- “Decirle a los clientes vayan y protesten frente a las financieras, realmente no es la mejor alternativa, porque mañana perfectamente los clientes de los bancos y las otras financieras podrían hacer lo mismo”, advierte René Romero Arrechavala, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), al referirse a las protestas de un grupo de morosos frente a las financieras ubicadas en Nueva Segovia, tras el llamado que les hiciera en ese sentido el presidente Daniel Ortega
[/doap_box]
Una semana después del cierre de las financieras que operan en Jalapa, debido a las protestas de un grupo de morosos agrupados en el Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte, René Romero Arrechavala, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), habla sobre el futuro del sector, a corto y mediano plazo.
Romero Arrechavala cuestiona la actitud tomada por el Gobierno frente al conflicto, las consecuencias que está generando tanto para los mismos protestantes como para la economía local, y sobre el futuro comportamiento de las tasas de interés de los créditos de las microfinancieras.
“Los líderes del movimiento no se han dado cuenta que ellos se están afectando algo muy importante, que es su récord crediticio. Para cualquier ciudadano, en cualquier parte del mundo, es muy importante tener un buen récord crediticio, pero ningún cliente puede tener un buen récord crediticio cuando por la fuerza nos pide renegociar la deuda”, indica en términos claros Romero Arrechavala, también director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo Socio Económico Rural (Fundeser), una de las cinco financieras asediadas por el grupo de morosos del Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte.
Este grupo, integrado por 120 personas, demanda que sus deudas sean reestructuradas a un plazo de hasta 20 años, cuando muchos de ellos tienen deudas pendientes de 3 mil dólares.
Pasó una semana desde que cinco financieras ubicadas en Jalapa decidieron cerrar sus operaciones debido a las protestas del grupo de morosos, agrupados en el Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte . ¿Qué valoración hace Asomif de lo que pasó y una posible solución a corto plazo?
En realidad en Asomif estamos preocupados por la situación en Jalapa. No por la magnitud del problema, porque ya en reiteradas ocasiones hemos expresado que éste es un grupo muy reducido de clientes . Pero a pesar de ese reducido número de clientes que ha protestado Jalapa y en otros municipios de Nueva Segovia (como Ocotal), creo que a pesar de eso han hecho bastante bulla, creo que han hecho creer de que esta situación es nacional, lo cual no lo es. Los líderes de este movimiento, luego de las declaraciones del presidente Daniel Ortega, han continuado con sus presiones y ahora están desconociendo los acuerdos (de reestructurar la deuda de los morosos) que firmamos nosotros y que dimos a conocer el 5 de julio y que luego reiteramos en una conferencia de prensa posterior.
El cierre de las operaciones de las financieras está afectando la vida económica regular de Jalapa.
Usted va a Jalapa, habla con la gente que vive en Jalapa, y se va a dar cuenta que hoy por hoy es un Macondo. Se mira que la economía se ha detenido, no hay inversiones, los negocios están muy deficientes, no hay actividad económica porque el sistema financiero está parado. Por ejemplo, el personal nuestro, el de la microfinanciera Fundeser, quiso entrar a trabajar y no se le fue permitido, porque todas las organizaciones de Jalapa fueron cercadas por miembros de este movimiento que están impidiendo el ingreso del personal. Nosotros hemos sido sumamente pacientes, firmamos los acuerdos con el Movimiento, nos estamos disponiendo a cumplirlo, pero ellos no han cumplido.
¿Qué tanto adeuda este grupo de morosos agrupados en el Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte? ¿Será esto de coyuntura más política que económica?
En realidad la cartera de crédito de las afiliadas de Asomif en la zona, en todo lo que es Las Segovias, no va más allá del 14 por ciento de su cartera total (218 millones de dólares a diciembre pasado), pero de esa cartera menos del tres por ciento es la cartera afectada por este movimiento. Eso significa que hay en cada organización (cada microfinanciera) unos 20 ó 30 clientes. En el caso de Fundeser la cartera total afectada en todos los municipios de Las Segovias no va más allá de dos millones de córdobas, inclusive mucha de esa gente ya se ha acercado cuando han podido llegar a nuestras oficinas, cuando los otros han dejado que se acerquen hacia nuestra agencia a hacer arreglos de pago e incluso algunos ya han pagado.
Los líderes del movimiento no se han dado cuenta que ellos se están afectando algo muy importante, que es su récord crediticio. Para cualquier ciudadano, en cualquier parte del mundo, es muy importante tener un buen récord crediticio, pero ningún cliente puede tener un buen récord crediticio cuando por la fuerza nos pide renegociar la deuda. Aquí no ha habido aquello que, con normalidad, un cliente se acerca a las microfinancieras como siempre se ha hecho. Nosotros hemos estado abiertos a discutir el retraso de cada cliente, hemos analizado el retraso de los clientes y hemos resuelto reestructuraciones cuando es necesario. Pero yo creo que esta situación es anómala bajo todo punto de vista, tener que presionar con tranques para que analicen el caso de tu crédito, yo pienso que esto deja unos antecedentes muy negativos para las relaciones financieras aquí en Nicaragua.
¿Cómo valora la actitud tomada por el Gobierno ante esta situación? El presidente Ortega llamó a este Movimiento a protestar frente a las microfinancieras cuando visitó Jalapa el sábado 12 de julio. El martes 15 ya estaban los morosos protestando. Luego en Chontales, el miércoles 16 de julio, el presidente Ortega llamó a las microfinancieras “usureras” y las mandó a buscar cómo negociar menores tasas de interés por los fondos que reciben del exterior.
A mí me parece que el Gobierno no tuvo la mejor asesoría para resolver este problema. Lo único que debió decir el Gobierno es que estas personas se acercaran a las instituciones financieras y que negociaran sus adeudos, porque el Gobierno sabe perfectamente bien que ésta es una deuda privada y que el Gobierno no tiene que asumir una deuda privada. El presidente Ortega ha dicho muy claramente, desde el inicio de este Gobierno, que aquí no habrá más condonaciones, que acá no habrá más regalos, que las deudas se pagan; eso lo dijo el presidente Ortega, a mí me sorprende que haya intervenido en este asunto, seguramente por presión de los dirigentes de este movimiento. Nosotros siempre esperamos que el Gobierno se mantuviera al margen y que viera el tema como un asunto de orden interno, pero desafortunadamente se dio el encuentro en Jalapa (del presidente Ortega, el 12 de julio, llamando a los morosos a protestar frente a las financieras) y ante la presión de los ciudadanos el presidente Ortega intervino ofreciendo una salida que no es la mejor para Nicaragua. Decirle a los clientes “vayan y protesten frente a las financieras”, realmente no es la mejor alternativa a este problema, porque así como estos clientes pueden ir a protestar, mañana perfectamente los clientes de los bancos y las otras financieras podrían hacer lo mismo. Recordemos que muchas veces, si bien existe un problema objetivo de incapacidad para pagar una deuda o un préstamo, hay situaciones donde mucha gente se aprovecha de estas cosas para halar agua a su molino. Por ejemplo, yo que siempre he pagado bien un crédito, como ahora veo que hay un movimiento organizado, yo digo “si aquél no paga por qué yo debo pagar”. Eso se traduce en una desmejoría en la cultura de pago que tanto ha costado a este país mantenerla en alto. Y déjeme decirle que Nicaragua es un país con mejor cultura de pago, este país paga su deuda, los pequeños productores pagan su deuda, históricamente lo han demostrado. Y prueba de eso es que, a pesar de cómo se han manejado las cosas en Jalapa, en Nueva Segovia, los clientes de las financieras en general siguen pagando cumplidamente sus préstamos de todo el territorio nacional. Yo aprovecho esta oportunidad para felicitar a esa amplia mayoría de los nicaragüenses que cumplidamente pagan sus compromisos. Asomif, a través de su red de 19 organizaciones de microfinanzas atiende a más de 350 mil familias con más de 225 millones de dólares de préstamos; mucho de esos préstamos los hemos podido llevar a esos clientes porque hay una comunidad internacional, unos financiadores sociales, que han confiado en nosotros y nosotros tenemos que responder a esa confianza.
¿Cuál puede ser el futuro comportamiento de las tasas de interés, tanto para los créditos que ustedes otorgan, como para los fondos que ustedes reciben del exterior y que luego colocan como crédito a nivel nacional?
Afortunadamente hemos comenzado a conversar con los financiadores, les hemos pedido tranquilizar a sus casas matriz en todo el mundo, en Europa y en Estados Unidos, que a pesar del problema de Jalapa no alarmen a sus consejos directivos, a sus comités de créditos, de tal manera que ellos consideren que el riesgo país en Nicaragua va incrementándose y consecuentemente decidan cobrar tasas más altas. Algunos de nuestros interlocutores con quienes conversábamos, precisamente para abordar este tema de la crisis que se está viviendo en el Norte, nos han manifestado la disposición de continuar manteniendo las mismas tasas de interés que nos han cobrado en los últimos años, a pesar que efectivamente situaciones como éstas afectan la imagen del país y consecuentemente elevan el riesgo país y eso debe ser traducido con tasas más altas. Ante esa situación nosotros nos comprometemos con nuestros clientes a ser mucho más eficientes, gastar mucho menos para que en el futuro cercano podamos irlas ajustando poco a poco, en beneficio de nuestros clientes.
¿Pero qué tan factible es ver una reducción considerable de las tasas de interés? Creo que ahora rondan el 30 por ciento anual.
Queremos decir que el tema de tasas de interés no es un tema que se resuelve de la noche a la mañana, éste es un tema estructural. Las tasas de interés responden, en el caso concreto de las microfinanzas, a los altos costos operativos, nuestros préstamos son pequeños y demandan más seguimiento, de mucho más investigación social y eso hace que nuestros costos de operación sean altos. Segundo, las tasas de interés tienen que ver con los costos del financiamiento, es decir a qué tasas de interés recibimos los fondos del ámbito internacional y nacional. Entonces, en la medida que bajemos los gastos operativos siendo más eficientes, en la medida que las tasas de intereses las recibamos más bajas, y en la medida que el riesgo del crédito sea controlado, es decir que nuestros clientes paguen sus créditos, en esa medida vamos a estar preparados para ir bajando las tasas de interés. La experiencia en otros países de América Latina es que las tasas de interés no se bajan por decreto y esto, afortunadamente, los diputados de las diferentes bancadas de la Asamblea Nacional lo entienden muy bien, las tasas de interés no se bajan poniendo un techo. En otros países, al contrario, limitan el acceso a los clientes, la industria no se desarrolla porque las tasas de interés se bajan. Queremos decirle al Gobierno y decirle a los diputados que, aunque nosotros quisiéramos bajar las tasas de intereses mañana, en realidad esto no es posible. Ofrecemos mejor eficiencia, buscar mejores fondos, fondos mucho más baratos y llevar beneficios a nuestro pueblo, es algo estructural que no se logra de la noche a la mañana.