- Gaceta
Kosovo
Soldados turcos de las Fuerzas de la OTAN en Kosovo (KFOR) siguieron en una pantalla gigante, que ellos mismos instalaron en Prizren, el partido semifinal entre Turquía y Alemania, ayer en Basilea.
La pantalla se instaló en el parque municipal de Prizren, donde se espera la llegada de muchos turcos, que representan el 10 por ciento de los 180,000 ciudadanos de esta ciudad, en la que hay desplegados 700 soldados turcos de la KFOR.
Stock
Si las federaciones de Rusia y España no agotan los billetes que se les entregan para las semifinales, los billetes remanentes se pondrán a la venta en Viena hoy, a pocas horas del inicio del partido. Con el precio ordinario y oficial, de 80 a 300 euros. ¿Falsas esperanzas para los aficionados sin entradas? No necesariamente, porque unas 600 entradas quedaron en manos de la Federación Española para los cuartos de final entre La Roja e Italia, el domingo, sin venderse. Y frente al estadio se conseguían entradas por sólo 50 euros.
Luz mala
Ensangrentado, con una herida cortante en la cabeza, un hincha se presentó furioso, delante de los socorristas, diciendo que había sido agredido en la “Fan Zone” pública de Viena, en el corazón vienés. Tras hacerle los exámenes de rigor, se llegó a la conclusión de que el sujeto en realidad había sido “agredido” por un poste de alumbrado público, que se interpuso en el camino del hincha, tal vez un poco embriagado.
Venganza
El periódico gratuito de Viena “Heute” ha anunciado ayer, antes de la semifinal entre Alemania y Turquía, con un título y en lengua turca: “Haydi Turkiye, ele bougun Almanya'yi” (“Vamos turcos, echen a los alemanes”). ¿Deseo de venganza después de la eliminación del once de Austria a manos del de Alemania, en la primera ronda de la competición?
De lujo
La presencia de Rusia en el último cuarteto de la Eurocopa alegra a un sector del comercio, el segmento de lujo de Austria. Los comerciantes esperan de hecho que los ricos rusos, que pasean por la capital austriaca a la espera del duelo de semifinales ante España, saquen de sus billeteras sus tarjetas de crédito para comprar joyas y productos de alta gama.