos a 420 el quintal de fertilizantes, hoy está a 860 córdobas más o menos, vemos que es un precio muy alto”, ejemplifica.
Andara cuenta que se necesitan ocho quintales de abono por manzana para tener una buena cosecha. Un productor necesita 60 dólares de financiamiento por cada quintal oro.
En Jalapa se contabilizan 5,333 manzanas de café, en manos de 1,800 productores, que el año pasado produjeron unos 40 mil quintales oro.
“Sí sirven las financieras, son las sacaclavos, al igual que las exportadoras. Si a una financiera uno llega en la mañana, en la tarde tiene el dinero, un poquito altos los intereses, pero uno soluciona su problema”, asegura el productor.
“Digo que se haga lo que dijo en campaña el Presidente (Daniel Ortega), que se cree un banco de la producción, y nos ayudemos”. Está por verse si el presidente Ortega cumple su promesa.