“Los precios de los alimentos seguirán altos”

Willem Janssen, especialista agrícola principal para América Latina del Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial (BM), asegura que Nicaragua tiene el potencial de aumentar su producción para aprovechar las ventanas que se abren con el alza de los alimentos en el mercado internacional, pero al mismo tiempo destaca que se debe aplicar una serie […]

  • Willem Janssen, especialista agrícola principal para América Latina del Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial (BM), asegura que Nicaragua tiene el potencial de aumentar su producción para aprovechar las ventanas que se abren con el alza de los alimentos en el mercado internacional, pero al mismo tiempo destaca que se debe aplicar una serie de medidas para proteger a los grupos más vulnerables del país
[doap_box title=»El efecto dominó de la agricultura» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Willem Janssen, especialista agrícola principal para América Latina, del Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial (BM), refiere que el Informe sobre Desarrollo Mundial 2008: Agricultura para el Desarrollo, destaca que este sector puede trabajar en coordinación con otros sectores para generar mayor crecimiento, reducir la pobreza y lograr la sostenibilidad del medio ambiente.

Explica, en ese sentido, que como actividad económica la agricultura puede ser una fuente de crecimiento para la economía nacional, crear oportunidades de inversión para el sector privado e impulsar en gran medida las industrias relacionadas.

No es para menos. En los países con base agrícola la actividad es responsable en promedio del 29 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea al 65 por ciento de la fuerza laboral.

Las industrias y los servicios vinculados con la agricultura en la cadena de valor a menudo representan más del 30 por ciento del PIB en los países en proceso de transformación y los urbanizados.

Como medio de subsistencia la agricultura es, por otra parte, un medio de vida. De los 5,500 millones de habitantes del mundo en desarrollo, 3,000 millones viven en zonas rurales, es decir casi media humanidad. De esta población rural, aproximadamente 2,500 millones de personas pertenecen a hogares que desarrollan actividades agrícolas.

La agricultura es también proveedora de servicios ambientales. Al utilizar recursos naturales la agricultura puede generar resultados ambientales positivos y negativos.

La agricultura representa el 80 por ciento del consumo del agua y es la responsable del 21 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, refiere Janssen.

El BM sugiere que, para fomentar el desarrollo de la agricultura, se deben utilizar algunos recursos y herramientas de manera eficaz, como la tierra, el agua, la educación y la salud.

Pero a la vez subraya el establecimiento y la ejecución de políticas para mejorar la productividad, la rentabilidad y la sostenibilidad de la explotación agrícola en pequeña escala. Entre estas políticas menciona mejorar los incentivos de precios e incrementar la calidad y cantidad de la inversión pública, ampliar el acceso a los servicios financieros y reducir la exposición a los riesgos contra los cuales se carece de seguro, mejorar el desempeño de las organizaciones de productores y promover la innovación a través de la ciencia y la tecnología, entre otras.

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El mundo, incluyendo a consumidores y organismos internacionales, ha vuelto sus ojos hacia el sector agrícola, donde se encuentra parte de la riqueza del planeta, pero también parte de la pobreza.

En los países agrícolas la actividad es responsable en promedio del 29 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero también 800 millones de personas viven en condiciones de extrema pobreza en las zonas rurales del globo.

El alza de los precios de los alimentos, situación ligada a diversos factores como el también encarecimiento del petróleo, trae consigo riesgos para países como Nicaragua, pero al mismo tiempo oportunidades por su vocación agrícola y pecuaria.

Siete de los primeros productos de exportación de Nicaragua son agropecuarios: café, carne, maní, ganado en pie, azúcar, queso, frijoles. Este grupo de productos aportó 630.3 millones de dólares, es decir poco más de la mitad de las exportaciones nacionales del 2007, las cuales totalizaron de 1,202 millones de dólares, según cifras oficiales.

Willem Janssen, especialista agrícola principal para América Latina, del Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial (BM), quien esta semana visitó Managua para presentar el Informe sobre Desarrollo Mundial 2008: Agricultura para el Desarrollo, habla de “los principales caminos que se podrían tomar” para salir al paso de ambas situaciones.

“Nicaragua tiene un gran potencial en los mercados agrícolas internacionales, pero al mismo tiempo hay que asegurar medidas para la gente que está sufriendo ahora por el aumento de los precios”, indica Janssen.

Es claro al afirmar que, para aprovechar este potencial, el sector público debe trabajar de la mano con el sector privado. “Si el sector público quiere hacer demasiado, no va a tener éxito”, refiere Janssen en una rápida entrevista con LA PRENSA.

¿Cuál es el mensaje o los hallazgos principales del Informe sobre Desarrollo Mundial 2008: Agricultura para el Desarrollo?

Lo que se encuentra en el informe es que, básicamente, la agricultura tiene un papel muy importante en el proceso de desarrollo de los países tropicales y los que necesitan desarrollo. Éste es un mensaje que casi el mundo lo había olvidado, casi había olvidado la importancia de la agricultura para el desarrollo. Y una de las razones por las cuales casi se había olvidado este mensaje, es que los precios agrícolas habían venido a la baja por mucho tiempo y, como consecuencia de eso, la inflación estaba baja, no había mucho interés de invertir en el campo, mucha gente no le prestó a la agricultura mucha atención. Ahora el informe está diciendo: si queremos lograr los Objetivos del Milenio para el 2015 tenemos que darle mucha más atención al sector agrícola y lo necesitamos hacer porque la gran mayoría de los pobres vive en las áreas rurales. 75 por ciento de la pobreza global se encuentra en las áreas rurales y mucha de esa gente vive de la agricultura.

¿Cuál es el panorama regional?

El panorama regional ha estado cambiando muy rápido. Hace tres o cuatro años el panorama regional y global estaba más o menos bien en el sector agrícola, pero ahora con el aumento de los precios tan drásticos que hemos visto en los últimos años, ese panorama está cambiando mucho. Entonces, ahora muchos de los países de la región necesitan poner a funcionar medidas para proteger a sus grupos más vulnerables, a los consumidores más vulnerables, y al mismo tiempo, necesitan buscar aprovechar las oportunidades de los precios altos. Ahí tenemos una situación muy fértil desde un punto de vista y de otro punto de vista muy preocupante. Nicaragua tiene un gran potencial en los mercados agrícolas internacionales, tiene mucha capacidad de aumentar su producción, tiene una oportunidad muy grande, pero al mismo tiempo hay que asegurar medidas para la gente que está sufriendo ahora por el aumento de los precios.

¿Qué medidas se podrían aplicar para proteger a la población más vulnerable ante el alza de los precios de los alimentos?

Básicamente, medidas temporales que se van a implementar en el momento para corregir el problema de los precios. Si los precios van a bajar a los niveles tradicionales, muchas de estas medidas se pueden cerrar. Pero, por ejemplo, algunas de las medidas que se podrían estar pensando son programas de nutrición escolar, porque los niños son muy vulnerables a estos problemas. Otro tipo de ayuda es aumentar o ampliar los programas nutricionales que el país está manejando. A mediano plazo se debe considerar una red de seguridad social, porque estas situaciones pueden volver en el futuro, el pueblo tiene que estar preparado y no arrancar de cero. Incluiría preparar planes de acción, con organizaciones locales, es decir tener los roles distribuidos y claros antes de la crisis, en lugar de tratar de definirlos durante la crisis.

Volviendo un poco al tema de los precios de los alimentos, ¿cuál sería una previsión en torno a los mismos?, ¿seguirán altos?

Bueno, las proyecciones por el momentos es que van a seguir altos, no van a seguir en los mismos niveles tan altos como ahora, pero sí van a seguir bastante más altos que en los últimos cinco años. Creo que se están previendo precios que son 40 ó 50 por ciento más altos de los que fueron en los últimos dos a tres años. Sí que van a bajar un poquito del tope que han logrado este año, pero no van a bajar mucho, porque hay muchas razones estructurales en los mercados globales para que los precios sigan altos. Tenemos muy alta demanda para los granos por varias razones: la China y la India están aumentando mucho su demanda, la demanda por biocombustibles, los problemas de producción en ciertas áreas muy importantes como Australia, los subsidios en los países ricos, otro punto es la baja inversión que ha tenido el sector agrícola durante muchos tiempos. Todas estas son razones estructurales que no se van a cambiar muy rápido. Entonces, no se puede esperar que los precios van a bajar muy rápido. Otra causa que se olvidaba es el precio del petróleo, que influye en los precios de los fertilizantes y los costos de transporte. Pero la tendencia es que los precios van a seguir altos.

Usted también habla de oportunidades para países agroexportadores como Nicaragua. ¿Qué se puede hacer para no dejar escapar, para potenciar estas oportunidades?

Esa pregunta es una respuesta de media hora (ríe). La situación básica es que Nicaragua tiene una ventaja comparativa en la producción de alimentos bastante grande, tiene una ventaja comparativa para la producción de alimentos igual o mayor que Argentina, que es un productor de alimentos muy conocido. Lo que le toca al país en el momento es organizarse de tal forma que uno pueda aprovechar esa ventaja comparativa. Eso requiere unos cambios, no voy a ser completo pero mencionaré algunos que seguramente son importantes. Primero: mejorar la infraestructura rural, porque si uno quiere tomar ventaja de estas oportunidades de exportación y, al mismo momento, aumentar la disponibilidad interna, uno deber ser capaz de transportar el producto.. Segundo: aumentar la productividad por área en los granos básicos y, para eso, uno debe tener ciertos elementos necesarios como la calidad de la semilla y la asistencia técnica. Tercero: mejorar las tecnologías que los productores están usando, eso se hace a través de los esfuerzos del INTA (Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria) y del CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), a través de esfuerzos de investigación. Y un cuarto elemento podría ser también la disponibilidad de crédito para que el productor pueda conseguir el paquete productivo que necesita para ser rentables. Son elementos que necesitan ser puestos en su lugar. Ahora, dependiendo del tipo de producción, cambia un poquito la situación. Por ejemplo, si uno habla de ganadería, donde Nicaragua tiene una buena posición también, especialmente en la producción de carne y leche, no tanto semen, uno tiene que conseguir buenos animales. Y también tenemos un elemento más, que es un mejor sistema de información del mercado.

¿Cómo ve la intervención del Estado en temas como la comercialización. Por ejemplo, en Argentina el Gobierno aumentó los impuestos a la exportación y en Nicaragua se ha metido al comercio de granos básicos a través de la empresa estatal Enabas?

Creo que cada país tiene el deber de asegurar la disponibilidad de alimentos a su propia población. Un país que se olvida de eso, creo que el precio político sería muy alto. Lo difícil siempre en esto es encontrar el grado de intervención que uno requiere y, básicamente, por lo general lo que se podría decir es que si usted va a influir mucho en los mercados de exportación, uno va perjudicando las oportunidades de la producción que, al final de cuentas vas perdiendo en lugar de ganar.

El ejemplo más grande por el momento es Argentina, donde han puesto estos aranceles muy altos a la exportación y donde han tratado de limitar la exportación en gran medida. Allá el país que tiene un poder de exportación magnífico, pero que lo está perdiendo por medidas del gobierno demasiado fuerte. El punto importante es buscar la cantidad de intervención que uno tendría que tener. A mí me parece que, mirando la situación específica de Nicaragua, yo por ejemplo entiendo que en algún momento han cerrado las exportaciones de frijol, casi siempre si uno lo hace así, uno encuentra después una disponibilidad de frijol en el mercado nacional que no puede absorber, por ejemplo. Los mercados de exportación a menudo son grandes y profundos. Si uno cierra las fronteras, los efectos podrían ser muy negativos para la producción interna. No podría decirle mucho más, sin conocer las cifras del país, que en el momento se me escapan.

Para aprovechar estas oportunidades que usted menciona se abren con el alza de los alimentos, ¿cómo deben trabajar los sectores público y privado?

Para que un país sea exitoso en su sector agrícola uno tiene que combinar papeles público y privado. Por ejemplo, investigación muy a menudo es considerada como un papel eminentemente público, pero ahí hay un papel para el sector privado que luego el sector público lo tiene que apoyar; asistencia técnica tiene un papel público para los productores pequeños, pero mientras tanto los productores más grandes pueden pagar su asistencia técnica; en la producción de semillas hay un papel de certificación que tiene que ser controlado por el sector público, pero la producción y la venta de la semilla, por lo general el sector privado lo maneja bien y lo puede hacer. Una de las cosas más importante para pensar estos roles del sector público y del sector privado, es que si el sector público quiere hacer demasiado, no va a tener éxito. Tenemos la famosa frase que “el que abarca mucho, aprieta poco”. Por eso el sector público y el sector privado tienen que ir mano a mano, porque cada uno tiene su papel, conjuntamente van a poder lograr mucho más éxito, que por su propio camino.

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