- En este semestre, Francia pretende fijar un pacto común sobre inmigración y asilo que unifique las leyes en la Unión Europea, como una de sus prioridades. La reciente y polémica Directiva Retorno para la expulsión de ilegales es apenas un paso y, al contrario de lo que se critica, da más garantías a los indocumentados, defiende el embajador francés
Thierry Frayssé, embajador de Francia:
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Notas Relacionadas > Impulsar un pacto europeo de inmigración y asilo, reflexionar sobre la política agrícola común, favorecer una política energética sostenible y trabajar sobre la seguridad comunitaria. Ésas son las prioridades que ha definido Francia para el presente semestre en la Unión Europea, según el embajador de ese país en Nicaragua.
El jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presentó estas líneas de acción al Parlamento Europeo el jueves, tras asumir el 1 de julio la Presidencia rotativa de la UE, sucediendo a la pequeña Eslovenia, la primera nación ex comunista de la Europa del Este en coordinar al bloque de los 27.
En una entrevista con LA PRENSA el viernes, el embajador francés, Thierry Frayssé, defendió la polémica Directiva Retorno sobre los migrantes ilegales, señalando que no se trata de cerrar las puertas por completo a la migración, porque “Europa la necesita”, pero que ésta debe ser legal, y que no cree que la nueva normativa sea contraria a los pactos internacionales de derechos humanos, como sostienen sus críticos.
El presidente Sarkozy ha definido 4 prioridades para la Presidencia de la UE. Explíqueme qué se piensa hacer.
Francia, el presidente Sarkozy en Estrasburgo (sede del Parlamento Europeo, PE), ha anunciado 4 prioridades esenciales. Son: llegar a un pacto europeo sobre inmigración y asilo; fomentar la política de seguridad y de defensa; reflexionar sobre el futuro de la política agrícola común; y también fomentar una política energética en la perspectiva de un desarrollo sostenible, de la lucha contra el cambio climático.
Es una presidencia en un contexto más difícil de lo previsto, con el resultado del referendo irlandés del mes pasado, que ha rechazado el Tratado de Lisboa (un nuevo tratado de la integración que reemplazaría al fallido proyecto de Constitución rechazado por Francia y Holanda en 2005).
El proceso de ratificación continúa, unos 20 países (de 27) ya lo han ratificado, han avanzado España, Países Bajos (entre otros); tenemos buena esperanza de que el Presidente polaco (Lech Kaczynski) no bloquee la firma, como se había comprometido a hacerlo (a firmar); y los irlandeses han decidido dejar un plazo de reflexión para ver qué se puede hacer en un año. No habrá, como dijo el presidente Sarkozy, otro tratado, sea nos quedamos con el de Niza.
¿Qué se propone hacer Francia en cuanto a la política común en el tema migratorio siguiendo la directiva del Parlamento Europeo?
Obviamente es un tema muy sensible en América Latina, en Nicaragua.
Es un tema que hay que abordar de manera racional y de manera desapasionada, ateniéndose a los textos.
Y muchas reacciones que hemos visto en América Latina, que si bien las entendemos, no se están tomando el tiempo de mirar los textos.
La Directiva Retorno es algo sobre lo cual se trabaja desde hace tres años. Ha sido aprobada por la unanimidad de los 27 miembros y aprobada por la mayoría del PE, y que se va a implementar de manera progresiva: el 2010 es el plazo que se da a los países para ponerse en conformidad.
Y esta directiva es sólo un elemento, no es la totalidad de esta prioridad del pacto europeo sobre inmigración y asilo, que es mucho más amplio.
Quería dejar en claro dos cosas: no se trata de ninguna manera de una prohibición de la inmigración en Europa, o de la expulsión de los inmigrantes. Europa necesita la inmigración para su economía, para sus equilibrios demográficos, y también porque es muy positiva para nuestra sociedad, para la diversidad. No se trata de prohibirla; se trata de organizarla.
Tenemos todo el derecho de hacerlo, porque hay leyes que se deben cumplir, hay reglas y la situación de hoy no es satisfactoria porque los países europeos tenían criterios distintos.
De lo que se trata es de unificar los criterios y luchar contra la inmigración ilegal, porque la consideramos (perjudicial), es un factor de desorden (…) para los países receptores, porque impide a los inmigrantes ilegales que llegan sin derechos integrarse en nuestras sociedades, suscita pobreza, xenofobia, y es perjudicial para los propios inmigrantes ilegales, porque se sabe en qué condiciones deplorables llegan, se ponen en manos a veces de mafias y eso no puede seguir.
Creo que una de las críticas principales en general es que se eleva a la condición de delito la migración ilegal y se fija un plazo de hasta 18 meses, y por eso se dice que atenta contra los pactos de derechos humanos.
No, no hay ninguna tipificación de delito. Como decía, esta directiva fija criterios comunes donde a veces no existían y es totalmente compatible con la Carta Europea de Derechos Humanos, con las convenciones de Naciones Unidas para los refugiados, y diría que, si bien tiene aspectos obviamente restrictivos que se aplican a gente que no respeta la ley; esto nunca hay que olvidarlo, creo que Nicaragua tampoco aceptaría que gente en su territorio no respete sus leyes.
Incrementa los derechos (de los sin papeles). Primero se privilegia un retorno voluntario en un plazo de 30 días. Segundo, se fija un tope para lo que es retención administrativa de 6 meses (el plazo es prorrogable por 12 meses más para un total máximo de 18 meses. —Nota de LA PRENSA). Esto puede parecer duro, pero había como siete países, de los 27, que no tenían tope y que podían retener a los ilegales de manera indefinida.
Y tampoco significa que los países que tenían plazos inferiores los van a incrementar hasta los seis meses.
¿Francia no variaría?
No. Es el caso de Francia, (donde) el plazo máximo es de 30 ó 32 días. Francia no va a incrementar hasta los seis meses y en la práctica, incluso, es de 12 días.
Incluso para el caso de los menores. En particular llegan menores del norte de África, del Maghreb, y esta norma fija garantías para expulsar a un menor; no se le va a expulsar totalmente aislado.
La norma garantiza derechos para los ilegales en términos de recursos, de acceso a un abogado, a un intérprete y repito que esta directiva va a favorecer una política de migración unificada, racional.
En cuanto al pacto de inmigración y asilo, ¿cuáles son las principales propuestas francesas?
El pacto es definitivamente una propuesta francesa más amplia sobre inmigración y asilo, que se ha aprobado la semana pasada a nivel de los ministros del Interior y que será definitivamente aprobada en un Consejo Europeo (cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros) al fin del año; y allí se trata efectivamente de unificar los criterios de la inmigración en Europa.
Porque, hoy en día, todos los países tienen políticas distintas. En materia de asilo, por ejemplo, en teoría alguien que pida el asilo puede hacerlo de manera sucesiva en los 27 países. Esto no es realmente satisfactorio.
Y esta área como en otras tenemos también que tener política, criterios comunes.
Este pacto propone que la inmigración tiene que ser ordenada, legal, elegida y que favorezca la buena integración de los inmigrantes en función de las capacidades de acogida de los países europeos.
Pero tampoco hay que crear la falsa impresión de que Europa es de puertas abiertas; no una Europa-fortaleza, porque esto no es realista ni deseable para nuestras economías y sociedades, pero tampoco puede ser una Europa de puertas abiertas. No tenemos la capacidad de acoger a todo el mundo.