La propaganda electoral sandinista está regada en las oficinas y pasillos del Instituto Nicaragüense de Cultura, en el Palacio Nacional. (LA PRENSA/ ESQUIVEL)

Propaganda del FSLN continúa en el Estado

Palacio Nacional de la Cultura está “forrado” por dentro y por fuera de la nueva y vieja propaganda sandinista [doap_box title=»Lo que no se le ha escapado al CSE» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Consejo Supremo Electoral (CSE) ha guardado silencio sobre el uso que el gobernante Frente Sandinista hace de las instituciones públicas, para su proselitismo […]

  • Palacio Nacional de la Cultura está “forrado” por dentro y por fuera de la nueva y vieja propaganda sandinista
[doap_box title=»Lo que no se le ha escapado al CSE» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El Consejo Supremo Electoral (CSE) ha guardado silencio sobre el uso que el gobernante Frente Sandinista hace de las instituciones públicas, para su proselitismo político. Las denuncias y críticas en los medios de comunicación sobre el caso han topado ahí.

Sin embargo, el tribunal electoral no pierde detalle en la aplicación de la ley para otros partidos políticos, según consta en su mismo historial.

A mediados del año pasado, el CSE resolvió cancelar la diputación al conservador Alejandro Bolaños Davis, quien presidía la Comisión de Asuntos Laborales de la Asamblea Nacional, porque supuestamente falsificó documentos públicos para obtener su cédula de identidad, al presentar dos certificados de nacimiento distintos sobre la ciudad en que nació. La cancelación ocurrió luego que Bolaños denunció un caso de extorsión de allegados sandinistas en las playas de Tola, en Rivas, pero el CSE negó relación.

Luego, en febrero de este año, el tribunal electoral desconoció al opositor Eduardo Montealegre como presidente de la disidente Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), a pesar de que meses atrás lo había ratificado en el cargo.

La acción más reciente del CSE fue a principios de junio pasado, cuando canceló la personalidad jurídica del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) por supuestamente no cumplir con la elección de sus juntas directivas locales, y al Partido Conservador (PC) por no cumplir con la cuota mínima de candidaturas para las próximas elecciones.

Ley lo prohíbe

[/doap_box]

Es otra violación a la Ley que comete Ortega, a vista y paciencia de los magistrados del CSE

El artículo 107 de la Ley Electoral, en el capítulo sobre las normas éticas de la campaña, prohíbe “el uso de bienes propiedad del Estado, para fines de propaganda política” y el proselitismo político en las oficinas públicas. La ley califica la acción como un delito electoral. Para aplicar una sanción, falta una denuncia o acción de oficio.

El Gobierno sandinista de Daniel Ortega persiste en su confusión Estado-partido, con la instalación de propaganda del partido Frente Sandinista (FSLN) en las instituciones públicas, en una adelantada campaña electoral a la vista y paciencia de la oposición y las autoridades electorales, que no advierten o no quieren ver el proselitismo político que se realiza en contra de las restricciones que establece la Ley Electoral.

Antes fue el antiguo edificio de Correos de Nicaragua, que está bajo la administración del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), cuya oficina de Divulgación y Prensa es responsabilidad de la periodista Daysi Torres, también candidata a vicealcaldesa de Managua por el FSLN.

Ahora se trata del Palacio Nacional de la Cultura, que está bajo la administración del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), presidido por el artista Luis Morales Alonso, uno de los supuestos incondicionales de la primera dama Rosario Murillo y quien hace semanas participó en una “gira de trabajo” por el departamento de Madriz, para promover a los candidatos del FSLN.

PROPAGANDA PARTIDARIA ATURDE EN EL INC

En la recepción del Palacio de la Cultura, “saluda” la bandera rojinegra del Frente Sandinista, pero llaman más la atención las numerosas fotografías que tapizan un mural ubicado en la pared izquierda del lobby.

Imágenes del presidente Ortega, de la periodista Torres, del ex tricampeón de boxeo y candidato a alcalde de Managua, Alexis Argüello, y del cronista deportivo y primer candidato a concejal para la misma comuna, Enrique Armas, lucen sonrientes, vistiendo camisas rosado fucsia, que desde la pasada campaña que dirigió Murillo “renovó” el rojinegro del partido surgido de la clandestinidad en 1979.

BANDERAS DE LOS CPC

Sus fotografías están regadas por toda la recepción, como si ningún rincón puede quedar vacío; y donde no las hay, ondean juntas una bandera rojinegra y otra blanca con la leyenda y colores del Poder Ciudadano que identifica a los paraestatales Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que el Gobierno instaló también bajo la dirección de Murillo, para ejercer “la democracia directa” y el “gobierno del pueblo presidente”.

Frente al Palacio, en la Plaza de la Revolución, también han instalado en cada esquina cuatro nuevas vallas para acompañar a las otras tres ubicadas el año pasado para promover los símbolos del FSLN. En éstas se leen los versos “Hacia el sol de la victoria” y “El pueblo no se detiene”, de la canción La Consigna, por la cual reclama al Gobierno el cantautor Carlos Mejía Godoy.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí